SUS DECISIONES DURANTE EL ENCUENTRO, CLAVES

Los cambios de Valverde son claves: ¿quién discute su personalidad?

Valverde comenzó de una manera titubeante por la derrota contundente en la Supercopa frente al Real Madrid, pero su comienzo liguero y en Champions han despejado las dudas

Foto: Ernesto Valverde en la rueda de prensa previa al Atlético. (EFE)
Ernesto Valverde en la rueda de prensa previa al Atlético. (EFE)

Ernesto Valverde llegó a un FC Barcelona con su porte tranquilo y el día de su presentación dio un repaso a todos los símbolos azulgranas a los que se debía una institución que presume de ser más que un club y en el que el estilo es motivo permanente de debate; no se puede ganar de cualquier manera en el Barça. Asumió desde el primer día que no llegaba para revolucionar nada, sino para sumar. En la pretemporada se marchó nada menos que Neymar, se cambió la estructura deportiva del club, después se presentó una moción de censura contra Bartomeu y su Junta y la institución ha ido del susto al sobresalto pisando cuantos charcos se presentaban en el camino. Por si fuera poco, el Real Madrid le dio un buen repaso a su equipo en la Supercopa y los agoreros se temieron lo peor, aunque nadie miró al banquillo, sino al palco. La única duda, eso sí, era si Valverde sabría manejar una plantilla plagada de estrellas, si tendría la personalidad suficiente. Ocho partidos de Liga y dos de Champions han bastado para saber la respuesta: sí.

El ‘Txingurri’, como la hormiguita a la que debe su apodo, ha ido poco a poco y sin hacer ruido armando un equipo que ha ido sumando de tres en tres hasta que llegó al Wanda Metropolitano y firmó su primer empate de la temporada. Y, aún así, la mano de Valverde fue providencial. Sorprendió con la titularidad de André Gomes, que no había disputado un partido de titular desde la vuelta de la Supercopa en el Bernabéu y sumaba sólo 38 minutos en Liga y 10 en Champions en un partido tan importante. Se la jugó y el portugués no fue una calamidad, pero tampoco aportó nada fuera de lo común. Ni fú, ni fá. Mientras, al equipo le faltaba profundidad y Saúl marcó con un derechazo desde fuera del área en el minuto 20’. Pintaban bastos, pero el técnico, de nuevo, supo arreglarlo.

En el minuto 60’ entraron Deulofeu y Sergi Roberto por Iniesta y Semedo y fue el momento clave del encuentro. Deulofeu se colocó como extremo puro y descompuso la férrea estructura defensiva del Atlético, mientras que Sergi Roberto asistió con un centro largo a Luis Suárez para que cabeceara y lograra el empate. Valverde cambió el rumbo del partido desde el banquillo y realizó un último cambio, el de Paulinho por Rakitic en el 79’ que terminó con el Atlético pidiendo la hora y el Barça asediando sin piedad. Cinco minutos más y la sensación es que los azulgranas habrían ganado.

Desde Tito Vilanova no se veía algo igual

A Luis Enrique le costaba la vida hacer cambios y se le reprochó en muchas ocasiones que no era capaz de solucionar sobre la marcha los problemas durante los partidos. Valverde ya ha sido clave en tres encuentros: Getafe, Las Palmas y el ya citado ante el Atlético.

En Getafe, con 1-0 en el marcador igual que el el Wanda, y la lesión de Dembélé en el minuto 27’, al técnico no le tembló el pulso y cambió a Iniesta en el descanso por Denis Suárez y a Rakitic por Paulinho en el 77’. ¿Y qué pasó? Que Denis y Paulinho fueron los autores de los goles en el Coliseum (el del brasileño a los siete minutos de salir). Desde el 2012, con Tito Vilanova en el banquillo, no se veía que dos suplentes marcaran en un partido.

Ante Las Palmas y con un Camp Nou vacío por decisión de Bartomeu, el empate a cero en el descanso y el ambiente enrarecido requerían un meneo por parte del entrenador. Y Valverde cumplió. Retiró a Paulinho y Aleix del carril derecho –ambos por delante de Sergi Roberto– para devolver al campo a los inicialmente suplentes Rakitic e Iniesta y Denis Suárez, pasó de interior izquierdo a extremo derecho. La consecuencia fue que después del gol de Busquets de cabeza a la salida de un córner, Messi empezó a recibir por fin balones y se plantó dos veces ante Chichizola para asegurar el triunfo.

Sin estridencias, sin dar tampoco grandes titulares, pero con un ánimo sereno y huyendo de polémicas, Valverde ya ha dejado claro que en el equipo manda un entrenador que tiene sus ideas, que es capaz de hacer cambios en el descanso cuando algo se tuerce y sorprender con decisiones como la de André Gomes demostrando que no le importa el qué dirán.

En los ocho partidos de Liga y los dos de Champions ante la Juve y el Sporting ha agotado, siempre, los tres cambios en cada encuentro. Getafe, Las Palmas y Atlético son los tres ejemplos más evidentes de que el entrenador es capaz de cambiar el guión mientras se está desarrollando la película, pero hay otro detalle: sólo Ter Stegen y Messi son intocables y han disputado todos los encuentros los 90 minutos. El célebre fondo de armario del que presumió Luis Enrique la pasada campaña y que tan pocos frutos dio, con Valverde funciona o al menos así lo dictan los resultados hasta el momento. A su Barça aún le falta brillantez, pero los nubarrones negros que prometían tormenta en pleno verano se han desvanecido y en este otoño en el que aún hace calor, es evidente que en el banquillo hay un técnico con ideas y personalidad. No es poca cosa.

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