el juego AÉREO, clave una vez más

El Madrid sobrevive a Bilbao con pegada, porque el fútbol sigue ausente

Los goles de Benzema y Casemiro fueron suficientes para solventar la papeleta de uno de los campos difíciles de la Liga. El centro del campo volvió a estar perdido ante el fútbol del Athletic

Foto: Benzema celebra un gol. (Reuters)
Benzema celebra un gol. (Reuters)

Los resultados en el Real Madrid siguen siendo mejores que las sensaciones. Hace ya tiempo que es así. Los del vaso medio lleno asegurarán que todo está bien, que el equipo es líder en la Liga Santander y está vivo en Champions. Los cenizos, que son legión en el madridismo, recordarán que en el cuento de la lechera la vasija nunca queda intacta. Y todos, porque el fútbol es así de divertido, tienen su punto de razón.

La visita a Bilbao la solventó el Madrid sin mucho oficio pero con dos goles. Hubo ráfagas de partido en las que parecía del todo inevitable que no se dejasen puntos en San Mamés. Al principio, cuando los blancos estaban enfadados con el balón. También en la segunda mitad, hasta el gol de Aduriz, un rato en el que parecían un equipo dormido en los laureles. A pesar de todo, resolvieron la papeleta. Primero con un buen gol de Benzema, en conexión con Cristiano. Después, en lo que es probablemente la explicación más sencilla del relativo éxito que están teniendo los de Zidane esta temporada: el juego aéreo y a balón parado.

No fue esta vez Sergio Ramos, porque el milagro rutinario no tocaba contra el Athletic. Fue Casemiro, que se aprovechó de una prolongación den el área pequeña de Cristiano para rematar solo a puerta vacía. El nombre del protagonista es un poco lo de menos, la clave está en que cada vez que el rival concede al Madrid un córner se marca la tragedia. Incluso con el Athletic, otro de los clubes que controla bien esas artes.

Ya no es San Mamés el campo que fue. El club se ha estandarizado, es ahora como los demás. No hay barro en el terreno de juego y el espíritu de revolución que antes siempre estaba presente ahora aparece con sordina. Ni la grada suena como antaño. Es un equipo de los buenos, pero sin las señas de identidad que tuvieron en otros tiempos, por más que siga formado por jugadores vascos y tantas excepciones como quieran concederse en esa lucha infinita y delicada por la salvaguarda de la tradición.

Keylor Navas detiene un ataque del Athletic (Reuters)
Keylor Navas detiene un ataque del Athletic (Reuters)

Raúl García y el reparto de estopa

Solo dos jugadores militan aún en la historia guerrera y combativa del Athletic, no siempre para bien. Son Aduriz, gran goleador e incordio constante para los defensas y Raúl García, que siempre es un caso especial. Buen cabeceador, correcto jugador de fútbol, ardor guerrero. Sus defensores dirán que es racial y útil, aunque en muchas ocasiones todo eso se traduzca en ser un jugador antideportivo y pendenciero. No hay escena en la que no deje un recado a la pierna rival, una simulación o una protesta. Parece puesto en el campo para hacer la vida más difícil del árbitro e irritar a los rivales. Lo consigue con frecuencia, porque si diesen medallas por esas conductas que se pasan de la línea Raúl García siempre aspiraría al oro.

El notable chute de adrenalina que suponen esos dos jugadores el Athletic lo adornó con buen fútbol por parte de sus compañeros. Beñat, especialmente. Es buen jugador, óptimo distribuidor y se aprovechó de la huelga de brazos caídos exhibida por los mediocampistas blancos durante largo rato. Ni Modric, que parece apagado, ni Kroos, difuminado ni, por supuesto, Casemiro, que no tiene el juego suficiente para sostener él solo una propuesta futbolística. Está para lo que está. Especialmente grave, por su importancia, es el caso del croata. Sin su fútbol la magia no existe, el equipo es previsible y de ritmo cansado. Fue sustituido por Lucas Vázquez porque los pulmones ya no le daban para más. El equipo lo notó, tomo fuerza como si le acabasen de hacer una transfusión de sangre. El problema del fútbol del Madrid, además, se acrecienta por el dibujo.

Zidane hace oídos sordos a todos aquellos que le dicen que poblando la medular jugará mejor al fútbol. Por más obvio que esto parezca, por más veces que se demuestre que ese axioma es válido, él no dará su brazo a torcer. Lo ha dicho en diversas ocasiones, él no negocia esa idea. La hipoteca es tener a Benzema, Cristiano y Bale, tres jugadores que no pueden ponerse en la media porque no saben y parecen inevitables en las alineaciones del francés. Buenísimos los tres, sin duda, aunque en esta temporada no estén como deberían. Si se les viese en el mejor momento podríamos estar hablando de otra cosa, pero dejar el equipo naufragando en la creación para meter a tres jugadores que no estén a tonos es, y siempre será, una decisión incomprensible.

Los problemas están ahí, pero a pesar de ellos los resultados siguen llegando. Hay mil recursos posibles en una plantilla como la del Madrid. Y si la suerte hace que aparezcan en los momentos precisos, el equipo triunfará. A veces todo es tan simple como eso.

Ficha técnica

1 - Athletic Club: Kepa; De Marcos, Yeray, Laporte, Balenziaga; Iturraspe, Beñat (Mikel Rico, m.79); Williams, Raúl García (Susaeta, m.85), Lekue (Muniain, m.59); y Aduriz.

2 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Nacho, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric (Lucas Vázquez, m.61); Bale, Cristiano Ronaldo (Isco, m.79) y Benzema (Morata, m.85).

Goles: 0-1, m.24: Benzema. 1-1, m.65: Aduriz. 1-2, m.68: Casemiro.

Árbitro: Jaime Latre (Comité Aragonés). Mostró tarjeta amarilla al local Aduriz (m.28), y a los visitantes Carvajal (m.28), Casemiro (m.31), Kroos (m.70) y Keylor Navas (m.92).

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo octava jornada de LaLiga Santander, disputado en un San Mamés prácticamente lleno ante 49.095 espectadores, según datos de LaLiga. Medio millar de ellos aficionados del Madrid. La mejor entrada de la temporada en La Catedral. 

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