CHOCÓ CONTRA EL MURO DEFENSIVO DEL VILLARREAL

Un aburrido Atlético confirma que, como el Madrid, tampoco quiere la Liga

Un empate contra el Villarreal detuvo al Atlético en la carrera por la Liga en un partido dominado por las defensas y sin casi ocasiones pese a la intención que pusieron ambos

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En el Vicente Calderón sólo pasó el tiempo. Y más despacio de lo habitual debido al aburrimiento. La propuesta de Simeone no cuajó en ningún momento, tanto que nadie acertaba a saber a qué jugaba el Atlético de Madrid. Parte del mérito lo tuvo un Villarreal que forjó un muro defensivo de ocho hombres contra el que chocaron los rojiblancos una y otra vez. Por si esto fuera poco, el Cholo decidió privar a su equipo de gol en la segunda parte. Una combinación cuyo resultado no podía ser otro: un 0-0 en la orilla del Manzanares. Quizás el empate le valga a Simeone y a su sempiterno objetivo de ser terceros en Liga; lo que es seguro es que el citado resultado es perfecto para el Barcelona. A una semana del derbi, Atlético y Real Madrid han hecho más líder al conjunto azulgrana: para devolver la emoción al campeonato, los de Luis Enrique tendrían que perder tres partidos… y no caen desde el pasado mes de octubre.

A pesar de que el agua fluye en la orilla del Calderón, el partido que plantearon Atlético y Villarreal en la primera parte se atascó como si el césped del feudo rojiblanco estuviera plagado de diques. No los había, pero lo cierto es que se enfrentaban dos equipos más semejantes de lo que parece a primera vista. Uno y otro tejieron una tela de araña conjunta cuya consecuencia más evidente fue un encuentro tedioso: sin goles, sin ocasiones y, en definitiva, sin juego. Era un partido sin áreas en el que el Villarreal defendía con ocho jugadores y medio -por la actuación de Bakambu- y el Atlético era incapaz de encontrar vía libre para hacer daño a su rival. El Calderón era testigo de un partido muy flojo con nulas ocasiones a excepción de un par de disparos de Saúl; los primeros 45 minutos se hicieron tan empinados como el Tourmalet y tan largos como si hubieran sido noventa.

Fue así porque Marcelino experimentó y los movimientos en su laboratorio fueron certeros. Sorprendió con las rotaciones, pero demostró que este Villarreal tiene un fondo de armario que para sí quisieran muchos equipos. Así las cosas, el submarino amarillo dibujó un par de líneas de cuatro para defender con ocho hombres en 30 metros; de esta manera logró eliminar los espacios y acabar con la paciencia de un Atlético incapaz de hilar cuatro pases seguidos. La férrea defensa del Villarreal contrastaba con su falta de verticalidad, atrevimiento, chispa, electricidad… El equipo de Marcelino jugaba a las contras y con el desgaste anímico y mental de su rival: con el recuerdo de la temporada pasada en mente, el objetivo era que el Atlético perdiese la posición para, entonces, rematar. Y para ello, Marcelino tenía banquillo para tirar: Denis Suárez, Adrián, Trigueros, Baptistao…

Movió ficha, pero esperó a la primera mitad del segundo tiempo. Llegados a ese punto, el marcador se había congelado en un empate sin goles gracias, como decíamos, al dibujo del Villarreal, al penalti sobre Samu Castillejo que el colegiado no señaló… y a que no se sabía a qué jugaba el Atlético. Simeone colocó a Correa, una elección que tenía más que ver con la definición que con la posición. No acertó, la verdad. La imagen del Atlético era mala y en sus mecanismos no se percibía esperanza alguna de que el escenario fuera a cambiar. Los hombres de Simeone tenían alergia al área defendida por un enorme y crecido Areola y no parecían capacitados para hacer daño al Villarreal. El conjunto rojiblanco echaba en falta las apariciones de Juafran y Filipe por las bandas o las incursiones de un Griezmann que, sorprendentemente, dejó su sitio a Óliver Torres. Puede que Simeone pensara en el derbi y en las cuatro amarillas del francés o puede que, simplemente, se rindiera a la realidad: era incapaz de romper el partido.

Sin combinación e intensidad alguna, la propuesta del Atlético de Madrid tenía que cambiar mucho. Muchísimo. Aunque, claro, conviene no olvidar la eterna apuesta del Cholo para sus hombres: optar al tercer puesto de la Liga. Entonces sí, un empate le vale y le sobra. El problema es que al Villarreal no le terminaba de convencer el resultado y se convirtió en una amenaza cada vez que recuperaba el balón; más aún cuando se aliaban Adrián, Denis y Bakambu. El experimento de Marcelino estaba saliendo bien, pero no era perfecto: los cambios que introdujo aportaron rapidez y verticalidad, parecía que el gol era cuestión de tiempo, pero hubo demasiados errores. El equipo se estancó y con el partido cada vez más cerrado, romperlo se convirtió en una quimera. A esto añadan que el conjunto valenciano sólo disparó una vez entre los tres palos defendidos por Oblak.

La temperatura amenazó con subir en la recta final del partido, pero se quedó en un mero intento. El Atlético era cada vez más previsible y más largo, fruto de su obsesión por mantener la portería a cero. Los cambios de Simeone (Óliver por Griezmann, Vietto por Correa y Kranevitter por Saúl, el centrocampista con más potencial ofensivo) quitaron gol a un equipo incómodo a pesar de tener la posesión. El Atlético no encontró la claridad que necesitaba porque sus jugadores más importantes, como Koke, no aparecieron, porque su tono físico fue tan pobre que los jugadores del Villarreal parecían aviones y porque les faltó gol, no crearon peligro ni a balón parado. Eran demasiados impedimentos para ganar y demasiadas facilidades para un Barcelona al que Real Madrid y Atlético han servido la Liga en bandeja de plata.

Ficha técnica

Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Filipe; Gabi; Griezmann (Óliver, m. 61), Saúl (Kranevitter, m. 80), Koke, Correa (Vietto, m. 68); y Fernando Torres.

Villarreal: Areola; Mario, Bonera, Víctor Ruiz, Bailly; Rukavina, Bruno, Pina, Castillejo (Denis Suárez, m. 67); Soldado (Adrián, m. 62) y Bakambu (Baptistao, m. 81).

Árbitro: Prieto Iglesias (C. Navarro). Amonestó a los locales Gabi (m. 68) y Filipe (m. 73) y a los visitantes Castillejo (m. 61) y Bailly (m. 76).

Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada de la Liga BBVA, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 53.000 espectadores. Los campeones de Europa de fútbol sala Carlos Ortiz, Adrián Alonso, Mario Rivillos y Jesús Herrero presenciaron el partido desde el palco.

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