Empate en Mestalla (2-2)

El empeño sin éxito del Valencia y los problemas del Atlético a balón parado

Los de Simeone se adelantaron por dos veces en el marcador, pero no defendieron bien los acercamientos a balón parado de su rival. El Valencia pudo ganar tras un gran segundo tiempo

Foto: Maxi Gómez se lamenta de una ocasión perdida mientras Oblak anima a los suyos. (EFE)
Maxi Gómez se lamenta de una ocasión perdida mientras Oblak anima a los suyos. (EFE)

Al final, el Atlético se puede dar por satisfecho del empate cosechado en Mestalla. El conjunto de Simeone arrancó el encuentro eléctrico, sometiendo al Valencia a una presión asfixiante en el medio campo, cerrando todos los huecos y saliendo como un rayo en cada pérdida rival. En un primer tiempo notable, se adelantó por dos veces en el marcador merced a los goles de Llorente y Thomas, pero una mala defensa del balón parado marchitó su alegría. Nuevo empate, ya son once (2-2). La Champions vuelve a pender de un hilo y este fin de semana Sevilla y Real Sociedad podrían sacarle nuevamente de la zona noble. El Atlético no termina de carburar, de coger aire.

Al contrario que en otras ligas, donde los rojiblancos dominaban la estrategia como nadie, en la presente los rojiblancos encajan la mitad de los goles (9 de 17) tras lanzamientos de falta o saques de esquina. La ausencia de Godín ya no es excusa, los de Simeone tienen un problema serio que necesitan trabajar más. El Valencia percutió por ahí y acabó encontrando petróleo con Gabriel Paulista y Kondogbia, este último con algo de fortuna. A Simeone le han robado la pizarra táctica que tan bien manejaba antaño en este sentido. El Valencia apenas inquietó al Atleti en los primeros 45' y recibió un jarro de agua fría justo antes del descanso tras haber igualado el choque en una buena jugada ensayada, pero los de Celades volvieron con otra energía de vestuarios y le dieron la vuelta al encuentro. Tanto empeño dio resultado y Kondogbia, tras una precisa pelota botada por Parejo, estableció las tablas definitivas con un remate tan errático como efectivo. Esta vez, Oblak no pudo hacer nada.

Los jugadores del Valencia celebran el segundo gol de Kondogbia. (EFE)
Los jugadores del Valencia celebran el segundo gol de Kondogbia. (EFE)

Los 'ché' no pararon en busca de la remontada. El Atleti estaba aturdido, superado. Ni rastro del equipo que tan inteligentemente había dominado (por ideas, más que por posesión) el primer parcial. De cazador, a ser cazado. Los rojiblancos habían dejado de plantar escaramuzas y empezaron a pagar los esfuerzos de una primera manga a la carrera. El Valencia le embotelló, tocando bien el cuero por dentro, pero sobre todo aprovechando las internadas de sus extremos. Gameiro la tuvo en su bota tras una gran jugada individual de Ferrán, que dejó con lo puesto a Saúl, pero su remate se fue alto cuando Mestalla, que se había vuelto a reconectar, ya celebraba. Maxi la dejó escapar y Gayá, tras un disparo seco desde fuera del área, también estuvo muy cerca de batir a Oblak, pero para su desgracia apareció el guante milagroso del esloveno. El guardameta, el mejor escudo, tendrá que esperar una jornada más para llegar a los 100 choques dejando su potería a cero como rojiblanco.

Conclusiones positivas

Los golpes del Atlético, que se negó a besar la lona, eran muy espaciados. Thomas, que cuajó un partido mayúsculo con la guinda del golazo desde 60 metros tras una gran conducción en el 43', lo intentó desde cualquier ángulo. Morata, que ingresó para los últimos veinte minutos, obligó a Jaume a realizar una buena estirada tras centro de Vrsaljko, pero poco más. Mientras, el Valencia no se guardaba nada. En el duelo a tumba abierta los blanquinegros se veían más capaces. El Atlético había perdido lucidez en el medio porque a Koke se le había nublado algo el foco. Marcos Llorente, que robó, replegó y goleó antes del descanso, tampoco estaba ya tan espléndido. Además, Simeone volvió a colocar a Saúl como lateral para intentar neutralizar a un Ferrán que era un constante dolor de cabeza y eso también aféo al equipo. Los de Celades, subidos a Parejo, cogieron el timón y surfearon las olas, pero no pudieron completar los deberes. El empate no contenta del todo a nadie, aunque por sensaciones ambos pueden sacar conclusiones positivas para sus dos próximos enfrentamientos de Champions contra Atalanta y Liverpool.

Simeone no lo pudo resumir mejor: "Me voy con grandes sensaciones por el esfuerzo, el trabajo y la presión, aunque con bronca por no ganar". El Atlético, que no anotaba dos goles desde las semis de Supercopa ante el Barça, no supo aprovechar el botín por su fragilidad a balón parado. Lo que hace no tanto le hacía fuerte, ahora le resta. Dos jugadas muy rápidas, la primera, con Gabriel Paulista de finalizador, perfectamente ejecutada por el Valencia. "Tenemos que mejorar", concluyó el argentino en rueda de prensa.

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