todo el juego blanco depende del malagueño

Isco, de querer irse a ser el único clavo ardiendo al que se agarra el Real Madrid

Después de meses en el mejor estado de forma de su carrera, Isco se ha convertido en la buena noticia del momento más duro de la etapa de Zidane como entrenador madridista

Foto: Isco ha pasado de querer irse a ser el único líder del Madrid. (Reuters)
Isco ha pasado de querer irse a ser el único líder del Madrid. (Reuters)

Todavía nadie en el Real Madrid ha conseguido explicar qué narices le pasa al equipo. El fútbol se ha convertido en una realidad tan cerrada que a los ojos de aficionados y analistas aparenta ser una cárcel sin régimen de visitas. El único vis a vis que se permite acaba con una retaíla de frases hechas que no conllevan ningún tipo de explicación real de lo que pasa. Casemiro fue el único que se salió del tiesto: "Preocupa todo", dijo el mediocentro brasileño después de perder en Girona. El máximo responsable del primer equipo, Zidane, solo ha dicho que van a mejorar, sin ofrecer públicamente las claves de cómo va a lograr esa mejoría. Dentro de este dislate en el que se ha convertido el campeón de Europa, la única certeza reside en los pies de Isco Alarcón.

No hay nada que funcione, salvo Isco. La defensa no cierra la portería, el centro del campo carece de ideas creativas, los genios del balón están 'missing' y los delanteros marcan en años bisiestos. El Madrid se mantiene con vida, a duras penas, pero vivo al fin y al cabo, porque Isco es la versión más aproximada a un líder que tiene ahora mismo el conjunto merengue. Y es un líder silencioso, los mejores. Es así ya que nadie le pida que lo sea, no hay un mandato real que le exija ponerse un brazalete ficticio en el brazo y colocarse en la vanguardia para encorajinar a las tropas tras él. Simplemente imanta sus pies al balón y a partir de sus movimientos nacen las jugadas de ataque del Madrid.

Ante el ensimismamiento de Cristiano Ronaldo, Isco surge despreocupado. Mientras el primero se obceca en la producción personal, preocupantemente atascada, lo cual le saca de quicio y le aturulla, Isco produce ideas en cualquier instante, ante cualquier pelota que se le acerque a sus botas. Son la noche y el día en estos momentos. No preocupa demasiado al malagueño que el Madrid no funcione, que le cueste ganar como si fuera un equipo de media tabla y que ahora mismo tenga más cerca la lucha por puestos europeos que por el título de liga, él sigue produciendo. Cristiano, en cambio, deja de funcionar en el preciso momento en que empieza a agobiarse por no marcar goles.

Alarcón se ha envalentonado en varias ocasiones esta temporada para hacer ganar o sobrevivir al Madrid, aunque las dos cosas vienen a ser lo mismo, siendo la segunda causa de la primera. Empezó de hecho a ello antes que nadie, con el primer partido oficial del curso, ante el Manchester United con la Supercopa de Europa en juego. Marcó y fue el mejor jugador del partido, elegido por UEFA. Y ha seguido participando en prácticamente todos los encuentros, con actuaciones especialmente decisivas ante el Espanyol, con dos goles, y el Getafe, con una asistencia que rompió todo el bosque defensivo que había creado Bordalás. En Girona fue el faro, la única luz que iluminaba al Madrid en una tarde de tinieblas. Ante el Tottenham en Londres no pudo brillar, pero si algo funcionaba en el juego blanco, era a través de él.

Isco, ante el Tottenham. (Reuters)
Isco, ante el Tottenham. (Reuters)

En un momento dado, Isco pasó a ser indiscutible en el Madrid. Incluso cuando están todos, y con eso nos referimos a la delantera, Cristiano, Bale y Benzema, se da por hecho que uno se tiene que caer para que esté el andaluz. No hay otro en la plantilla que haya mantenido un rendimiento de aceptable para arriba constantemente desde mayo. Los demás compañeros han tenido picos de forma, tanto altos como bajos. Eso incluye no ya solo a Cristiano, sino también a Modric, Marcelo, Kroos, Keylor, Ramos... A los que nunca se les señala también se han incorporado a la lista negra. Hasta el mismo Asensio, que empezó apoteósico, se ha apagado como una cerilla, de golpe.

No hay motivos ya, por tanto, para creer que a Isco le apetece salir del Madrid. Lejos ya queda aquel conato de rebelión producido hace ocho meses, en febrero. "Quiero ser titular en el Real Madrid, pero si aquí no puedo, no tendría problema en buscar una salida. Yo estoy tranquilo, a mí lo que me preocupa es tener minutos, la carrera de un jugador es pequeña. Yo estoy muy feliz aquí y estaría muchos años más. De aquí a final de temporada tomaremos una decisión, es mi futuro lo que está en juego". Es decir, se cumplen todos los condicionantes para que se le hayan borrado esos pensamientos de la cabeza: tiene minutos, casi siempre de inicio, y los disfruta como jefe del equipo. Y por eso renovó hasta 2022.

Y al chico le llamó hasta el Barça. Dicen que cuando era un crío y vivía en Valencia, era culé. No solo eso, que era "un poco antimadridista". Un día, Xabi Alonso aseguró que el Madrid te acaba atrapando. A Isco le atrapó de lleno, porque pudo irse en varias ocasiones y nunca dio el paso. Siempre creyó que podía jugar y triunfar de blanco. Tres Copas de Europa después, parece que tenía razón. Le ha costado cuatro años y pico, pero por fin lo ha hecho: juega y triunfa en el Madrid. De hecho, es el único madridista que lo hace ahora mismo...

Alineaciones probables

Real Madrid: Casilla; Achraf, Nacho, Sergio Ramos, Theo; Marcos Llorente o Casemiro, Kroos, Isco; Marco Asensio, Benzema y Cristiano Ronaldo.

UD Las Palmas: Raúl Lizoain; Míchel Macedo, Ximo Navarro, Lemos, Bigas, Dani Castellano; Hernán, Aquilani, Vicente, Vitolo; y Calleri.

Árbitro: Sánchez Martínez (colegio murciano).

Estadio: Santiago Bernabéu.

Hora: 20.45.

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