Así dejó sin sangre el 'Mosquito' Dembélé al Sevilla de Julen Lopetegui
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Abrió el marcador con un gran gol

Así dejó sin sangre el 'Mosquito' Dembélé al Sevilla de Julen Lopetegui

El extremo francés puso en jaque el plan del técnico vasco desde el principio del encuentro como único punta del sistema azulgrana. Ousmane abre un nuevo abanico de posibilidades

placeholder Foto: El '11' azulgrana definió a la perfección frente a Bono. (Reuters)
El '11' azulgrana definió a la perfección frente a Bono. (Reuters)

La victoria del Barça en el Ramón Sánchez-Pizjuán dejó muchos nombres propios sobre el tapete. El de Ronald Koeman, capaz de hilvanar un sistema que despistó al Sevilla, el de Sergiño Dest, protegido por el nuevo entramado defensivo y expeditivo en ataque o el de Frenkie de Jong, dominando el centro del campo al trenzar pases con sus compañeros y empujar al Sevilla hacia su propia área a base de poderosas conducciones. Y el de Leo Messi, con gol y asistencia incluida. Sin embargo, el plan colectivo, basado en anular los contragolpes del Sevilla y en desatar una tormenta al contragolpe no hubiese sido posible sin la presencia de un boyante Ousmane Dembélé. Él fue la clave de los problemas locales y de las soluciones visitantes.

Foto: Ousmane Dembélé anota el 0-1 para el Barça. (Reuters)

El francés, liberado de funciones defensivas extenuantes durante gran parte del encuentro gracias al cambio de sistema del técnico neerlandés, se encontró con el ecosistema propicio para atacar el espacio y someter al cuadro local. El conjunto de Julen Lopetegui, caracterizado por realizar una de las mejores presiones altas del campeonato, dio varios pasos atrás hasta acabar defendiendo en su frontal. Y cuando quiso estirar la manta y explorar sus limitadas opciones ofensivas, descubrió de repente que no le cubría los pies. Y aquí es donde entra en juego el factor Dembélé.

Ousmane castigó las dudas sin piedad

El extremo azulgrana, acostumbrado a recibir al pie y desbordar, vivió un choque diametralmente opuesto al que suele realizar. En punta de lanza, el galo cumplió funciones de ‘9’ y se dedicó a martillear el espacio entre los dos centrales y entre central y lateral sevillista al confundir las marcas y sembrar el desconcierto en la zaga. De este modo, cada vez que el cuadro del preparador vasco optaba por dar un paso al frente y sustituir la cautela inicial, Dembélé acechaba a la carrera. Como una Espada de Damocles. Cuando el equipo andaluz se descolocó, el francés castigó con su velocidad las dudas locales.

placeholder Dembélé tiró de sangre fría ante el guardameta local. (Reuters)
Dembélé tiró de sangre fría ante el guardameta local. (Reuters)

Aunque ya dio algún susto antes de protagonizar el 0-1, ninguna jugada explica tan bien su rendimiento durante el encuentro y la importancia del mismo que la acción encargada de abrir la lata en el minuto 28. Así, Fernando Reges irrumpió en ataque y perdió el cuero y la defensa hispalense se desorganizó. Messi lo vio, buscó la figura del francés y Dembélé dejó con el molde a Diego Carlos. Cuando el brasileño arrancó, ya era demasiado tarde. El profundo desmarque de Ousmane junto a su extraordinaria aceleración en diagonal a lo largo de pocos metros dejó fuera de combate al zaguero sudamericano.

La apuesta de Ronald Koeman tuvo un doble efecto positivo para los intereses de su equipo. En el primer caso, la libertad de movimientos que le brindó el técnico neerlandés desde la pizarra le servió para atenazar al rival y en el segundo, para oxigenar en largo a los suyos. Las habituales caídas a banda y su habilidad para sacar de posición a Diego Carlos y Jules Koundé al venir a recibir cumplieron a la perfección el cometido que le había encargado Koeman: confundir y permitir salir en profundidad a su equipo a través de los tres carriles.

placeholder Dembélé celebra el 0-1 visitante. (Reuters)
Dembélé celebra el 0-1 visitante. (Reuters)

Así pues, si el Barça se encontraba demasiado exigido a causa de la presión local, Dembélé sería el flotador en medio del mar al que agarrarse. Y cuando el Barça se asentara en situaciones de ataque estático, el '11' catalán se encargaría de dibujar un reguero de movimientos agresivos por delante del poseedor de balón -generalmente Leo Messi- y compensar así la circulación del esférico con verticalidad y daño real.

Una fuente de energía al espacio

Esto, que podría parecer baladí en otros equipos, cobra una especial importancia en un conjunto al que en las últimas temporadas le ha sobrado balón al pie y le ha faltado energía y velocidad sin él en cantidades industriales. Puede que tan solo sea un atisbo de cambio o puede que empiece a convertirse en una oportunidad a explortar en un futuro inmediato, pero el Barça ha demostrado que cuenta con un recurso poderoso para amedrentar a adversarios que pretendan venirle a apretar desde la salida de balón.

placeholder Los jugadores del Barça se abrazan tras el tanto del francés. (Reuters)
Los jugadores del Barça se abrazan tras el tanto del francés. (Reuters)

Además de la mejora que ha experimentado su juego, el galo ha recuperado su mejor tono físico. Y es que desde que fichase por el club azulgrana en 2017, el galo ha disputado 104 partidos con el Barça, 74 con Ernesto Valverde en tres temporadas y 30 con Ronald Koeman en la presente. O dicho de otro modo: atraviesa su temporada más sana en el club catalán: ya acumula 16 partidos consecutivos sin caer lesionado. De la mano de Ousmane Dembélé, el Barça ganó tres puntos en Sevilla. De la mano de Dembélé, el Barça puede ganar mucho más en el futuro. Solo falta que invierta más en él.

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