Clave en la victoria colchonera

Mejor llame a Correa: el partidazo del argentino (y Oblak) que rescata al Atlético

El delantero estuvo este verano más fuera que dentro del club. Simeone no le perdió la fe, este viernes le entregó la titularidad y el jugador respondió. Regaló dos goles, uno de ellos tras una gran jugada

Foto: Ángel Correa celebra el gol de Saúl tras haber realizado una gran jugada personal. (EFE)
Ángel Correa celebra el gol de Saúl tras haber realizado una gran jugada personal. (EFE)

Hace bien Simeone en no perderle la fe a Ángel Correa. El argentino no ha dejado de contar para el técnico a pesar de que este pasado verano estuvo más fuera que dentro del Atlético de Madrid. Su fichaje por el Milán se frustró en el último momento. El futbolista continuó en la plantilla, lo que impidió la llegada de Rodrigo. Ahora, la lesión de Joao Félix y la irregularidad de Diego Costa le ha devuelto una cota más de protagonismo. De revolucionar los partidos saliendo desde el banquillo, a hacerlo desde el once titular. Simeone le dio este sábado la responsabilidad en el ataque con Morata y no defraudó. De su pillería y su intensidad se aprovecharon los rojiblancos para imponerse al Athletic Club y situarse colíderes de la Primera División (2-0).

Correa no vio puerta (estuvo cerca tras una vaselina que se le fue alta), aún no ha marcado en lo que llevamos de curso, pero suyas fueron las dos asistencias para que Saúl y Morata despejaran todas las incógnitas de un encuentro abierto que durante la primera parte pudo caer perfectamente de lado de los leones. La primera aparición destacable del argentino fue letal. Recibió dentro del área y, con un toque sutil y de primeras se dio la vuelta para quitarse de encima a Unai Núñez. En el posterior recorte le dejó la pelota bien medida a Saúl para que el ilicitano empujara con comodidad al fondo de la red. El Metropolitano celebraba porque, hasta ese momento (25'), el Atlético estaba sufriendo mucho, con falta de contundencia en el mediocentro y un juego errático a la hora de despejar centros y balones colgados.

De hecho, si no llega a ser por Oblak (una vez más) los bilbaínos se podían haber adelantado tras el saque inicial: Íñigo Martínez remató a la salida de un córner y el esloveno, sin margen de reacción, pegó un salto felino para estirar la mano y sacar la pelota. Fue un paradón tremendo, como el que posteriormente le volvió a sacar a Raúl García tras un zapatazo del navarro desde fuera del área. Sin duda, entre él y Correa mantuvieron al equipo y le dieron oxígeno. El de Rosario se entendió muy bien con Trippier y también con Lemar, que no dejaban de servirle balones para que creara. Sus ganas y manera de ofrecerse lo agradece la parroquia. Correa fue un constante dolor de cabeza para los dos centrales del Athletic. Está en un gran momento de confianza. Su movilidad y velocidad fueron determinantes. Ha ido entrando poco a poco en la dinámica del equipo tras superar un proceso febril al inicio de temporada y a este nivel costaría verle fuera del once en lo sucesivo.

Correa intenta superar a Íñigo Martínez durante el partido. (EFE)
Correa intenta superar a Íñigo Martínez durante el partido. (EFE)

La segunda parte, eso sí, solo tuvo un color: el rojiblanco de los madrileños. El Atlético controló la salida de balón del Athletic, al que no se le conocieron ocasiones más allá de un remate de Muniain al exterior de la red, se plegó mejor y metió la marcha que necesitaba para maquillar la faena. Parecía que Morata volvería a irse a casa de vacío en Liga pese a su lucha, pero ahí estaba Correa para sacarle una sonrisa. El argentino recibió de Trippier en el área tras un buen desmarque que no pudo seguir Yuri y le metió el esférico al nueve para que empujara completamente solo desde el punto de penalti (64'). Como no podía ser de otra manera, Morata le señaló y le agradeció un gol que es muy importante para él. Con esta nueva diana ya suma dos seguidas. Fundamental para este equipo, que araña puntos con lo mínimo, que su delantero referencia esté de buenas, clarividente en partidos clave como este. Una derrota o un empate hubiera sido peligroso para el Atlético.

Nunca se esconde

Correa está de dulce y su progresiva acumulación de minutos le ha devuelto también a la Selección argentina un año después. Simeone ve en Correa su desatascador habitual, el hombre al que recurrir cuando las cosas se ponen feas. Un futbolista desequilibrante que cuando está enchufado resulta imparable. Con mayor o menor acierto, Correa no se esconde, no siente vértigo a la hora de pedir el balón en los momentos calientes cuando otros jugadores se hacen pequeños. En un equipo donde el gol está cotizadísimo y vale su peso en oro (nueve tantos en diez partidos de Liga), la figura del de Rosario se magnifica. Ante la baja de Joao y el desatino de Diego Costa, que entró en la segunda parte y sigue sin encontrarse, Correa es fundamental. "Este año nos dará una mano más en la posición de delantero, algo que le gusta, aunque cuando le toque nos ayudará en la derecha", confesó el propio Simeone a mitad de mes. Este viernes en una zona del campo ideal para sus características, Correa hizo buenas las palabras del técnico.

El 'Cholo' espera que ahora el futbolista mantenga el nivel hasta navidad. Correa necesita, en su quinta temporada en la entidad, confirmarse como el gran jugador que presagiaba desde su llegada de San Lorenzo y para eso debe exprimir su concentración al máximo para evitar los 'valles', etapas en las que sufría desconexiones notables que le devolvían al banco en cursos anteriores. De su permanencia casi involuntaria debe sacar el máximo provecho. Simeone, por el momento, está de enhorabuena.

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