Atlético de Madrid: Thomas Partey, los pulmones del Atlético de los que Simeone sospechaba
se ha convertido en un habitual

Thomas Partey, los pulmones del Atlético de los que Simeone sospechaba

El jugador de Ghana se ha hecho con un hueco en las alineaciones del Cholo, que necesita de alguien con fuelle para remachar las carencias de una plantilla marcada por la sanción FIFA

Foto: Thomas Partey, contra el Chelsea. (EFE)
Thomas Partey, contra el Chelsea. (EFE)

Thomas Partey es una consecuencia más de una sanción de la FIFA. El Atlético de Madrid, por un uso incorrecto de la cantera, ha tenido que estar dos ventanas de fichajes sin contratar a un solo jugador y eso, para cualquier equipo, es un problema. Los rojiblancos tenían, por lo tanto, las piezas justas, ni una más. De hecho en enero llegarán Diego Costa y Vitolo, pero el invierno queda aún lejos. Hay una bala más, pues en esa ventana se puede inscribir hasta tres jugadores. No se descarta que llegue algo más pero, por el momento, habrá que conformarse con lo que hay. Y ese "lo que hay", incluye a Thomas.

No era un jugador que llenase el ojo de Simeone. Aceptando siempre que el ghanés tiene unas cualidades físicas envidiables. Tiene un tren inferior espectacular, hasta el punto de ser comparado con el ex jugador del Chelsea Essien, uno de los mediocentros más condecorados de los últimos tiempos que también es de Ghana. Entre la nacionalidad y esas piernas anchas como columnas se hizo una correlación que no siempre era acertada.

Porque Essien, además, era un jugador tácticamente muy avanzado. Y ese era el problema para Simeone. No tenía el argentino duda de sus pulmones o sus músculos, aquello fue una realidad desde que llegó, como juvenil, a Madrid. Hizo un entrenamiento en el Cerro del Espino y no hubo muchas dudas. Que se quede, que se quede, que con esa materia prima algo se podrá sacar. Sabían también que era un producto inacabado y, con la idea de ir recortando plazos, le mandaron a Segunda División. Primero el Mallorca, lugo el Almería, destinos para que un joven como él se desfogase y fuese poco a poco creciendo.

Cuando llegó, ya formado se supone, tampoco terminó de entrarle por el ojo al técnico. Son varios los factores que explican la desafección, que tienen tanto que ver con el jugador como con el técnico. Para empezar, a Simeone le cuesta que le gusten los jóvenes. Él siempre prefiere al veterano curtido que ya ha pasado pos sus manos, si llevan años juntos mejor que mejor. Su doctrina es férrea y no se aprende en dos tardes.Hay, además, un problema añadido y es que los jóvenes son volubles. No se entienda esto como un problema de personalidad de Thomas, que es según los informes un chico muy tranquilo y religioso, que nunca de un problema. Es un concepto futbolístico, los jóvenes entienden peor el juego y tienden a cometer más errores que el resto de los jugadores. Son fogosos y no saben de probabilidad, lo que les lleva a arriesgar en situaciones en las que su mano es perdedora. La toma de decisiones no siempre es la mejor y eso hay técnicos, como Simeone, que no son capaz de aceptarlo sin más. No quieren ni oír hablar de los "pecados de juventud" y menos aún en un mediocentro.

La convivencia con la juventud

Hay entrenadores que conviven bien con la juventud, que les aceptan los desmadres porque creen que en el medio plazo esa será su mejor educación, que fallando hoy conseguirán mejores jugadores en mañana. El presentismo, esa tendencia que hace no pensar en lo que pasará mañana, lleva a algunos entrenadores a llevar al banquillo a jugadores tan solo porque de vez en cuando tienen lagunas que pueden costar goles. Y ese era el caso de Thomas.

Lo que pasa es que, con la FIFA, no se pudo fichar. Pudo quedarse Kranevitter, pero los problemas del argentino, también bisoño, eran superiores a los de Thomas y tampoco podía ofrecer un derroche físico como el africano. Así que en la plantilla de circunstancias, Partey tenía un sitio. Y más aún, su posición, de volante, necesitaba un poco de oxígeno. Es territorio Gabi, lleva ahí un lustro siendo importante, marcando el ritmo del equipo y organizando la férrea estructura defensiva en la que se basa el equipo del Cholo. Ha sido un jugador muy útil, de esos que igual nunca marcan un gol ni impresionan con un paque pero que con su presencia y equilibrio hacen mejores a los jugadores. Tiene, eso sí, 34 años. Y el DNI no ayuda a los jugadores como él que dependen de estar en todas partes.

Tampoco está Augusto Fernández, que el año pasado se lo pasó entero lesionado. Se espera que vuelva pronto, pero no hay vuelta fácil para alguien que lleva muchos meses parado soñando con el fútbol. Tendrá que ir poco a poco, nada peor que una recaída. Y mientras tanto, Thomas se hace un hueco. A sus 24 años ha avanzado un poco en su posicionamiento pero, sobre todo, aporta la energía que sus compañeros perdieron. Como quiera que la situación es la que es y en la plantilla no se han podido hacer los remaches que se necesitaban no hay duda; Thomas tiene un hueco.

De momento sus actuaciones, como las de su propio equipo, tienen luces y sombras. Ha demostrado que le da al conjunto empaque, que un jugador como él ayuda a sus compañeros porque hace coberturas y aparece siempre donde está la bola. También que le falta aún tiempo para seguir cociéndose, el futbolista que puede llegar a ser es mucho más de lo que se ha visto, pero la historia de este deporte está llena de potenciales que no se alcanzaron. Thomas, además, tiene ciertos miedos que aún se le notan. No se suelta al ataque, aunque es evidente que podría hacerlo bien apareciendo en el área rival. En su selección si lo intenta y lo consigue. Aquí, sin embargo, se ve más cosido a su posición, como si las palabras del Cholo le pesasen demasiado como para ponerse aventurero.

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