De cuatro a seis partidos de baja

La desgraciada lesión de Joao Félix que enciende todas las alarmas en el Atlético

El joven delantero, fichaje estrella de esta temporada, se retiró lesionado a poco más de diez minutos para el final del partido contra el Valencia. Tiene un esguince y será baja dos semanas

Foto: Joao Félix, tendido sobre el terreno de juego con evidentes signos de dolor. (EFE)
Joao Félix, tendido sobre el terreno de juego con evidentes signos de dolor. (EFE)

Joao Félix, el fichaje estrella del Atlético de Madrid para esta temporada, siempre empieza, pero nunca acaba los partidos. Esta vez, en el empate de su equipo frente al Valencia (1-1), no lo hizo por lesión. Un contratiempo duro para Simeone, al que le espera un resto de mes complicado. Más que el empate, poco que comentar del extraordinario golazo de falta de Parejo, al aficionado colchonero le duele la visita a la enfermería de su joven perla. El parte médico es claro: Félix tiene un esguince de grado II y estará al menos dos semanas fuera de juego, por lo que se perderá mínimo cuatro partidos.

Todo sucedió a poco más de diez minutos para finalizar el encuentro. Joao Félix se torcía el tobillo derecho de forma brusca y completamente solo al disputar un balón contra el capitán del Valencia. En ese momento el técnico argentino ya había agotado todos los cambios (Llorente había sido el último en entrar por Morata) por lo que el cuadro rojiblanco tuvo que disputar los minutos de la agonía con uno menos. "Puede pasar, necesitábamos refresco", comentó el 'Cholo' a los micrófonos de Movistar sin muestras de arrepentimiento. Sin embargo, aquella circunstancia la supieron aprovechar muy bien los pupilos de Celades, que metieron una marcha más y se vinieron arriba tras el gol del de Coslada. En parte, la jugada le salió cara al porteño.

Joao Félix celebra el primer tanto del partido, obra de Diego Costa. (EFE)
Joao Félix celebra el primer tanto del partido, obra de Diego Costa. (EFE)

De hecho, si no llega a ser por un paradón de Oblak en el 83' el Atlético se hubiera vuelto a vestuarios absolutamente destrozado. Diego Costa, que por fin vio puerta de penalti, aunque no tuvo una buena actuación (como Morata), estuvo a punto de liarla tras una mala cesión que Gameiro no alcanzó por poco. La realidad es que el duelo en la segunda parte se animó en los compases finales merced a la desgraciada lesión del luso.

Fue caer al suelo y sus gestos no denotaban nada bueno. Los servicios médicos actuaron de inmediato. Joao se retiró cojeando, apenas apoyaba el pie en el césped, y con evidentes signos de dolor. No estaba en condiciones de seguir. "Al principio pensé que no era nada, pero los médicos me dijeron que sería algo grave. Esperemos que en poco tiempo esté con nosotros", lamentó el entrenador argentino. Dentro de la gravedad, al final la lesión es menor de lo que se preveía. Joao no tiene rotura en los ligamentos, pero las alarmas siguen encendidas. El rojiblanco se perderá el partido de Champions de este martes, más tres de Liga: Bilbao, Alavés y Sevilla. Si la recuperación es óptima viajará a Alemania para enfrentarse al Leverkusen (6 de noviembre), pero de ahí a que esté en plenitud física queda un trecho largo.

Un curso de claroscuros

Por unas cosas o por otras, la temporada del portugués transita entre claroscuros: luce un día, se apaga en otro. Le está costando encontrar su sitio en el campo junto a sus compañeros. Hasta el momento era el jugador más sustituido de la plantilla (con 8 de 10 partidos) y rara vez terminaba un encuentro sin ver la tablilla del cuarto árbitro. Tanta protección del Cholo al final no ha dado resultado: el jugador será ausencia habitual en próximas fechas. Su adaptación sufre un frenazo importante.

Pese a todo, Joao, al que se le atisba una calidad indiscutible, es el máximo goleador del Atlético con tres goles. Dos más que Morata, que está gafado desde la segunda jornada, y uno más que Costa. El hispanobrasileño afinó este sábado desde el punto de penalti, aunque está muy lejos de la versión que mostró en la 2013/14, cuando a estas alturas de la competición (jornada ocho) llevaba la friolera de diez goles. A Joao, evidentemente, se le echará de menos porque, más allá de las cifras, tiene esa magia de la que adolecen el resto de puntas rojiblancos. Un toque especial que puede cambiar el rumbo de un partido en cualquier momento.

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