el athletic saca un empate a cero

El Barcelona, con Messi a medio gas, le abre la puerta de la Liga al Real Madrid

El argentino, que era duda antes del partido, jugó el encuentro entero pero no estuvo a su nivel acostumbrado. La estrella del Barcelona fue un sensacional Ter Stegen

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Está Messi renqueante y se nota. Lo nota el Barça, lo nota, que se ha dejado cuatro puntos en dos semanas y ha sembrado de dudas un campeonato que hace no tanto parecía sentenciado. Siguen lejos los rivales, seis puntos es la distancia que les separa con el Real Madrid, ya segundo, pero por una cuestión de tendencias, ahora parece que la fiera ruge menos y que los aspirantes pueden empezar a creérselo. A veces la vida no es más que una cuestión de percepciones. Han pasado cosas, malas para el Barcelona, y el futuro ya no se pinta solo con colores pastel.

Es cierto que los dos tropiezos, contra el Valencia y en Bilbao, son más o menos aceptables. Ya se calcula desde el principio de temporada que son partidos complicados en los que no va a ser suficiente con salir al campo a jugar, se va a necesitar sacrificio y entereza. Tan seguidos, y en una racha no del todo buena, cuestan mucho más. El Athletic, que era esta semana el rival, hizo un partido notable, tanto que tuvo ocasiones suficientes incluso para ganar.

Porque el Barcelona, esta vez, no tuvo a Messi como el mejor del equipo. Lo cual, ya se sabe, es altamente extraño. Si se quiere concretar más, el mejor fue Marc-André Ter Stegen, un portero sensacional que hizo dos paradas memorables. Una en la primera a parte, un vuelo sin motor para detener una pelota que era difícil de ver y mucho más que parar. Da una confianza plena a un equipo tener un muro en la portería, algo que volvieron a descubrir casi al final del partido, cuando Iñaki Williams se plantó en el área, tiró con intención y... nada.

Nada porque Ter Stegen sacó un brazo increíble, demostrando tener los reflejos de una máquina de detección de objetos volantes. Sensacional, con la mano dura, aguando los deseos de un equipo que con el cambio de entrenador ha ido creciendo hasta encontrar una tranquilidad que en el principio de la temporada no existía. Es un poco lo de siempre, Williams, Raúl García, Muniain o San José, jugaodres expertos y que pueden sacar adelante las situaciones más complicadas.

Total, que el mejor fue Ter Stegen y, sin embargo, al Athletic también le salvó en el último minuto una jugada extraña, de esas de VAR que están mediatizando el campeonato. El árbitro prefirió pitar tres veces y concluir así un partido que pensar si de verdad merecía la pena un penalti en el que ni siquiera es claro si el defensa toca el balón o no. Más madera, que no había suficiente polémica. Si hubiese habido penalti, y lo hubiesen marcado, el resultado no hubiese sido del todo justo, porque el Athletic fue, por lo menos, tan valeroso como el Barcelona.

Luis Suárez comentaba tras el partido que Messi está a tope, que no hay nada que decir a eso. No es verdad, o está mal físicamente o hizo un partido muy por debajo de sus estándares. Es cierto que en él la media es la excelencia y, en este caso, no fue eso. Lo intentó, inquietó, pero no rompió la línea defensiva de los leones ni tuvo opciones reales para cambiar el rumbo de los acontecimientos. "Un poco espesos", comentaba Valverde después del partido. Es algo más o menos cotidiano en este Barça, que rara vez es fluido, pero en este caso se dio también con un Messi normalito.

La parada a Iñaki Williams. (EFE)
La parada a Iñaki Williams. (EFE)

La ausencia de Jordi Alba

Y, del mismo modo que él estaba pero no, Jordi Alba se encontraba en casa sancionado. Está siendo de los mejores del campeonato para los azulgrana, como Messi o Ter Stegen, y cuando se ausenta, se nota, porque el equipo pierde uno de sus recursos creativos más valorados. Es alarmante, desde la perspectiva del Barcelona, que un jugador como él no haya renovado ya. Sería difícil encontrar un recambio a la altura y, desde luego, en la plantilla no hay nadie que pueda suplirle con unas prestaciones similares a la suya.

Eso no puede decirse de Coutinho, más que nada porque cualquiera que le sustituyese estaría más o menos a su nivel sin un esfuerzo excesivo. Un partido gris para un jugador gris, que cada semana que pasa llama más la atención por sus carencias. 160 millones fueron, una cifra que no se olvidará fácilmente, menos todavía viéndole vagar por los alrededores del área, sin enchufarse al juego colectivo ni encontrando jugadas propias para resolver sus encuentros.

Seis puntos son muchos puntos. Siete, si se quiere, porque el Real Madrid necesitaría también remontar ese 5-1 que le endosó el Barcelona en el Camp Nou. Lo que pasa es que la cifra siempre es la misma, seis, pero no siempre representa lo mismo. Esta liga no es de 105 puntos, es de bastante menos, porque todos los equipos han vagueado, han mostrado carencias y son humanos. Parece que no, pero eso mismo es lo que hace que seis puntos se expandan o se contraigan. Porque si el Barcelona hubiese mostrado este año una gran autoridad, se daría por hecho que de aquí al final de la temporada prácticamente no se dejaría nada por el camino, pero ese no es el tema, este año en cualquier partido pueden sufrir y dejarse puntos. Y eso, aunque la distancia siga ahí y sea importante, es lo que lleva a pensar que la puerta está entreabierta y que este campeonato tiene capítulos todavía por contar.

Lo normal, claro, es que el Barcelona suba algo su nivel. Con la vuelta a la rutina de Dembélé, el mejor Jordi Alba y, por encima de todo, un Messi a la altura de su leyenda. Con esa mezcla han logrado, hasta el momento, distanciarse de los rivales. Pero el dominio es débil, fuera de esos tres jugadores y el portero milagrero, el resto del equipo no suena a un líder fiable. Y habrá que verles también en Champions, y en la vuelta de Copa... queda mucho, no hay duda.

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