el barça gana 0-1 al atlético de madrid

La rabia de Leo Messi para celebrar su gol o cuando nadie le tose en su sexto Balón de Oro

Leo Messi, este domingo, ofreció una muestra más de por qué es el líder indiscutible de su Barcelona y de este deporte llamado fútbol. Ante el Atlético, hizo un gol que hemos visto muchas veces

Foto: Leo Messi, celebrando su gol ante el Atlético de Madrid. (EFE)
Leo Messi, celebrando su gol ante el Atlético de Madrid. (EFE)

Cuando a un culé le recuerdan que la vida con Leo Messi en el Barcelona es mucho más fácil, se suele encoger de hombros como si nada pasara y en cuanto se da la vuelta reza para que el argentino no se retire jamás. Messi, otra vez, y ya van tantas que quién lleva la cuenta, rescató a su equipo ante el Atlético de Madrid (0-1) en el Metropolitano en el minuto 86 con un gol marca de la casa, de esos en los que se cose el balón al pie en carrera y chuta con la izquierda mientras ningún rival es capaz de quitárselo. Este lunes, recogerá su sexto Balón de Oro en París 10 años después de conseguir el primero. Y este domingo su gol dio los tres puntos al Barça, que mantiene el liderato. Su leyenda no se termina nunca.

[La señera ante Pedro Sánchez y el "¡Griezmann muérete!"]

Son ya 30 los goles que ha marcado Messi al Atlético, el primero de ellos en el Wanda Metropolitano, y algo no debió gustarle del estadio rojiblanco porque celebró el tanto con rabia, mirando a la grada y golpeándose el escudo cosido en el pecho. Con él y Ter Stegen, al conjunto de Valverde le basta por ahora para seguir en cabeza de la clasificación. En unos primeros 25 minutos en los que el Barça volvió a rozar el ridículo jugando sin velocidad, sin presión y sin alma, el alemán detuvo un balón a Hermoso en el 20’ después de que en el 7’ Junior que fue una calamidad durante todo el encuentro— estampara el balón en el palo en su propia portería. Cuando los azulgranas se espabilaron y entraron en juego, volvió a salvarles tras un cabezazo de Morata. Los brotes verdes son ellos: el portero y la estrella, por mucho que el Barça mejorara en la segunda mitad (que no era muy difícil).

Los cánticos a Griezmann

La atención del encuentro estaba puesta en la vuelta de Griezmann al Wanda. Como era previsible, le pitaron, y mucho, y escuchó cánticos tan lamentables como el de “Griezmann, muérete”. El francés solo disparó una vez a puerta en el minuto 47, en un chut que Oblak atajó sin dificultades. Se sigue ofreciendo y no para de correr, pero continúa sin marcar las diferencias. A la sombra de Messi no solo vive él sino el resto, exceptuando a Ter Stegen. Ya quedará para siempre la incógnita de qué habría hecho Valverde si Dembélé no fuera de cristal.

La 'MSG', en el Wanda Metropolitano. (EFE)
La 'MSG', en el Wanda Metropolitano. (EFE)

El Barça tenía apuntada esta semana en el calendario con la visita del Borussia en Champions y la salida a Madrid. Prueba superada: líder en Europa y líder en la Liga, pero ambos encuentros no se entienden sin la autoridad y la clase de Messi. En París, coronarán hoy al rey sol del Barça mientras los aficionados culés seguirán orando a todos los santos habidos y por haber para que el tiempo se detenga y el 'crack' no se marchite nunca.

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