la reglamentación frena al técnico asturiano

El Valencia de Peter Lim no da pie con bola: quiere a Marcelino y no le puede fichar

El Valencia se ha sumido en el caos absoluto merced a la pésima gestión deportiva del propietario, que desde Singapur dirige una nave a la deriva

Foto: Peter Lim ha llevado al Valencia al caos más absoluto (EFE)
Peter Lim ha llevado al Valencia al caos más absoluto (EFE)

"Lo vamos a pasar bien y nos vamos a divertir". Lo dijo un día antes de que el Valencia iniciara su andadura en la LigaSantander. El optimista mensaje se fue diluyendo hasta esfumarse por completo. Un mes después Pako Ayestaran ya es historia. Fulminado por el propietario del club, un Peter Lim que ha llevado el caos a la institución. Una desastrosa gestión deportiva que por el momento, parece, no ha firmado su capítulo final. De la mano de su inseparable Jorge Mendes, el agente amigo, ha colocado al equipo en una situación límite, ofreciendo una penosa apariencia. El Valencia es la fiesta de la confusión merced a la gestión del millonario asiático. El último despropósito, pensar en un entrenador que no puede fichar porque así lo marca la legislación vigente.

Uno de los primeros candidatos que apareció en escena para sustituir a Ayestaran fue Marcelino García Toral. Despedido de manera abrupta por el Villarreal en pleno mes de agosto, se presentaba como perfecto recambio del vasco. Pero se encontró el club con que la reglamentación de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) lo impide en virtud del artículo 162 de su Reglamento General. Titulado 'La resolución del vínculo contractual', se expone que 'si se resolviese el vínculo contractual entre un club y un entrenador, segundo entrenador, entrenador de porteros o preparador físico sea cuál fuere la causa, estos últimos no podrán actuar en otro en el transcurso de la misma temporada, con ninguna otra clase de licencia, ya sea en calidad de profesional, como en la de no profesional'.

"Es imposible"

Este periódico se puso en contacto con la RFEF para conocer si existía alguna posibilidad para que el Valencia pudiera contratar a Marcelino, pero fuentes del organismo dejaron claro que "es imposible". "Por mucho que queramos ayudar a Marcelino, la reglamentación no ofrece dudas", añaden. Despedido el 10 de agosto, no dirigió durante el pasado mes ningún partido oficial hasta entonces, pero según explican desde el interior de la RFEF, la clave es que en el reglamento se especifica que "la temporada empieza el 1 de julio". Además, subrayan que el entrenador asturiano recibió la indemnización pertinente tras su salida del club castellonense. Miguel Galán, candidato a la presidenmcia de la RFEF, intentó impugnar en el pasado el Reglamento General, precisamente por artículos como el 162, pero sin suerte.

Este episodio es uno más de una larga lista en un verano salpicado por diferentes episodios que han dejado marcada la imagen del Valencia, mientras su sentida y fiel afición consume sus últimas gotas de paciencia. Cuando el club anunció que Ayestaran sería el entrenador del primer equipo hasta junio de 2018, más de uno se echó las manos a la cabeza. Acabó la pasada temporada como primer espada tras el despido de Gary Neville. Con apenas experiencia como técnico principal, supo ganarse a Peter Lim, mientras Jesús García Pitarch (director deportivo) dudaba. Pero la decisión se plasmó en un escrito y ahora se arrepienten todos los que se la jugaron por el vasco.

Suso García Pitarch, director deportivo del Valencia (EFE)
Suso García Pitarch, director deportivo del Valencia (EFE)

Falta de liderazgo

El currículum de Peter Lim se va llenando poco a poco de desastres, en la misma medida que la imagen del Valencia se deteriora a pasos agigantados. El millonario hace a su antojo sin saber todavía en qué terreno se mueve, qué es el Valencia y qué significa para su gente. No se sabe para qué contrató los servicios de un director deportivo, pues de sobra es sabido que Jesús García Pitarch no ejerce el cargo con plenos poderes y mando. La confección de la actual plantilla -altas y bajas- fue diseñada prácticamente en su totalidad por el dueño y su agente de cámara, el que remató la plantilla el último día de mercado con las incorporaciones de Garay y Mangala. Un grupo en el que desde el interior se habla de carencias en determinados puestos.

Joaquín Caparrós, Roberto Mancini, Rudi García... Los nombres se acumulan en la lista para encontrar cuanto antes al técnico elegido para hacerse cargo de una embarcación a la deriva. Los jugadores asisten alucinados al espectáculo, aunque muchos de ellos ya están acostumbrados. Un vestuario en el que se hace notar más que nunca la falta de liderazgo, un espacio en el que nadie se fía de la dirección de la empresa. No tiene el Valencia ese pequeño grupo de paladines que tiren del grupo cuando llegan las curvas. Desde hace mucho tiempo esa importante carencia se hace notar en exceso. Como exclamaba en privado hace tiempo un mítico ex entrenador del Valencia, "¡qué gran club y qué malos dirigentes tiene siempre!". El problema es que la vida sigue igual...

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