fijo en su club y en la selección de lopetegui

Los días de gloria de Isco no le hacen olvidar que Cristiano Ronaldo le tachó de su lista

El malagueño vive un año mágico, pero estuvo a punto de ser traspasado en los últimos tres veranos. El Madrid rechazó en su momento una oferta de 40 millones de la Juventus

Foto: Isco y Cristiano hablan en el campo. (EFE)
Isco y Cristiano hablan en el campo. (EFE)

El domingo, tras la victoria del Real Madrid, la primera en lo que va de Liga en su feudo, Florentino Pérez cruzó el antepalco con una sonrisa de monje satisfecho. Luego comentó con sus invitados las excelencias de Isco, la estrella de la noche, un mago 'culibajo' que tiene encandilada a la afición y a toda Europa, pero un mago con la memoria muy fresca: el malagueño, es ahora un fijo en las alineaciones del Madrid y en la Selección, pero no se olvida que tuvo las maletas preparadas para emigrar en los últimos tres veranos.

La historia de Isco Alarcón (25) está preñada de grandes momentos y también de días de nubarrones. Atrás quedó el desaire de Unai Emery, entonces entrenador del Valencia, que no contaba con él y recomendó su traspaso al Málaga. También quedó atrás su aterrizaje en el Real Madrid, un verano de 2013 (30 millones abonó el club blanco al equipo del jeque Al Thani), donde protagonizó un tremendo (por inesperado) chispazo con Cristiano Ronaldo, que le pidió a Carlo Ancelotti que hiciera algo al respecto, “porque tropiezo con este chaval en el campo”. El entonces entrenador del Real Madrid atendió solícito a las quejas de su estrella y relegó a Isco a la derecha, o en funciones de mediocampista defensivo. O en el banquillo.

El vestuario, el 'sancta santorum' de los futbolistas, suele sellarse de filtraciones, pero trascendió un fuerte encontronazo entre el divo portugués y el joven andaluz tan descarado. Pasado el tiempo, las lluvias se fueron pero el barro sigue húmedo, y aunque no existe enemistad entre Isco y Cristiano Ronaldo, queda cierto regusto amargo. Ambos futbolistas comparten intenciones, camiseta y escudo, y un protocolario compañerismo. CR7 hace tiempo que lo tachó de su lista.

Isco forma parte del nudo cada vez más sólido de los “jóvenes españoles” del vestuario madridista, que entre otros integran Nacho, Carvajal, Marco Asensio y Dani Ceballos.

El malagueño presume, con razón, de haberse ganado el puesto con el sudor de su frente y las luces mágicas de su talento. Como suele decir, “calentó mucho banquillo” antes de saltar a la primera fila del escaparate y dar el puñetazo en la mesa. Mientras que en la Selección es un fijo para Lopetegui, en el Real Madrid ha tenido que esperar a que uno de los miembros de la famosa BBC se resfriara para mostrar su talento.

Isco. (EFE)
Isco. (EFE)

Tres veranos muy convulsos

Tanto es así que los tres últimos veranos Isco los pasó en clave de temporal. En 2015 pudo haber sido vendido al Manchester City (Pellegrini, su mentor en el Málaga, lo reclamó), pero a Florentino no le convencieron las cifras que ofertaron los ingleses. En 2016, el Real Madrid, que había recuperado a Álvaro Morata de la Juventus, aceptó vender a Isco a la 'vecchia signora' por 35 millones. Con las maletas preparadas, el malagueño se bajó del avión. Argumentó que no quería separarse de su hijo y pidió seguir en el club blanco, asumiendo su condición de suplente. Este mismo verano, la Juventus volvió a la carga con Isco. Pagaba 40 millones por el talentoso futbolista. En esta ocasión, y a instancias de Zidane, Florentino Pérez rechazó hablar con los italianos por Isco. El comentario del Madrid repelió a la Juventus: “Vendednos a Dybala”.

Lo cierto es que Isco Alarcón ha ido creciendo de manera espectacular hasta convertirse en uno de los jugadores top de Europa. Sus actuaciones en 2017, tanto en el Real Madrid como en la Selección, han revalorizado su papel y Florentino ha sabido recompensar su esfuerzo. El club blanco renovó a Isco hasta junio de 2022, y le ha puesto un sueldo del nivel alto de la plantilla, en el escalón salarial que ocupan sus compañeros Modric o Toni Kroos. Eso sí, con una cláusula “antiparásitos”: 700 millones de euros. El jugador vive sus mejores días desde que viste la blanca madridista. La afición merengue lo lleva en volandas. Eso sí, no es amigo de Cristiano Ronaldo. Compañeros y basta.

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