el extremeño ha encajado como un guante

La silenciosa revolución de Valverde: el hombre tranquilo que noquea a Zidane

El entrenador extremeño ha conectado a la perfección con el vestuario del FC Barcelona en un tiempo récord. El Barça, tras el 0-3 al Madrid, vuela a las órdenes de Ernesto Valverde

Foto: Ernesto Valverde, saludando a Zidane. (Reuters)
Ernesto Valverde, saludando a Zidane. (Reuters)

En pleno verano, cuando el Real Madrid pasó por encima del Barcelona en la final de la Supercopa de España, alguno pensó que el trayecto se le iba a hacer muy cuesta arriba al recién llegado. Eran tiempos en los que la escuadra de Zidane era colmada de elogios de todo tipo. Mientras, él cavilaba, pensaba el plan para desactivar esa tendencia que no le estaba dejando en buen lugar. Poco a poco, de manera constante, fue moldeando Ernesto Valverde a su equipo, a fuego lento, sin elevar nunca el tono, con pausa. Y el resultado final ya está a la vista de todos. El Clásico, la confirmación definitiva. El extremeño ya ha convencido a todos.

No es un tipo de abrasar el cerebro de los futbolistas, nunca lo hizo allá donde estuvo. Menos en el Barcelona, donde toca manejar los egos de las grandes estrellas. Lo suyo es dar pocas y concretas intrucciones, nociones básicas a la hora de afrontar uno u otro partido. Tiene claro que no es lo mejor llenar los cerebros de los futbolistas con infinitas ideas. También en los entrenamientos luce su faceta de técnico, con sesiones de trabajo que agradan a todos aquellos que trabajaron a sus órdenes.

Los críticos, los más puristas culés, le echaban en cara que su equipo no practica ese fútbol tan brillante y vistoso de épocas pasadas. Que el Barcelona no deslumbra, que hasta juega mal en muchos momentos o luce lo justo. Pero él no se ha despistado en ningún momento, siempre tuvo claro cuál era el camino a seguir, el que ahora le ha llevado, sin acabar todavía la primera vuelta, a dominar la Liga con una aplastante superioridad. Seguramente el juego de este Barcelona no sea el más plástico, pero su efectividad es incuestionable.

Ernesto Valverde, durante el Clásico. (EFE)
Ernesto Valverde, durante el Clásico. (EFE)

Messi en el banquillo

Hasta ahora, sentar en el banquillo a Leo Messi era visto como una afrenta al 'crack' de Rosario. En este sentido, no conviene olvidar el episodio de Anoeta que casi le cuesta el puesto a Luis Enrique, temporada en la que el Barcelona acabó firmando un espectacular triplete. Aquello pasó en enero de 2015, y dos años y medio después ya asume el argentino que habrá momentos en los que deberá descansar para tener las baterías siempre bien cargadas. Ernesto Valverde ha sabido gestionar tan espinoso asunto, algo que no hace mucho parecía imposible de conseguir para cualquier técnico.

En una temporada que tiene el Mundial de Rusia como etapa final, Ernesto está sabiendo repartir esfuerzos, proteger a todos sus efectivos para que el cansancio no deje noqueado a nadie. Con Iniesta, por poner un ejemplo, se está manejando con tino, sabiendo que no puede exprimir al manchego hasta la extenuación. Cuando considera que debe sacarlo de un terreno de juego, aunque todavía quede mucho tiempo por delante, lo hace sin contemplaciones. Y por eso el centrocampista está luciendo su mejor juego a las órdenes de Valverde, de lo que se está aprovechando su equipo para volar.

Nunca quiere que los focos le apunten cuando las cosas salen bien, como sucede ahora. Siempre señala a los futbolistas cuando el Barcelona firma grandes actuaciones, como sucedió en este último Clásico. Eso lo agradece cualquier futbolista, más si hablamos de un club tan grande como el blaugrana. "No creo que le haya ganado tácticamente a Zidane", enfatizó tras ganar al Real Madrid, poniendo de manifiesto su modestia. Esa que ha conseguido conectarle en un tiempo récord y a la perfección con el vestuario, donde ahora todo es tranquilidad y armonía.

¿Luis Enrique?

Hace unos meses había unos cuantos jugadores señalados de manera permanente. Dos ejemplos: Paulinho y Vermaelen. El primero fue triturado antes de debutar; el segundo, marcado por sus constantes lesiones. Ahora ambos están envueltos en elogios. El brasileño ha demostrado que jugar en China no significa ser un jugador acabado o una simple medianía, mientras el belga aguanta en pie jornada tras jornada. "Es un jugador que entrena muy bien, juega muy bien y genera juego perfectamente. Es un central duro, fuerte y rápido. Es un gran jugador", dijo Valverde. A veces ponemos la venda antes de tener la herida con algunos futbolistas", subrayó al referirse al central.

Fuera del terreno de juego no se ha metido en un solo charco, algo que tiene mucho mérito si tenemos en cuenta algunos episodios que han firmado en los últimos tiempos diferentes ejecutivos de la institución. En las salas de prensa ya no hay ni pizca de tensión, esa que lo cubría todo cuando Luis Enrique se colocaba delante de los medios de comunicación. A Ernesto Valverde se le puede preguntar de todo sin miedo, sabiendo la prensa que por muy complicada que sea la cuestión, aunque acorrale incluso al estratega, en ningún momento contestará con una mala cara o una gruesa palabra de más. Es un 'simple' hombre tranquilo que ha catapultado al Barcelona.

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