Neymar, la Juve Bale... todo le vale al Madrid para evitar pensar en la marchita Liga
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crecen los rumores alrededor del brasileño

Neymar, la Juve Bale... todo le vale al Madrid para evitar pensar en la marchita Liga

Los blancos reciben al Girona, pero a nadie le importa demasiado lo que pase en un campeonato desprovisto de objetivos reales. A cambio de eso queda la Champions y el mercado

Foto: Bale y Zidane conversan esta temporada. (Reuters)
Bale y Zidane conversan esta temporada. (Reuters)

A la temporada del Real Madrid le quedan, esencialmente, dos, cuatro o cinco partidos dependiendo de su buen hacer en Europa. Luego jugarán cada fin de semana en ese campeonato conocido como La Liga, pero es difícil considerar que lo que resta en el torneo sea de algún interés. Zidane intenta darle un barniz de importancia. Dice que aspiran a la segunda plaza, como si eso tuviese algún tipo de interés. "Estamos terceros y queremos ser segundos, es un objetivo importante", reflexiona. Desde luego no para un madridista, acostumbrado a otro tipo de banquetes y solo ávido de otro tipo de objetivos.

Asumido que el partido contra el Girona es poco más que un trámite en el que podrán ganar, perder o empatar, pero del que en ningún caso encontrarán una honda satisfacción, quedan otras cosas de las que hablar en la casa blanca. En un club como este puede faltar el fútbol, pero nunca los temas de conversación. El primero, el más ilusionante, tiene que ver con la Champions. Con el resto de balas desperdiciadas, quedan unas pocas para salvar la temporada. Para ganar la temporada, de hecho, pues si el próximo mes de mayo levantan la copa en Kiev cualquier otro sinsabor será automáticamente borrado.

Foto: Carvajal, Nacho y Ramos, con España. (EFE)

La Juventus es el primer rival y a Zidane no le gusta. No por motivos futbolísticos, eso es algo de lo que un entrenador no suele hablar, sino por otros emocionales. Zidane, antes de leyenda blanca, jugó en la 'Vecchia Signora'. Allí perdió una final de Champions, contra el Real Madrid, precisamente. "Pase allí cinco años y fue un club importante para mí. Es una emoción poder jugar contra ellos. De hecho, me habría gustado evitarlo por muchas razones. Es una cita que llegará dentro de poco, me concentraré como los jugadores y trataré de dejar de lado todo lo que he vivido allí. Pero es verdad que siempre lo tendré presente", explicaba el entrenador francés.

En cuanto al potencial deportivo del equipo italiano, Zidane recurrió a las frases genéricas tan típicas en este tipo de suertes: "Es muy competitivo y la eliminatoria va a ser complicada y difícil. Como siempre, será una eliminatoria al cincuenta por ciento. Vamos a jugar un primer partido ahí (en el Juventus Stadium) y veremos". Nada nuevo bajo el sol. Intentándole sacar un poquito más, llegó la inevitable pregunta sobre las bolas calientes. Y él, que era un mediapunta de clase infinita, despejó como un central tosco de campo de tierra. "Como siempre, nunca pensé que hay bolas calientes o también frías. Pienso lo mismo hoy. A nosotros nos ha tocado un gran rival y a estas alturas de la competición son todos buenos para mí. La verdad es que hubiese sido excepcionalmente diferente que dijese algo que no fuese eso.

placeholder Neymar, cabizbajo contra el Real Madrid. (Reuters)
Neymar, cabizbajo contra el Real Madrid. (Reuters)

Neymar, objetivo silencioso

La Champions llega hasta donde llega, y hay más vacíos que cubrir en la conversación. Pero no importa, porque para eso el fútbol creó el mercado de fichajes. A falta de pan... En este caso el Real Madrid parece tener un objetivo claro. No importa que suene a imposible, el nombre de Neymar suena y sonará durante bastante tiempo. A nadie se le escapa que una operación así necesitaría de una carga de dinero casi tan grande como de diplomacia, pero bueno, el sueño es ese y no importa mucho a cuánto se vaya, ya habrá un departamento de 'marketing' vendiendo su rentabilidad a golpe de camisetas de conseguirlo.

Zidane, en esto también, se ajusta al guion previsible. Como si de aquel polémico curso de entrenadores que no hizo —aquel por el que Paco Jémez le criticó en rueda de prensa— hubiese sacado el libreto perfecto de qué contestar en determinadas situaciones previsibles. "Cada uno puede decir lo que quiera. Es un jugador muy bueno, pero no es del Madrid. Yo hablo de los míos. Son comentarios vuestros. No está bien hablar de un jugador que no es nuestro. Respetamos al PSG y nosotros no podemos pensar en esas cosas". Es, esencialmente, lo mismo que decía Lopetegui un día antes para hablar de Lucas Hernández. O lo que diría cualquier entrenador en una circunstancia así.

Foto: Rakitic solo se ha perdido dos partidos en lo que va de temporada. (Reuters)

Al ser repreguntado, tampoco dio más datos. Le inquirieron si un jugador como él podría tener cabida en su equipo y ahí, de nuevo, la obviedad hizo presencia: "Un jugador bueno puede jugar en cualquier sitio, en cualquier posición y en cualquier club. Todos los que vienen aquí saben dónde están. Lo que el club hace está pensado".

En realidad, la BBC dejaría de existir en el caso de llegar Neymar. Es complicado que el brasileño llegue, pero casi imposible que si lo hace se mantengan todos los que hoy son las caras más reconocibles del club. Aunque solo sea por una cuestión numérica, las cifras no cuadran si la llegada no se compensa con salidas. Y si hay un nombre que suena para marcharse ese es el de Gareth Bale.

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El defensa del Eibar, Ander Capa, lucha por el balón con el delantero galés del Real Madrid, Gareth Bale, durante el partido de la jornada 28 de LaLiga celebrado en el estadio de Ipurua de Eibar. (EFE)

La tristeza de Bale

En él se juntan dos circunstancias, el hecho de que aún tiene un buen mercado en Inglaterra, un lugar donde el dinero fluye, y también que su periplo con el Real Madrid no está a la altura de lo que se esperaba por su precio. En estos días se cuenta que Bale está triste, aunque Zidane niega la mayor. "No. Para nada. Es un jugador que puede ser diferente, pueden opinar. No está triste. Está contento de estar en este club y lo ha demostrado. Es un jugador importante de esta plantilla", explicaba. No especificó a qué se refiere con eso de ser "diferente".

Mientras tanto, en Francia también le dan vueltas a Neymar. Es la llegada más grande al fútbol galo en unos cuantos años y su huida de La Ligue 1 supondría un palo importante para una competición que querría ser más grande de lo que en realidad es. Ese, de hecho, es uno de los motivos de este revuelo, pues se entiende que Neymar —tan silencioso como solo un futbolista puede serlo— no está contento disputando un torneo de amigos.

Foto: Neymar, durante un evento promocional de su torneo.

Por eso sale un jugador como Luiz Gustavo, compatriota y amigo, jugador del Olympique de Marsella, diciendo que es importante que se quede pero que le ve muchas posibilidades de que cambie de club. O a su compañero Marquinhos pidiéndole, poco más o menos, que madure con el equipo. O el director deportivo diciendo que no se atreve a asegurar que vaya a seguir en el club, en lo que es un rapto de sinceridad no tan habitual.

Eso es lo que le queda al Real Madrid, jugar partidos a la espera de la Juventus, ver pasar el tiempo mientras espera algún desenlace a 'lo de Neymar', sea lo que sea eso, preocuparse por Bale, por su estado físico y también por su cabeza. La Liga, con el Girona de Machín y Portu, un equipo que sueña con Europa, no deja de ser un lapso de 90 minutos que el madridismo olvidará con facilidad. Quien nada se juega, nada espera.

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