el entrenador de moda en la liga española

El milagro llamado Garitano: de presentarse en chanclas a cargarse al Real Madrid

Estudioso y metódico, lo lleva en la sangre desde que siendo un juvenil llegaba a casa del entrenamiento, apuntaba lo ensayado para encontrar el por qué de las decisiones del entrenador

Foto: Garitano y Zidane se saludan en el Leganés-Real Madrid de Copa. (EFE)
Garitano y Zidane se saludan en el Leganés-Real Madrid de Copa. (EFE)

Asier Garitano llega a asustar. No por su apariencia física, pues no es un tío especialmente imponente cuando se te para delante, sino más bien por su capacidad intelectual. Puede que de primeras le cueste entrar, la expresividad no es su fuerte, dicen los que le conocen, hasta que empiezas a apreciar que prácticamente todo lo que profetiza se acaba por cumplir, entonces sobrecoge. Le pasaron el marrón de subir al Leganés a Segunda División cuando ya nadie en la entidad pepinera se creía el cuento del ascenso. Lo habían intentado demasiadas veces ya. Aquellas tardes en las que Enrique Martín la liaba en la banda de Butarque quitándole el balón al Badajoz ya no eran ni un recuerdo, eran leyendas. Pero un guipuzcoano les obligó a creer y por ahora, nunca se ha equivocado, lo que les ha situado no ya en Segunda, sino en Primera.

Si nos atenemos solo a lo que tiene que ver con presupuestos, organización, masa social y demás factores que influyen directamente en el funcionamiento de un club de fútbol, va contra natura que el Leganés esté en la máxima categoría y en vías de consolidación. Esa sensación va más allá cuando se recuerda que hace un mes eliminó al bicampeón de Europa, el Real Madrid, de la Copa del Rey, haciéndolo en su propio estadio, remontándole el resultado de la ida. Por eso jugar contra el mismo rival este miércoles tiene un sabor diferente a un Leganés-Real Madrid normal, si es que se puede calificar de normal ese encuentro al que estamos aún tan poco acostumbrados. El 'Lega' ya no es solo una 'cenicienta', el 'Lega' cuenta.

Lo hace en buena medida gracias a una gestión muy acertada en todos sus estamentos y, en especial, en la parcela técnica, la única verdaderamente indispensable para que un equipo juegue al fútbol y tenga resultados. Garitano lleva estos cinco años rodeado de las mismas personas, hombres de su confianza con los que ha transitado por Segunda B, Segunda y Primera mejorando siempre los resultados de la temporada anterior. Los mismos con los que llegó a las oficinas del club un día de verano de 2013 para sustituir a Pablo Alfaro, que había fallado en su intento de superar el playoff de ascenso. Garitano se presentó en chanclas, sin el más mínimo glamour, lejos del carisma propio del exdefensa. "Nos temíamos lo peor cuando lo vimos, pero nos calló la boca a todos", dicen desde dentro del club blanquiazul.

"¡Yo prefería jugar a la pelota!"

La culpa de que todo esto haya sucedido, de que el Lega esté entre los grandes con Garitano a la cabeza la tiene el Athletic Club. Asier era un chaval que le gustaba mucho el deporte, pero en su tierra, en Bergara, le enseñaron a jugar a la pelota, como es tradicional. El fútbol vino después, porque claro, cuando el Athletic te dice que vales para eso, hay que elegir bien, y él lo hizo, tal y como contó a El Confidencial en su día:

"No se me daba mal. Cuando tuve que hacerme la ficha en el Bergara, tuve que elegir, porque no me dejaban jugar a las dos cosas. Con nueve o diez años, yo jugaba al fútbol, pero el fin de semana prefería tener un partido de pelota en vez de uno de fútbol. Hasta que un verano en Lekeitio fui a jugar un torneo de fútbol y había ojeadores del Athletic. Entonces me dijeron que había una posibilidad de hacer una prueba en Lezama y me presenté allí con mi padre. Y nos dijeron luego a través de una carta que les interesaba que empezara en el alevín del Athletic. Pero pasaba lo mismo: ¡yo prefería jugar a la pelota! Allí, entonces, me permitieron hacer los dos. 'Si te coincide un partido los fines de semana, eliges tú'. En esas condiciones fui al Athletic. Después, fui pasando categorías, cada vez más días de entrenamientos de fútbol y a la pelota podía entrenar menos... Y como no me iba mal en el Athletic, dejé la pelota".

Garitano ha llevado al Leganés de Segunda B a consolidarlo en Primera. (EFE)
Garitano ha llevado al Leganés de Segunda B a consolidarlo en Primera. (EFE)

Uno vecino más de Leganés

Dice que ya no tiene la mano hecha a golpear la pelota, pero en cuanto puede, se escapa al club que hay en Leganés a jugar unas pachangas con la gente de la localidad. Está muy integrado en Leganés. Vive en pleno centro, pasea por sus calles y conoce a los vecinos. No es una estrella, ni va de ello, ni siquiera cuando gana. Alguien que ha empezado entrenando en las sesiones de la AFE viene curtido y se vuelve fuerte, como el abundante vinagre con el que baña sus ensaladas. Si un día su mujer y su hijo están ocupados, se evade del fútbol yendo al cine en solitario. Pero al final, el fútbol es lo que le tira, lo que le quita más horas al día, de largo. Es estudioso y metódico, lo lleva en la sangre desde que siendo un juvenil en el Athletic llegaba a casa del entrenamiento y apuntaba lo que habían practicado, intentando encontrar el por qué de las decisiones que tomaba su entrenador por entonces.

Comentan en el club que lo primero que vieron que les hizo quedarse ojipláticos fue una decisión tan sencilla como trascendental para el devenir de la entidad. Estaba el Leganés en promoción de ascenso a Segunda. El año anterior, Alfaro no había podido pasar de la primera eliminatoria ante el Lleida y a Garitano se le ocurrió un motivo. ¿Y si jugásemos los partidos en casa a las 12 del mediodía, como hacemos con la mayoría de encuentros de la liga regular? El Leganés había jugado la anterior vez los partidos decisivos por la tarde, lo que consideraba Asier que cambiaba la dinámica de los jugadores. Varios miembros de la directiva del club del sur de Madrid se echaron las manos a la cabeza, pero decidieron hacerle caso. Con ese horario, superó las tres rondas eliminatorias y logró subir de categoría. Y desde entonces, nunca se ha equivocado. Dijo que iba a subir a Primera y lo hizo. Dijo que iba a mantenerse y lo hizo. Asusta.

"Lo más importante que hice con este equipo", dijo el propio Asier después de cargarse al Madrid ganándole en el Bernabéu. No demostró euforia en ningún momento, ni antes ni después de esa histórica hazaña. Se le veía quizás algo más relajado que de normal, por supuesto un triunfo ayuda, pero para él no había "nada que celebrar". Si lo vuelve a hacer, si gana otra vez al Madrid, tampoco mostrará una alegría desbordada. Lo hará, como mucho, cuando confirme su segunda permanencia en Primera. Los blancos llegan a Butarque sin Modric, Kroos, Cristiano ni Marcelo, pero total, como dice Garitano: "El Madrid nunca tiene bajas".

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