empatados a 81 puntos

Todo lo que va, vuelve: si el Real Madrid quiere la Liga, tendrá que ser como el Barça

Los papeles están cambiados con respecto a la temporada pasada: esta vez es el Barça el que persigue y el Real Madrid el que tiene que aguantar la presión de no poder fallar

Foto: Con su dos goles al Espanyol, Luis Suárez cerró una racha de cinco partidos sin marcar. (Reuters)
Con su dos goles al Espanyol, Luis Suárez cerró una racha de cinco partidos sin marcar. (Reuters)

Hay quien lo llama karma, una energía invisible por la cual cada acción tiene, a la corta o a la larga, una reacción, una retribución. Hay quien simplemente lo resume con un 'todo lo que va, vuelve', y si se trata de fútbol y de los dos grandes de la Liga, Real Madrid y FC Barcelona, lo normal es que, tarde o temprano, se midan como los gigantes que son y tengan que demostrar bajo máxima presión quién es el mejor. La temporada pasada el Barça aguantó el arreón final del Madrid –que ganó los últimos 12 encuentros de forma consecutiva– y conquistó el título. Fallaron lo justo, no más. Ahora está por ver si los blancos soportarán el aliento en la nuca del equipo azulgrana. Si el Madrid quiere la Liga tendrá que ‘vestirse’ de Barça, ‘ser’ como el Barça. Demostrar sobre el terreno de juego, en el momento decisivo, que no está dispuesto a dejar escapar el título.

El conjunto blanco logró una victoria –con taquicardia incluida marca de la casa– frente al Valencia con un gol agónico de Marcelo en el 86’. Los culés respondieron en Cornellà con un contundente 0-3 y el pistolero Luis Suárez aprovechando los regalos de Jurado y Aaron Martín en un partido que estaba siendo parejo, trabado y feo. El derbi era el partido que más temor producía a los aficionados azulgranas y ya está despachado después de una primera parte en la que les tocó masticar cerillas y no encontraron ni huecos ni oportunidades. A los diez de la segunda, el tremendo fallo de Jurado al que Suárez respondió tan atento como siempre abrió el camino a la victoria. El uruguayo hizo doblete y ‘reapareció’ en el momento justo después de estar casi un mes sin ver puerta. Cinco encuentros llevaba sin conseguir un gol, su peor racha desde que llegó a Barcelona, pero los depredadores como él no fallan cuando el rival se despista y se lo pone en bandeja. “Yo no estaba preocupado por su racha, sabes que los goles y él siempre van a estar cerca”, sentenció Luis Enrique tras el partido.

El Barça no le pierde la cara a la Liga y por delante le quedan el Villarreal y el Eibar en casa y Las Palmas a domicilio. Al Real Madrid le espera un Granada ya descendido, recibir al Sevilla, disputará el encuentro aplazado en Balaídos contra el Celta y cerrará el campeonato en Málaga. La Liga, pues, está de infarto. Igual que sucedió la pasada campaña, cuando el equipo catalán dependía de sí mismo y el Madrid se empeñó en hacerle la vida imposible hasta el final. El karma, lo que va, vuelve. Los mismos protagonistas con diferentes roles y ya comprobaremos qué desenlace.

Que el Clásico era clave lo sabía todo el mundo. Y Messi se encargó de insuflar vida a su equipo con un gol en el descuento en el Bernabéu. La temporada pasada sucedió algo semejante cuando el Madrid ganó por 1-2 en el Camp Nou justo cuando el Barça se las prometía muy felices. Aquello no fue un bache, sino un socavón y los azulgranas perdieron el colchón de puntos ante la Real Sociedad y el Valencia en Liga y cayeron ante el Atlético en las semifinales de la Champions. A falta de cinco jornadas, empatados con los de Simeone y con el Madrid a un punto, reaccionaron a lo grande: cinco victorias consecutivas ante el Deportivo de La Coruña (0-8), el Sporting de Gijón (6-0), el Betis (0-2), el Espanyol (5-0) y Granada (0-3), con Luis Suárez marcando nada menos que 14 de esos goles.

Excepto en los dibujos animados, donde el Correcaminos disfrutaba más que el Coyote, el que persigue suele pasarlo mucho mejor que el perseguido, que siente el temor de perder lo que ya tiene casi al alcance de la mano y le entra el telele, el vértigo. El Real Madrid está en una situación similar a la del conjunto culé el año pasado, incluida la visita al dentista sin anestesia en las semifinales de Champions frente al Atlético. Depende de sí mismo y, como el Barça, o gestiona la presión o no tiene pinta que los de Luis Enrique vayan a hacerle ningún favor. Más teniendo en cuenta que ya están eliminados en Europa y tendrán semanas largas y tiempo para respirar.

Llega el momento de la verdad y el Barcelona no tira la toalla, sigue creyendo, así que tendrá que ser el Real Madrid el que se enfrente al precipicio y tenga recursos, ánimos y energía suficiente como para no despeñarse en el último momento y hollar la cima. El Barça lo logró. ¿Será capaz de hacerlo el Madrid?

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