empate del atleti en sevilla

La 'cantada' de Oblak y el patadón de Diego Costa (no sale de la crisis del gol)

El Atlético de Madrid no se puede permitir que Oblak tenga un despiste. Bastante tiene con que Costa esté negado de cara al gol. Falló un penalti. Reparto de puntos en el Sánchez Pizjuán

Foto: Oblak no puede atrapar el balón en el remate de Franco Vázquez. (Efe)
Oblak no puede atrapar el balón en el remate de Franco Vázquez. (Efe)

Un patadón de Diego Costa, en el lanzamiento de penalti, pudo valer para que el Atlético se llevara una importante victoria. Lo tiró duro y falló. Era el disparo que necesitaba para darle una patada a la crisis que tiene de gol. Está desatinado el delantero hispano-brasileño. Se bloquea o le falta suerte. Es de estudio. No es el mejor Diego Costa en la definición y esto le pasa factura al Atlético de Madrid. No pasó del empate (1-1) contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán después de una excelente reacción en la segunda parte. La primera fue para un Sevilla con más ambición e iniciativa. Se desinfló el equipo de Lopetegui tras el descanso. Fue una noche de rabia para Costa y para el que menos se pueden imaginar en el Atleti. El infalible Jan Oblak. El Atleti pasó de sufrir a someter al Sevilla hasta el pitido final con una acción para la polémica. Una retención de la pelota en la línea de gol de Koundé, con el cuerpo y después con las rodillas provocó el enfado en las filas rojiblancas.

En otro portero diríamos que fue una cantada. En Oblak suena a pecado porque estamos acostumbrados a que pare lo imposible y dé un recital con paradones. No tuvo las manos duras el portero esloveno en el remate de cabeza de Franco Vázquez. Le botó la pelota y se le coló entre las manos. Falló Oblak. Es el peor síntoma que puede tener el Atlético de Madrid. Un equipo que construye su fortaleza desde atrás y tiene a uno de los mejores guardametas del mundo (por no decir el mejor) no se puede permitir acciones de fragilidad atrás. No puede asumir toda la culpa el esloveno. Remató solo el 'Mudo' Vázquez y le pico una pelota que se le envenenó al esloveno. Le debió sorprender o no midió correctamente el bote. Un fallo de Oblak produce un ataque de nervios en el resto de jugadores. Un colapso. Así de mal le fue al Atleti en la primera parte. Ni disparó a portería del Sevilla.

Diego Costa tras fallar el penalti. (Efe)
Diego Costa tras fallar el penalti. (Efe)

Morata sí está de dulce

La bronca de Simeone debió escucharse hasta en La Giralda. Este Atleti no se puede permitir jugar sin agresividad y mucho menos perder la concentración en los marcajes. Le sucedió algo similar en el empate en Vitoria contra el Alavés con el golazo de Lucas Pérez. Faltó contundencia y anticipación en la defensa. El Cholo lleva tiempo mosqueado por el rendimiento de algunos jugadores. No se explica por qué no hay profundidad, se genera poco peligro y no hay disparos a portería. Ha tomado la decisión de sentar a Diego Costa. Suplente contra el Sevilla. Con lo que le duele prescindir de su animal. Ante esta falta de carácter, intensidad y profundidad en el primer periodo volvió a recurrir a Costa tras la 'cholina' en el descanso del Sánchez Pizjuán. Recuperó a Diego Costa para la segunda parte y el Atleti se transformó. Salió a morder. Enseñó los colmillos. Asumió riesgos. Estuvo intenso. Fue el Atleti. Lo que se había visto en la primera parte era un equipo dubitativo, sin alma, decepcionante.

Mejoró el equipo de Simeone con garra, orgullo y más valentía. Se decidió a ir arriba, entendió que se estaba jugando el liderato (como el Sevilla) tras la derrota del Barcelona contra el Levante. Creció el Atleti y bajó el Sevilla. Morata acertó, con un cabezazo, para empatar el partido. Diego Costa marcó antes y se lo anularon por fuera de juego. Pero el destino le esperaba al delantero hispano-brasileño su momento de gloria, su revancha. Un polémico penalti de Gudelj a Koke que pitó el árbitro sin quedar claro si era fuera, dentro o en la líena. El VAR parece que también puede ser imperfecto. Era la ocasión para que Diego Costa reaccionara y falló el penalti. Lo detuvo Tomas Vaclik con un paradón a dos manos. Todo el acierto que le faltó a Oblak lo tuvo el guardemata checo del Sevilla. El partido se decidía en las porterías y el salvador, por extraño que parezca, no era Jan Oblak.

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