se ve responsable por encima de los jugadores

Lopetegui y las excusas a media voz: hay muchas lesiones y el Barça no se escapa

El entrenador del Real Madrid, después de cuatro partidos sin marcar, consideró que el resultado fue injusto, culpó a las bajas de la falta de efectividad y ensalzó el buen arranque del partido

Foto: Julen Lopetegui, en el partido en Vitoria. (Reuters)
Julen Lopetegui, en el partido en Vitoria. (Reuters)

Las excusas son parte del trabajo. Cuando Julen Lopetegui salió del banquillo su mente no iba tanto analizando en partido como buscando las frases que necesitaba para afrontar la sucesión de micrófonos que se le iban a poner por delante. Su equipo acababa de caer derrotado en Vitoria contra el Alavés y él trataba de encontrar cosas que rescatar en el naufragio. Él, que no es el hombre más dicharachero del mundo, necesitaba un relato que justificase todo. Lo encontró, o eso pensó, y lo repitió hasta la saciedad: se empezó bien, el resultado es excesivo, hay lesiones importantes, y el líder no está tan lejos.

"Creo que hemos arrancado bastante bien, con remates, con llegadas. El hecho de no marcar nos ha pasado factura, pero también creo que la derrota es un castigo excesivo, tenemos que tratar de levantarnos", explicaba Lopetegui, como primera barrera contra las críticas. En sus palabras se deslizaba también que, por una vez, el inicio del partido no había sido un descalabro, como ocurrió en Moscú o Sevilla. Magro consuelo si se tiene en cuenta que el desenlace fue el mismo en todas las ocasiones, derrota y esperpento.

Como segundo punto importante, la falta de efectivos. No están Marcelo e Isco y, durante el partido, hubo todavía más incidentes. "Han terminado con molestias Benzema y Bale", indicaba el técnico vasco antes de explayarse más sobre el asunto. "Tenemos que tratar de levantarnos, hemos tenido muchos infortunios, hoy hay dos jugadores que se han lesionado. El fútbol tiene estas cosas, hay que recuperar la tranquilidad, tenemos que pensar en recuperar jugadores y frescura", decía como respuesta, también buscando algo de autoconvencimiento.

Lopetegui no destaca por su verbo, no es ágil, no es rápido, tiene un tono de profesor cansado en el que es difícil encontrar los matices. Su dolor en Vitoria es tan teórico como su euforia cuando llega, pues en todo caso la sonoridad es la misma, monótona y baja, como si le faltase un poco de volumen. Ocurra lo que ocurra, y en esto del fútbol pueden pasar muchas cosas, es altamente improbable que se vea otro ritmo en él, no se esperan gritos, del mismo modo que el pesimismo está vedado en su discurso. El problema de esto es que a veces da la sensación de que la victoria y la derrota son lo mismo, pero no, en ningún caso.

Es obvio que el Real Madrid tiene un problema de gol. Es evidente porque lleva cuatro partidos con la portería rival a cero, una sucesión que el madridismo no recuerda y que, por supuesto, tampoco podrá aceptar con naturalidad. Es una de esas cosas que, en ese club, simplemente no pasan. Pero ahí están, no solo sin marcar, prácticamente sin tener ocasiones en los partidos.

Poca explicación futbolística

No es muy dado a las explicaciones futbolísticas, no señala dónde están los errores y es difícil saber si es que no sabe encontrarlos o es que no quiere explicitarlos. Vaguedades varias y palabras propias de libro de 'coaching', como la reiterada hasta la saciedad "dinámicas", que no cuentan nada pero tratan de dar la impresión de que sabe lo que se dice. De nuevo, el error de no marcar al principio: "Cuando tú consigues marcar pronto, lógicamente arrancas bien, si no marcas, no… si marcas todo fluye, si no es todo más difícil. Tenemos que recuperar frescura, jugadores y aprender de los errores".

Hay otra línea discursiva que resulta muy curiosa en su caso y que, en una traducción a un español más llano, vendría a ser hermana de ese "al loro que no estamos tan mal" que popularizó en su día Joan Laporta. "Este equipo lleva tres meses trabajando como bestias y volverá a la senda del triunfo, hay que tener en perspectiva, estamos en octubre, estaremos en el peor de los casos a tres puntos del líder. Volveremos a triunfos como el de la Roma, a recuperarlos lo más rápido posible", explicaba en rueda de prensa. Es decir, el Barcelona no se ha escapado, no necesariamente por mérito del Madrid sino por demérito de los azulgrana. Asistimos por lo tanto a una carrera de bólidos en la que todos los motores están gripados.

El Real Madrid es un club de impaciencia, el banquillo de los entrenadores tiene un muelle que, a la mínima, puede hacerles saltar del asiento. En ocasiones se aguanta al final de temporada, donde la sentencia si no hay títulos no se puede esquivar. Otras, cuando todo es un descalabro, cae antes. Es el proceso Benítez, y si la cosa sigue así no sería del todo sorprendente que Lopetegui terminase el sueño de su vida por la vía rápida. "Un entrenador vive esa situación con naturalidad, pero no piensa en eso, estamos en octubre, una dinámica tan negativa que te ponga a solo tres puntos del liderato… estamos a tiempo de todo, tenemos que recuperar jugadores, jugadores muy importantes, frescura y tranquilidad, a través del resultado y a través del gol también". Enlaza frases repitiendo una y otra vez los mismos conceptos, que no hay nada definitivo y que las bajas son muchas.

"Yo soy el responsable"

Otro ejemplo más, en un proceso curioso, Lopetegui no solo repite conceptos, es que sus frases se parecen unas a otras incluso en su sintaxis y pronunciación. "Un entrenador siempre espera lo mejor, yo no dudo de que mis jugadores intentan dar lo mejor, querían marcar desde el principio, el hecho de no conseguir ese gol y de las lesiones, los últimos partidos han pesado en la dinámica mental del equipo y hay jugadores que están lesionados y eso pesa".

Y, de vuelta, más queja sobre las bajas: "No es normal lo que nos está pasando con las lesiones y para que salgan las cosas es importante que estemos todos". Se podría pensar en esto como una manera de decir que le faltan recursos en la plantilla, aunque es algo rebuscado quizá, en realidad el entrenador no se define desde la queja, o por lo menos no desde la queja a lo controlable. De las bajas o la fortuna hablará sobradamente. Y tampoco olvidará el catón de todo entrenador: "Yo soy responsable por encima de los jugadores".

Por último, no se sabe si porque así lo piensa o como una ventana a un optimismo poco justificado, le dio por recordar que "el reflejo del equipo es que se vio ante la Roma". Fue aquel un partidazo del Real Madrid, aunque igual no está de mal recordar que hubo también poca efectividad. Es, de todos modos, el objetivo, lo que se busca. Ahora llega una semana de parón de selecciones, un tiempo que suena a necesario para el Madrid. "Tenemos un parón que nos vendrá bien para recuperar las sensaciones de equipo y de juego, aunque la tranquilidad viene a través de los resultados y los goles". Quince días para vaciar la enfermería que, quizá, también valen para trabajar conceptos que lleven al equipo a volver a marcar goles.

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