no igualará el récord del barça del tata martino

Suárez salva la vajilla del Barça, pero André Gomes sigue siendo un plato defectuoso

Nadie puede decir que el empate de los azulgranas no sea justo, porque la segunda mitad fue prácticamente un monólogo del Barça después de una primera en la que el Atlético fuera mejor

Foto: Así celebró Luis Suárez el gol del empate del FC Barcelona ante el Atlético de Madrid. (Reuters)
Así celebró Luis Suárez el gol del empate del FC Barcelona ante el Atlético de Madrid. (Reuters)

Faltaban nueve minutos para que se terminara el encuentro cuando Luis Suárez, de cabeza, empató el partido para el FC Barcelona. “Nos adaptaremos al menú y a la vajilla”, había declarado Ernesto Valverde antes de viajar a Madrid, y al principo el Barcelona resultó un invitado nervioso y mal sentado en la tabla, pero el tanto del uruguayo les rescató aunque, eso sí, se acabó la racha victoriosa del Barça y el Real Madrid le ha arañado un punto. Desde el comienzo del campeonato, el conjunto azulgrana había sumado de tres en tres en los siete encuentros que había disputado y tenía a tiro el récord de la temporada 2013/2014, con el Tata Martino en el banquillo, con ocho.

Nadie puede decir que el empate de los azulgranas no sea justo, porque la segunda mitad fue prácticamente un monólogo del Barça después de una primera en la que el Atlético les sorprendió con un gol de Saúl cuando más entonados estaban los azulgrana. Y pudo ser peor si no hubiera sido por dos grandes paradas de Ter Stegen, las dos a Griezmann, una con la mano derecha y otra con el pie, en los primeros minutos. Con los símiles de menaje, Valverde había contestado a Simeone cuando le preguntaron sobre cuál sería el estado del césped y el Cholo habló de platos y vasos. Al final no hubo ni una queja sobre el verde, pero de menú el técnico extremeño dio la campanada con la elección de André Gomes en el once titular. El portugués no había disputado un partido de titular desde la vuelta de la Supercopa en el Bernabéu y sumaba solo 38 minutos en Liga y 10 en Champions. Este sábado tampoco aportó gran cosa pese a disputar los 90 minutos, primero como falso extremo derecho y luego por la izquierda. El portugués sigue siendo un elemento sospechoso para el aficionado culé que sigue sin encontrarle la gracia.

Ernesto Valverde supo reaccionar a tiempo a la falta de profundidad de su equipo en la primera mitad, en la que los suyos sobaban el balón en horizontal sin que a Oblak le subieran ni siquiera las pulsaciones porque el Barça no había disparado a puerta desde que se había atrevido Iniesta en el minuto tres. En el minuto 60 salieron Iniesta y Semedo y entraron Sergi Roberto y Deulofeu y el escenario cambió por completo. Deulofeu fue un dolor de cabeza para la defensa atlética, que no sabía si taparle a él en el extremo o vigilar a los que ya se sabían, Messi y Luis Suárez, que a partir de ese momento intentaron ver puerta sin descanso.

Y de un buen centro de Sergi Roberto se aprovechó Luis Suárez para cabecear a puerta para que los últimos minutos fueran un asedio constante del Barça y un padecimiento de los rojiblancos, para los que parecía que los minutos no pasaban con la suficiente rapidez. La falta que lanzó Messi en el 93’ desde la medialuna del área dejó sin respiración a la grada y también a Griezmann, que fue quien se la hizo y se frotaba la cara con gesto de desesperación temiéndose lo peor hasta que Oblak atrapó la pelota justo antes de que el árbitro pitara el final.

Valverde no quiere polémicas

“Hemos conseguido una buena cena porque se ha visto un buen espectáculo para todos”, bromeó Valverde al término del partido, aunque no le gustó tanto cuando le preguntaron si la celebración de Luis Suárez —que mandó callar al Wanda Metropolitano— había sido antideportiva. “¡Madre mía!”, exclamó. “No he visto muy bien cuál ha sido, pero desde luego lo que no se puede decir de mis jugadores es que sean antideportivos nunca”. Si Luis Enrique se manejaba a la perfección en la tensión, Valverde la rehuye, como volvió a demostrar para contestar sobre los pitos con los que fue obsequiado Piqué cada vez que tocó la pelota: “A mí me ha encantado el campo y me ha encantado el ambiente. Ha sido una gran noche y no me fijo en los silbidos”.

Luis Suárez, por su parte, admitió que el empate no terminó de gustarle ante las cámaras de Movistar+: “Hemos conseguido un punto en el campo de uno de nuestros rivales en la Liga y eso es importante. Un rival además que defiende muy bien y que tiene un gran portero, pero creo que merecimos más al final”.

El encuentro era un examen para un Barça que había tenido un comienzo plácido de campeonato con rivales menores. Y aunque en la primera parte suspendió, en la segunda se rehizo y a punto estuvo de seguir con la racha victoriosa. Pese a todo, tampoco está de más recordar que el Tata Martino llegó con la vajilla reluciente, que daba gusto verla, hasta la jornada 9 (una más que Valverde) y luego se le hizo todo añicos y no ganó ni un título siquiera.

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