De héroe a villano en cuatro días

Lo imprudente de culpar a Riqui Puig del desastroso partido del Barcelona en Ibiza

El canterano no estuvo fino en Copa y un error suyo casi le cuesta la derrota al Barça. Muy pocos estuvieron mejor que él. El catalán es aún un jugador en formación. Maneja demasiada presión

Foto: Riqui Puig, durante el partido contra el Ibiza. (FCBarcelona)
Riqui Puig, durante el partido contra el Ibiza. (FCBarcelona)

Riqui Puig afrontaba el partido contra el Ibiza en Copa del Rey como una gran oportunidad para dar un paso adelante en el Barcelona. Sin embargo, aquello acabó convirtiéndose en un regalo envenenado. El desastroso partido de los culés ante un modesto de Segunda B acabó dejando varios señalados, entre ellos a la joven promesa de la cantera blaugrana. Un despiste suyo en el minuto nueve del primer tiempo permitió que el cuadro celeste se adelantara en el marcador por mediación de Javi Pérez. La realidad es que no resultó ser un hecho aislado, Riqui no estuvo fino durante los más de sesenta minutos que estuvo sobre el campo y fue incapaz de inquietar al rival. Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, resultaría injusto cargarle con el peso de la responsabilidad exclusivamente a él, igual que si el error lo hubieran cometido Ansu Fati o Carles Pérez, chavales que aún están en proceso de maduración. El Barça fue un horror en conjunto, ninguna línea se salva, y solo la pegada de Griezmann evitó el tropiezo en este nuevo formato de Copa a partido único. Durante 72 minutos el Barça estuvo fuera de su torneo fetiche.

Antes de la explosión de Fati, Puig se había convertido, para su desgracia, en la mayor esperanza para la afición del Barcelona en los últimos años. De calidad incuestionable, en su menuda figura se vislumbraba al nuevo Andrés Iniesta. Las comparaciones, pese a inevitables, ya se sabe que son odiosas. Hasta la semana pasada contra el Granada, el joven de 20 años no había entrado en los planes del primer equipo en toda la temporada. Ernesto Valverde tenía fe en él, pero prefirió ser prudente dados los problemas del equipo para generar fútbol desde el centro del campo, siempre que Messi no baja a recibir para hilvanar pases. El 'Txingurri' prefirió no soltarle a los leones tan pronto, dejando que el futbolista se fuera curtiendo en el tercer escalón del balompié español. Riqui, que siempre ha querido triunfar en el Barça, tampoco quiso marcharse cedido a un conjunto de Primera y aguardó su oportunidad, consciente de que el equipo pronto necesitaría un impulso en el medio.

Nuevo papel con Setién

La llegada de Setién cambió su situación por completo. "El primer equipo tiene que tener claro que el talento desde abajo, si se abre paso, es porque se lo merece. Siempre que aparece un chaval nuevo se desprende una energía positiva que permite que los de arriba no se relajen", explicó el técnico cántabro en su presentación, claro guiño a Riqui, que fue de los primeros jugadores con los que departió en la Ciudad Deportiva. De no entrar en ni una sola convocatoria con el Barcelona en 19 partidos de Liga, a formar parte de los elegidos contra los andaluces en el último encuentro del campeonato doméstico, donde además disfrutó de minutos. Con el duelo atascado, Puig disfrutó de los últimos 20' y fue clave. Le robó una pelota en la banda a Puertas que, a la postre, acabó en el gol de Messi en el 76'. Entonces, a Puig se le halagó por su empuje, mientras ahora se le critica sin pudor por su despiste. Todo esto, en tan solo cuatro días de diferencia.

Ni tanto, ni tan poco. Cierto es que el error es grosero, las imágenes hablan por sí solas, pero el propio de un joven aún por progresar y que tiene que asimilar otros conceptos de su deporte que ahora no tiene o, al menos, no del todo bien consolidados. La paciencia, la mejor herramienta para el correcto desarrollo de estos chavales, a los que se les carga una mochila de piedras tremendamente pesada desde bien pequeños. Luego llega la frustración, que muchas veces acaba con brillantes carreras. La esperanza y la ilusión en algunos chicos está bien siempre que no se desborde. No todos pueden ser Leo Messi desde el debut. A Xavi Hernández le costó dos años asentarse en la primera plantilla, al igual que a Víctor Valdés. A Iniesta, en cambio, tres cursos desde su primera aparición. Piqué tuvo que salir antes de volver. En el Barça ahí están los casos de Bojan, Gai Assulin o Dos Santos, entre otros. Jugadores que despuntaban en inferiores y luego apenas tuvieron tiempo de demostrar su calidad.

Leo Messi y Riqui Puig, tras el gol del Barça al Granada en Liga. (EFE)
Leo Messi y Riqui Puig, tras el gol del Barça al Granada en Liga. (EFE)

En El Confidencial hace poco contábamos la historia de Jacinto Elá, antaño canterano del Espanyol que, como sub17, fue nombrado mejor jugador del mundo y luego, con 26 primaveras, acabó dejándolo harto de dar mil y una vueltas. Las expectativas demasiado infladas no les hace ningún favor a los jóvenes, que además en estos tiempos que corren también están muy expuestos por redes sociales, otro punto conflictivo. A Riqui el partido contra el Ibiza le superó, pero si encauza bien las críticas puede llevarse un gran aprendizaje a casa. Si algo ha demostrado de sobra el de Matadepera en el filial, que lidera y donde es titular indiscutible, es que nunca se esconde. Esa es la actitud que debe seguir para, el día de mañana, hacerse importante en el Barça. Eso, saber a qué cosas debe hacer caso omiso y atender los consejos de los mayores, especialmente de tipos como Busquets o Sergi Roberto que saben lo que cuesta hacerse hueco en el transatlántico del Camp Nou. Y si a pesar del esfuerzo y la dedicación no lo consigue, tampoco pasa nada. Aunque haga más frío, hay vida más allá de plazas como Barcelona o Madrid.

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