Messi se gana el sueldo con un gol de falta que vale tres puntos ante el Athletic Club (2-1)
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El argentino replica sobre el campo

Messi se gana el sueldo con un gol de falta que vale tres puntos ante el Athletic Club (2-1)

El capitán azulgrana firmó un gran partido ante los leones gracias a su ejecución a balón parado y sus regates. Griezmann decidió el encuentro tras la asistencia de Mingueza

placeholder Foto: Leo Messi anotó un gol icónico de falta. (Reuters)
Leo Messi anotó un gol icónico de falta. (Reuters)

Decía Francisco de Quevedo que tan solo el necio confunde valor y precio. Hambriento. Agresivo. Voraz. Imparable. Irrepetible. Cabreado. Faraónico. Leo Messi contestó en el campo con un golazo soberbio a quienes dudan sobre si es demasiado caro tener a un jugador de su dimensión vistiendo los colores azulgranas en tiempos de incertidumbre institucional y zozobra económica. El tanto a balón parado elevando la pelota por encima de la barrera, de belleza incomparable y ejecución perfecta, coronó una actuación magistral del rosarino frente al Athletic Club de Bilbao. El argentino, picado por el rival y el contexto que acompañó el encuentro en las horas previas, desató su versión más regateadora.

placeholder El Athletic Club sufrió mucho para controlar a Messi. (Reuters)
El Athletic Club sufrió mucho para controlar a Messi. (Reuters)

Sin Sergio Busquets en la sala de máquinas y con Clément Lenglet viendo desde el banquillo cómo Ronald Araújo y un Samuel Umtiti al 60% le ganan la partida, el Barça tuvo que colocar al perseverante Frenkie de Jong entre centrales y alinear a Miralem Pjanic. A diferencia de la propuesta que vivimos en la Supercopa de España, el cuadro de Marcelino García Toral se vio arrinconado hacia su propio campo desde el principio.

Verticalidad y profundidad azulgranas

El Barça decidió intercambiar el soporífero amasamiento de balón horizontal y el monótono pase al pie visto en la final de La Cartuja por un ritmo alto, dinámico y monopolizador del balón que combinaba la amplitud y profundidad aportada por Ousmane Dembélé y Antoine Griezmann con la verticalidad en los envíos desde la salida de balón. La profundidad culé dejó sin respuesta inicial a un equipo vizcaíno con predilección por defender compacto y salir a toda máquina al contragolpe.

En el minuto cinco de partido, Messi ya avisó de que estaba enfadado y con ganas de hablar donde mejor se le da: sobre el verde del Camp Nou. Así, Samuel Umtiti se adelantó a Raúl García, deslizó el cuero hacia Griezmann y la asistencia del galo hacia el ‘10’ tan solo se vio opacada por la mano salvadora de Unai Simón a la definición mordida del capitán azulgrana. Sin tiempo para responder, Messi volvió a aparecer, tocó el cuero a la izquierda con destino Griezmann y el disparo recto del ‘7’ se topó con el despeje del guardameta vasco.

placeholder Samuel Umtiti bailó con Iñaki Williams. (Reuters)
Samuel Umtiti bailó con Iñaki Williams. (Reuters)

Leo estaba especialmente inspirado y no tardaría en demostrarlo tras haber avisado en varias ocasiones. La apertura de Pjanic a Dembelé no fructificó, el balón quedó muerto en la frontal del área y el lanzamiento del bosnio fue directo al pecho de Messi. El capitán remató como pudo y el esférico no se marchó al fondo de la red por centímetros.

Cinco minutos después, Messi recibió en el balcón de la zona de castigo, abrió el cuero a Jordi Alba y cuando este controló, Leo se topó con la pantalla de Unai Vencedor. Mateu Lahoz señaló infracción y el ‘10’ no dudó. En una estampa de óleo sobre lienzo, con Muniain tumbado tras la barrera, el muro del Athletic saltando, Yeray Álvarez pegado al palo y Unai Simón ensimismado por la caricia de Messi, Leo coló el cuero donde nadie más llegó con un golpeo marca de la casa. El Barça se adelantaba tras un asedio sin descanso (1-0).

placeholder Leo Messi celebra su tanto. (Reuters)
Leo Messi celebra su tanto. (Reuters)

Yuri replicó con un tiro tímido tras una buena maniobra cerca de los dominios de ter Stegen y el partido se anestesió tras la aventura de Araújo en ataque, donde el uruguayo hizo gala de una combinación de insolencia y potencia física en una acción que nunca antes le habíamos visto protagonizar con el primer equipo. Los pupilos de Ronald Koeman tenían el partido donde querían, con el Athletic sobrepasado, el ritmo controlado y un resultado a favor que a punto estuvo de aumentarse después de una hábil conducción de De Jong, el pase de Messi a Dembélé y la definición imprecisa del francés.

El Athletic reaccionó a la vuelta de vestuarios

Tras el descanso, el Athletic Club dio un paso al frente y demostró el porqué no se le puede dar por finiquitado a un conjunto que cuenta sus partidos por remontadas. La fe inquebrantable de los vizcaínos vino de la mano de una presión alta. En un centro lateral desde la izquierda, De Marcos ganó la espalda de Jordi Alba y calcó el gol de la Supercopa, con el pequeño detalle que, en esta ocasión, fue el jugador local quien introdujo la pelota en la portería de ter Stegen en el minuto 50.

El gol sirvió de gasolina a los hombres de Marcelino e Iñaki Williams emergió tras un primer tiempo donde Umtiti lo mantuvo a raya. Primero con un disparo lejano tras la pérdida de Frenkie de Jong en el centro del campo y después al no llegar por los pelos al centro de Yuri desde el costado izquierdo. El Barça quería volver a dominar el encuentro e imponerse en el electrónico, pero Unai Simón abortó el 2-1 local al despejar con una mano contundente el cabezazo franco de Pjanic.

placeholder Los jugadores del Athletic Club celebran el empate. (EFE)
Los jugadores del Athletic Club celebran el empate. (EFE)

El partido se abrió como un melón y el ida y vuelta inexistente en el primer tiempo sobrevoló el segundo asalto. Marcelino relevó a De Marcos y Unai Vencedor y dio entrada a Mikel Vesga y Álex Berenguer, mientras que Koeman apostó por un Sergi Roberto que volvía del dique seco y retiró a Pjanic. Con espacios todo era más imprevisible y fugaz. Berenguer quiso dar un zarpazo al contraataque y su disparo desde la frontal se marchó cerca de la meta del teutón. En esas, Ousmane Dembélé agitó el partido todo lo que pudo después de un primer tiempo impreciso.

El francés revoloteó en el pico del área, esperó la rauda incorporación de Mingueza por la derecha y el canterano asistió a Griezmann para remontar el partido (2-1) en el minuto 75. El Athletic siguió apretando todo lo que pudo sin dar tregua a través del centro lateral. Los balones rojiblancos se paseaban por el área azulgrana, ter Stegen no salía y el susto casi se convierte en drama, pero nadie apareció en el corazón de la zona de castigo para engatillarlo. Koeman sí que se espantó, así que la entrada de Lekue y Villalibre por Williams y Capa se vio compensado con la entrada de Lenglet por Griezmann para blindar el área en los últimos minutos.

placeholder Griezmann da la victoria al Barça. (Reuters)
Griezmann da la victoria al Barça. (Reuters)

El Barça no era capaz de defenderse con el balón y las posesiones azulgranas se reducían a pocos toques y temor. El Athletic Club se volcó al ataque, el equipo visitante se partió y se vieron varias bombonas de oxígeno que nadie había pedido. Las chispas saltaban y los nervios brotaban de los jugadores como un vapor caliente. En el 93, Messi tuvo en su mano sentenciar tras la conducción de Pedri y el pase de Jordi Alba, pero no pudo resolver y la jugada finalizó con un disparo del lateral izquierdo a las manos de Simón. El equipo azulgrana enlaza su quinta victoria consecutiva, adelanta al Real Madrid y ya mira a un distanciado Atlético de Madrid.

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