EL EQUIPO DE LUIS ENRIQUE PIERDE EL LIDERATO

Pacto con el diablo del Barcelona sin Messi, sin Neymar (de cumpleaños) y sin fútbol

El Barcelona, en cuatro días, ha pasado de realizar una remontada histórica con un fabuloso partido a perder el liderato en Liga con una actuación opuesta a la del PSG

Foto: Messi se lleva las manos a la cabeza, este domingo, en Riazor.
Messi se lleva las manos a la cabeza, este domingo, en Riazor.

Mientras los seguidores culés subían a Montserrat, se bañaban en la Barceloneta de madrugada, se paseaban en gayumbos por las Ramblas, se rapaban la cabeza, se tatuaban la fecha de la remontada ante el PSG y se retrataban en éxtasis en las redes sociales, resulta que el Deportivo de Pepe Mel, que también jugó el miércoles como el Barça, llevaba desde el jueves pensando única y exclusivamente en la visita de los azulgranas para despegarse de la zona de peligro. Mientras el FC Barcelona seguía celebrando el pase a cuartos de la Champions tras una remontada histórica, resulta que el domingo había partido en A Coruña. Y como todo lo que sube baja por puro efecto de la gravedad, en la montaña rusa en la que se ha convertido el Barça esta temporada, después de lo sobrenatural, de la noche mágica, de lo irracional, este domingo tocó el descenso a la realidad. Y sin Neymar, sin Messi y sin fútbol, es imposible. El Barça perdió el liderato en Riazor.

Sin Neymar

Neymar estaba siendo el mejor jugador azulgrana desde que volvió de las vacaciones de Navidad. Pese a no estar fino de cara a gol, un partido tras otro, desbordaba, asistía y, sobre todo, se rebelaba ante la realidad, las adversidades o el abatimiento de sus compañeros. Así lo hizo en el Parque de los Príncipes, donde fue el único que se negó a dejarse avasallar. Y en la vuelta en el Camp Nou, donde fue clave para la remontada. Neymar ayer no estaba en Riazor. Por cuarta temporada consecutiva, desde que fichó por el Barça y coincidiendo curiosamente con el cumpleaños de su hermana Rafaella, cuando llega el 11 de marzo, no se puede contar con él. En su primer año fue suplente contra el Osasuna, en el segundo se marchó a Brasil con permiso del club aprovechando que debía cumplir un partido de sanción ante el Rayo, el año pasado igual, casualidades de la vida, también vio la quinta justo antes del cumple de su hermana y se perdió el choque ante el Eibar. Esta vez, el club informó que tenía molestias en el abductor de su pierna izquierda y no viajaba a Galicia mientras Rafaella colgaba fotos en Instagram de la fiesta de celebración en Barcelona con globos rosas, su padre, su hermano y amigos.

Eu te amo ❤️ 11/03/1996 - data mais que especial na minha vida! @rafaella

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Él sabrá si es verdad o mentira que tuviera molestias, pero lo que es innegable es que su equipo le echó muchísimo de menos. En su puesto, Luis Enrique primero probó con Arda Turan, que fue sustituido en el 56’ después de pasar como alma en pena por el campo, después con Denis Suárez cuando Iniesta entró en el campo y más tarde hasta con Alcácer. Y ni entre los tres fueron capaces de hacer cuarto y mitad de Neymar.

Sin Messi y sin fútbol

Messi, mientras, hizo uno de los peores partidos que se le recuerdan. El argentino se ha ganado, de aquí a la China ida y vuelta, carta blanca. De hecho, venía marcando de manera consecutiva en los últimos seis partidos de Liga y sin él sería imposible explicar algunas victorias vitales en el campeonato nacional, como ante el Valencia, el Sevilla, el Atlético o el Villarreal, por ejemplo. Decir que Messi jugó mal ante el Depor no es una herejía, sino una constatación de la realidad. Su única ocasión clara fue en el minuto 90 y de disparo de falta, que se le marchó fuera. Así que quitando de la fórmula azulgrana al brasileño y al argentino, la solución solo podía pasar por un juego compacto, de equipo, por el control de la pelota, por el fútbol, vaya. Y de eso el Barça no anda sobrado esta temporada.

El centro del campo volvió a ser testimonial, quedando retratado una vez más Andre Gómes y su cachaza, Iniesta sigue sin poder jugar dos partidos seguidos de titular y desde que reapareció tras su lesión no puede disputar más de una hora siquiera. Ayer entró en el 56’ por el amodorrado Arda Turan y con empate a uno en el marcador, y el equipo ganó un pelín de control, pero resultó insuficiente ante el hambre del Depor. Ter Stegen bastante hizo con lo que hizo, pero en cuatro córneres en contra, dos acabaron dentro de su portería (en el segundo de Bergantiños, Jordi Alba ni saltó) y otro al palo. Mezclen todos los ingredientes, agiten la coctelera y les dará como resultado una derrota que les pone de nuevo a merced de que el Madrid se la pegue para tener opciones de cara al título.

La Liga o la Champions

La Liga no está perdida, el Madrid tampoco está para tirar cohetes, pero el Barça ayer dio un paso atrás justo cuando debía marcar territorio y demostrar que la euforia tras el hito en la Champions les iba a servir como estímulo. Y, sin embargo, parece que Europa les hace más ilusión esta vez. “Si hace una semana nos ofrecen pasar ante el PSG y perder frente al Depor, todos habríamos firmado”, aseguró Gerard Piqué tras el encuentro, tan sincero como siempre. Y no es necesario hacer una encuesta para saber que tiene razón, que la mayoría habría firmado el pacto con el diablo. A algunos les pilló la derrota en Riazor cumpliendo aún con la promesa de marras de la remontada.

No hay que descartar tampoco a estas alturas ya la posibilidad de que el Barça esté más para recorridos cortos que largos. Plantarse en la final de la Champions son cuatro partidos, para el final de la Liga quedan 11 y la plantilla azulgrana no da para más porque excepto Umtiti (que ayer se quedó en el banquillo y que no conoce la derrota cuando juega de titular), el resto de fichajes han resultado, en el mejor de los casos, inofensivos.

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Luis Enrique, que desde que anunció su marcha es otro, admitió: “Ha sido una pena, era un partido muy importante para que nuestros rivales vieran que seguíamos en línea ascendente” y aseguró que se aferraba “a los partidos que nos quedan ante rivales directos”. ¿Traducción? 23 de abril, Santiago Bernabéu, Real Madrid-Barcelona. Y hasta entonces a rezar para que los blancos —con un partido menos— la pifien. Que a todo esto, tampoco es descartable y a punto estuvieron ayer ante el Betis.

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