un gran partido con dos enormes ausencias

Guía para un Clásico: qué puede hacer Lopetegui para estar a la altura del Barça

El Real Madrid es un manojo de dudas en su visita al Camp Nou mientras el Barcelona, que tampoco ha tenido el inicio soñado, parece haber encontrado cierta estabilidad

Foto: Messi, con el brazo en cabestrillo. (Reuters)
Messi, con el brazo en cabestrillo. (Reuters)

Julen Lopetegui se encuentra frente al damero a sabiendas de que casi cualquier movimiento será para darle jaque. Ha llegado al Clásico desprestigiado, con la moral por los suelos y en una situación límite. Pero sobrevive, de momento, con el apoyo de los jugadores, o de una parte de ellos, y la sensación de que la directiva le sostiene pero ya sin fuerza, como por inercia. La siguiente escapatoria está en el Clásico, de ese partido depende su futuro, aunque no es claro que haya ningún resultado que le sentencie o le salve sin remisión. En todo caso, las decisiones que tome serán trascendentales, toda idea será escrutada, todo cambio será mirado con lupa.

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Más allá del banquillo, el Real Madrid necesita ganar, puntuar al menos. No es que una derrota le quite completamente de la carrera por el título, pero con siete puntos contra el Barcelona, la tarea de recortar sería hercúlea. Los azulgrana tampoco han tenido el inicio de temporada soñado, pero en este caso, aunque solo sea por la comparación, llegan tranquilos al Camp Nou. Hay algunas claves futbolísticas importantes para entender lo que acontecerá en Barcelona.

Gareth Bale

Al Madrid le falta gol es una de esas frases que se han convertido en sucesos infinitos de tanto repetidas. Se pueden mirar los números, las sensaciones, las ocasiones desperdiciadas... hay muchos análisis posibles para llegar en todo caso a la misma conclusión, que el Madrid no tiene gol. Lopetegui, al menos públicamente, atribuye en exclusiva los problemas del equipo a esta ausencia de puntería. Cada uno de los úlitmos partidos ha balbuceado su explicación, que no es otra que esa, que falta pólvora. No ha encontrado todavía la respuesta a eso, y ni siquiera se ha parado a pensar en si hay otros trasquilones en el equipo. Asumido todo esto, si se quiere gol hay un nombre que destaca: Gareth Bale.

Cuando aún era verano y todo estaba por saberse, aún se sostenía una cuenta de la vieja que pensaba que, en ausencia de Cristiano, más Bale y solucionado. Ahora, ya en octubre, sabemos la realidad y es difícil olvidar una obviedad: el jugador es delicado, siempre en la frontera de volver a romperse. De Guti, ídolo madridista, decían que tenía el umbral del dolor bajo, una manera algo peculiar de decir que no resistía ni una brisa. Bale es de eso.

Y, sin embargo, por sus pies pasan muchas de las esperanzas blancas. Es un buen futbolista, un excelente rematador, tiene olfato, algo de lo que carecen casi por completo sus compañeros de fatiga. Si se enchufa, y no le pasa nada, será la pieza que más opciones tendrá de hacer daño a la defensa del Barça. O, quizá, no.

Gareth Bale. (EFE)
Gareth Bale. (EFE)

La defensa del Barça

Y es que aquí está otra de las claves del partido. La defensa azulgrana no ha sido, por el momento, realmente fiable. Contra el Inter, con Lenglet de ancla, todavía respondió, pero la mayor parte de los encuentros previos se ha encontrado con groseros fallos e ilustres apariciones de Marc-Andre Ter-Stegen, un portero colosal, según se ha podido ver muy claramente en los últimos tiempos.

Uno de los problemas de la zaga de Valverde ha sido la velocidad. Piqué se ha mostrado más pesado que de costumbre, torpón, y fuera de forma es un jugador al que le cuesta mucho perseguir rivales. En la izquierda estará Alba, que no siempre recupera su espalda y, con una defensa adelantada, jugadores como Asensio o Bale, con buena velocidad, buscando zarpazos que le faciliten la vida a los blancos. Hay otro factor importante para medir a los azulgrana en defensa, y tiene que ver con la capacidad que muestren para mantener la posesión del balón. Para eso, hay que fijarse en un chico que no ha tardado prácticamente nada en hacerse imprescindible.

Arthur

Busquets es el mediocentro posicional del Barcelona, una leyenda deportiva y también uno de los mejores jugadores de los últimos años. Siendo todo eso cierto, también lo es que su inicio de temporada no ha sido el mejor. Con la Selección y con el Barça se le ha visto algo lento y cometiendo errores impropios de uno de los jugadores más fiables que han pisado un campo de fútbol. Ahora bien, parece que Valverde ha dado con la clave para hacerle un poco más feliz.

Arthur se ha adaptado al ritmo de juego español a una velocidad asombrosa. Ha demostrado, además, que es muy bueno. Cuesta pensar en un once sin él, y eso que Valverde, al principio, no le encontraba la utilidad. No es Kanté, no se va a poner a robar balones como un loco, pero es ubicuo, aparece siempre en cada jugada porque tiene el posicionamiento de un veterano.

Es, además, un excelente pasador. De momento en corto, dicen que en Brasil era capaz de más, pero en cualquier caso rara vez se equivoca, encuentra la mejor opción y la ejecuta con prontitud. En el fútbol, la velocidad, tiene que ver con los pies, pero quedarse en eso es reducirse, tiene mucho que ver con la cabeza. Arthur sabe el siguiente pase antes de que le haya caído el balón. Decir que recuerda a Xavi no es exagerado, tienen esa manera de hacer similar. Solo el tiempo dirá si llega al fútbol que dio el de Terrassa.

Arthur. (EFE)
Arthur. (EFE)

La guerra táctica

Este partido, hace no mucho, hubiese sido un duelo con dos tácticas iguales 4-3-3. Ahora, sin embargo, es poco probable que tiren por esa línea. Y no solo, aunque tiene muchísimo que ver, porque Cristiano se haya ido y Messi esté lesionado. Es bastante probable que tanto Lopetegui como Valeverde opten esta vez por poblar el mediocampo, jugar con cuatro centrocampistas y a partir de ahí intentar controlar el partido.

En eso hay dos jugadores que pueden resultar de suma importancia, uno por equipo: Isco y Rafinha. El hispanobrasileño ha sido el primer recambio en ausencia de Messi, es de buen trato al balón, llega al área y puede dar el último pase. Contra el Inter fue uno de los mejores de los azulgrana y Valverde le aprovecha, antes la desgracia de no poder alinear a Messi, para fortalecer un poco la medular y que crezca la circulación del balón.

En el Real Madrid, y con sus propias características, eso debe ser Isco. Es un jugador en el que Lopetegui tiene fe ciega, ya era así cuando estaba en la Selección. Ha vuelto recientemente de una apendicitis, pero su técnico no le ha dado tiempo para recuperarse, el Madrid vive en la urgencia y el técnico no concibe navegar en esta marejada sin su predilecto. No parece importarle que esté pesado e ineficaz, ni que tenga que quitarle a la hora de partido porque ya no da para más. Si en estos días ha ido mejorando y se encuentra a su mejor ritmo, es de esos que puede transformar un partido.

Luis Suárez y la defensa blanca

Contra el Inter, Suárez hizo su mejor partido de la temporada. Ni siquiera necesitó marcar para ello. Se comportó como un delantero de raza, jugando de espaldas, asistiendo, acertando casi siempre y generando muchísimo peligro. El mejor Luis Suárez es un jugador terrible, y aunque empezó la temporada algo falto de fútbol y de físico, a tenor de lo visto esta semana la recuperación ya se ha completado.

Los que tampoco han empezado la temporada a tono son los defensas del Real Madrid. Ramos y Varane, que se las tendrán que ver con Suárez, son actualmente centrales vulnerables que son capaces de dejar pasar hasta a los delanteros del Viktoria Plzen. No les va del todo mal el perfil del uruguayo, eso sí, pues son jugadores los que les cuesta más la velocidad que los golpes, especialistas en cuerpear y tratar de ganar la posición imponiendo centímetros y kilos.

Es probable, dada la baja de Carvajal, que en la derecha juegue Nacho. Odriozola tiene carencias defensivas evidentes y es improbable que Lopetegui se atreva con él en un partido así, más todavía si se tiene en cuenta que por la izquierda correrá Marcelo, cuyas obligaciones defensivas son menores porque tendrá que ejercer también de atacante y de mediocampista. De hecho, de los tres últimos goles del Madrid, dos fueron suyos.

Los ausentes

Aparecen por aquí los últimos, por aquello de que serán los primeros. Este Clásico será recordado por el primero en el que no estaban Messi y Cristiano en una buena temporada. No es posible no tener en cuenta que faltan los dos jugadores que han marcado la personalidad del fútbol español y de sus equipos durante mucho, mucho tiempo. Cristiano, por ejemplo, ganó una final de Copa al Barcelona de un cabezazo. Messi, en su caso, ha aguado la fiesta blanca más de una vez.

El luso ya no volverá, es parte del pasado del Real Madrid. Messi, por aquello de la casualidad y el fútbol, está fuera de combate con un brazo en cabestrillo. Es obvio que el partido pierde sin ellos, porque es imposible que no sea así, son dos de los grandes, pero no solo de su tiempo, sino de siempre.

La falta de las dos estrellas genera la opción de saber cómo será el fútbol sin ellos, qué se puede esperar del Real Madrid y el Barcelona cuando ellos no estén. Hay países que están obcecados en que la rivalidad entre ellos es lo que ha hecho de este partido algo enorme, aunque si se tiene algo más de memoria se sabe que no es así. Un Clásico es un Clásico, aunque se juegue en alevines.

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