Victoria ante el Levante (2-1)

El paradón (otro más) de Oblak el día que Felipe sí quiso ser como Godín en el Atlético

El esloveno salvó a su equipo en los últimos instantes con una soberbia parada. Antes, Felipe había adelantado a los rojiblancos con un remate a lo Godín. El Atleti suma la tercera victoria seguida

Foto: Oblak despeja de puños en la última acción del partido ante el Levante. (EFE9
Oblak despeja de puños en la última acción del partido ante el Levante. (EFE9

El partido menos cómodo, por como se desarrollaron los acontecimientos, para el estilo de Simeone acabó decantándose a favor del Atlético de Madrid, que comienza el año con una victoria apretada ante el Levante (2-1). Los valencianos siguen sin ganarle al conjunto rojiblanco en Madrid en Primera División. Con este importante triunfo los colchoneros suman la tercera consecutiva en el campeonato doméstico y siguen la estela de Barça y Madrid. Ya de paso, se afianzan en puestos Champions tras el empate, este pasado viernes, del Sevilla en el Pizjuán, al que superan en la tabla. Todo se decidió en seis minutos locos de la primera parte. Del 13 al 18. En ese tiempo, tres goles. Uno detrás de otro. En esa espiral de esquizofrenia, estrategia y desconexiones defensivas el Atlético supo sacar mejor tajada gracias a Correa y, sobre todo, a Felipe, que sigue agigantándose en la defensa junto a Giménez (antes con Hermoso) y ahora hasta golea como en su día Godín.

Desde que llegó al Wanda Metropolitano, a Felipe siempre se le ha comparado con el añorado capitán rojiblanco. Él, sin embargo, repite hasta la extenuación que no quiere parecerse al uruguayo (la última hace apenas seis días), que desea escribir su propia historia en el club. Lo está haciendo poco a poco, a fuego lento, pero en tardes como esta no puede negar la mayor: Felipe, cuando el Atlético peor lo estaba pasando, dio oxígeno a sus compañeros con un soberbio cabezazo al más puro estilo Godín. Rescató al equipo de las zarpas del Levante (también Oblak con un paradón de oro en los instantes finales de la segunda parte) y, como son las cosas que, a la postre, ante la evidente falta de puntería de su equipo, su gol fue clave para que los de Simeone se llevaran tres preciados puntos antes de la Supercopa de España.

Felipe celebra su gran gol al Levante con los aficionados. (EFE)
Felipe celebra su gran gol al Levante con los aficionados. (EFE)

El centro de Lodi fue buenísimo, su remate aún mejor. El brasileño la puso al área, Felipe, un tanto adelantado, retrocedió unos metros para girar el cuello e introducir la pelota pegada al palo derecho de la portería defendida por Aitor, que no pudo hacer nada a pesar de la estirada. Un golazo en toda regla muy difícil por la postura corporal del defensa y también por la distancia a la que se encontraba justo antes de conectar el cuero, más allá del punto de penalti. Con el 2-1 se acabaron los seis minutos de fútbol desenfrenado: Correa, otro que de igual manera extendió su gran momento en el campo, adelantó al Atleti en el 13' con un buen tanto tras pase de Trippier. En el 16', una jugada a balón parado bien planificada por el Levante permitió a Roger darse la media vuelta y empatar el duelo. Fue ya en el 18', con el cuadro valenciano celebrando aún las tablas, cuando llegó el tanto definitivo de Felipe. El Atlético, eso sí, no cambió el signo del encuentro y siguió sufriendo hasta el descanso.

Los guantes de Oblak

Incapaz de controlar el duelo en el centro del tablero, los de Paco López le ganaron la posesión y le obligaron a jugar en su campo. Preciso arriba, Felipe también demostró por qué es titularísimo ahora mismo para Simeone en el eje de la zaga: sólido y contundente, junto a Giménez y Trippier se encargó de achicar los peligrosos acercamientos del Levante. El Atlético apenas contó con desajustes defensivos de calado, si bien a balón parado el rival le puso en serios aprietos, sobre todo en saques de esquina cerrados y centros laterales. Por suerte, Oblak siempre está ahí para sacar las manoplas que hagan falta. Es un cerrojo, un seguro de vida. Cuando el partido agonizaba, ya en el descuento, le sacó a Bardhi un gol cantado (antes también le realizó otro paradón monumental). Aunque no quiera, casi siempre suele ser protagonista. Es inconcebible que, cada temporada, se quede fuera de los grandes galardones individuales. Oblak repelió, de manera sensacional, el gran testarazo del macedonio, que soñará con él toda la semana. El Levante lo intentó, le puso empeño, pero volvió a salir derrotado de la capital.

En buena parte, el Atlético se complicó la vida durante los 90 minutos porque fuez incapaz de concretar las ocasiones tan variopintas que tuvo. Los de Simeone se metieron solos en el lío y la falta de un nueve que aporte algo más de mordiente empieza a ser una necesidad imperiosa. Al principio del encuentro los colchoneros desperdiciaron una concatenación de oportunidades, hasta tres clarísimas: Correa y Joao Félix se toparon con Aitor, el guardameta que más para de esta Liga, y el último rechace lo mandó Saúl a las nubes cuando se encontraba sin oposición alguna. Tanto el argentino como el portugués se volvieron a encontrar con los guantes del meta poco después, también Morata, y, ya en el segundo acto, volvieron a evidenciar cierta torpeza, especialmente Félix, que llegó a empacharse de balón en algunas acciones. Todo aquello animó al Levante, que se creció en los últimos diez minutos y pudo hasta remontar el partido. Oblak lo evitó.

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