4-1 ante el Alavés

Cómo Messi reanimó a un Barcelona a la deriva en la engañosa goleada por Navidad

El crack argentino rescató a un equipo que entró desconectado al segundo tiempo. El Alavés tuvo en sus pies la remontada en siete minutos locos. Los culés se marchan al parón líderes de la Liga

Foto: Leo Messi, ante cuatro jugadores del Alavés antes de marcar el 3-1. (Reuters)
Leo Messi, ante cuatro jugadores del Alavés antes de marcar el 3-1. (Reuters)

El Barça se comerá el turrón con pocas certezas y numerosas dudas. A día de hoy, lo único claro en este equipo es que mientras esté Leo Messi todas las penas pasan a un segundo plano. El Barça se desmonta con facilidad, pero cuando el argentino aparece inyecta una dosis letal de esperanza, aliento y vida. El Alavés tuvo muy cerca la remontada en un inicio de segunda parte fantástico, donde recortó distancias con Pere Pons y tuvo hasta tres ocasiones luminosas para darle la vuelta al marcador. En la grada los murmullos eran ya cantos atronadores a la desesperación, pero Messi dijo basta: cogió la pelota, puso la directa ante cuatro rivales y, pocos metros antes de llegar a la frontal de la portería de Pacheco, disparó para hacer un golazo y desatascar a su equipo. "Leo, Leo", entonaba el Camp Nou. Es evidente, todo empieza y acaba en él. La sensación es que, mientras al de Rosario le aguanten las baterías, el Barcelona siempre tendrá una bala más. Los de Valverde se llevaron una victoria muy engañosa ante los vitorianos (4-1) y se mantendrán en lo más alto de la Liga hasta después del parón por Navidades.

Messi es imprescindible y Arturo Vidal, de los que mejor cumplen. El chileno no es el que más toque tiene, tampoco se caracteriza por un gran conocimento táctico, pero rara vez pierde el sitio, es diferente al resto de compañeros y tiene mucho gol sin ser un especialista. Sin duda, es de los que mejor entiende los espacios cuando el Barcelona acecha el área. Sabe sacar tajada de la gran visión de juego de hombres como Busquets, De Jong o el propio Leo. Además, parece tener imán, siempre está muy atento a los rechaces. Vidal volvió a mojar (quinto gol este curso), esta vez tras pase de Suárez. Trallazo del chileno en la primera parte para cruzársela a Pacheco, que ni la vio. Antes intentó un voleón que si llega a entrar abre todos los telediarios. Son muchos los rumores que apuntan a una posible salida del jugador al Inter en este mercado de invierno. Los italianos quieren cesión y los culés, un traspaso por 20 millones de euros. ¿Qué quiere Vidal? En principio salir porque, a pesar de sus esfuerzos, no se siente arropado por el 'Txingurri'.

Vidal celebra su gol ante el Alavés con Luis Suárez, que le dio el pase. (EFE)
Vidal celebra su gol ante el Alavés con Luis Suárez, que le dio el pase. (EFE)

Vidal es fundamental y su marcha podría debilitar mucho al equipo, que defensivamente no atraviesa su mejor momento y necesita a hombres comprometidos con el repliegue como lo es el chileno. En 18 jornadas de Liga, el Barça solo ha dejado su portería a cero en cuatro. Así las cosas, los capitanes intentan convercerle para que se quede, al menos, hasta final de temporada. Este sábado el encuentro se anunciaba plácido ante un rival herido tras su tropiezo copero ante un Tercera como el Real Jaén, pero los pronósticos no se cumplieron. El Barça arrancó bien el encuentro tras el gol de Griezmann -ya son siete en el campeonato doméstico y parece encaminarse hacia la buena dirección- y el posterior de Vidal, pero la empanada en la segunda parte estuvo a punto de costarle caro al conjunto local.

Los siete minutos del Alavés

Las desconexiones del Barça son asunto de estado. No es la primera vez, son ya varias temporadas seguidas. El Alavés, que no había gozado de una sola oportunidad en 45' (salvo un acercamiento de Wakaso que acabó en un horrendo resbalón cuando tenía todo a favor) salió en sexta, dispuesto a dejarse la piel, y por un momento el sueño pareció cerca de materializarse. Con el mediocampo de los azulgranas aún en vestuarios, Pere Pons aprovechó un gran centro de Duarte para colarse por detrás de Umtiti y anticiparse a Jordi Alba, aún en proceso de recuperación. Poderoso testarazo para reducir diferencias y meter miedo en el Camp Nou, aún con el amargo recuerdo del Clásico presente. 17 veces remató el Madrid a puerta esta semana sin éxito, una necesitó el Alavés para abrir la lata. Zidane debe estar alucinando.

Los de Garitano no acabaron ahí porque, a continuación, se desataron para encadenar hasta tres ocasiones claras: la primera, tras una cesión nefasta de Sergi Roberto que no pudo culminar Lucas; la segunda, una internada de Aleix Vidal, que se trastabilló y no consiguió conectar un buen disparo y la última, un cabezazo de Duarte a la salida de un córner que se marchó rozando el poste de Ter Stegen. En siete minutos el Alavés había conseguido desquiciar al Barça, perdido y a la deriva. Pero fue entonces cuando apareció el de siempre para salvar los muebles y aplacar la rebelión vasca. El golazo de Messi agitó al equipo, que a partir de ahí mejoró el ánimo y pasó a controlar la pelota. Messi reanimó al Barcelona. Luis Suárez, de penalti, estabilizó las constantes. El Alavés pudo, pero se quedó con las ganas. Los de Ernesto Valverde son líderes por Navidad a no ser que una goleada mayúscula del Madrid este domingo diga lo contrario. El tridente se va feliz, otras parcelas del campo no tanto. Toca reflexionar para no pasar del turrón al carbón tras el mes de enero.

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