impresionante segunda parte de los azulgrana

El fútbol se le queda pequeño al Barcelona

El Celta jugó una primera parte sensacional, donde hizo sufrir, y mucho, al Barça, que buscaba el descanso. Y después, una guerra relámpago pintó una obra de arte digna del mejor salón de Versalles

Foto: Messi abrió el camino de la goleada. (Cordon Press)
Messi abrió el camino de la goleada. (Cordon Press)

Pasarán años, décadas quizás, y echaremos la vista atrás con profunda nostalgia infantiloide recordando aquellos 45 minutos en los que el Barcelona rindió el mayor homenaje, el tributo más sentido, a su deporte, al fútbol. Por fortuna, la tecnología ha avanzado de manera vertiginosa y hoy pudimos grabar este encuentro. Porque habrá muchos, los mayores del lugar, que digan que un día vieron a otro equipo, el que sea, alcanzar los niveles más altos de perfeccionamiento, de dulzura estética, de belleza artística, pero que, claro, no nos lo pueden enseñar. Habrá también quien diga, celoso y envidioso, que el Barça se burló del Celta porque hizo cosas que no se suelen hacer, que qué necesidad tenía Neymar de hacer una 'lambretta' y demás. En su interior, saben que han disfrutado inmensamente con lo que vieron en San Valentín, que se volvieron a enamorar del fútbol. Simplemente, por orgullo, no lo reconocerán.

Porque es cierto que Neymar podría haberse ahorrado la 'lambretta' y haber evitado al contrario de cientos de maneras alternativas; Messi también tuvo la oportunidad, como cualquiera que lance un penalti, de hacerlo directo, y posiblemente lo habría marcado, pero él optó por cederle el balón a Suárez, y si nos ponemos susceptibles, también nos podría hasta molestar que Iniesta ni se inmute para esquivar rivales mientras baila con el balón. Pero ellos, como todo el Barça en este partido, realizaron lo que ha hecho de este deporte lo que es: absoluto y puro espectáculo

Pongámonos por un segundo en la piel del otro, ese que ha tenido que estar en el campo mientras los otros jugadores nos trasladaban a un cuento de hadas visual con una pelota en los pies (Disney podría basar una película de las suyas en este partido). ¡Qué ha hecho el Celta para merecer esto! Lo que planteó Berizzo fue una idea excelente, inteligente, que aplicó durante muchísimos minutos al máximo nivel. Lo hizo tan bien, que hubo largos ratos en los que el Barça estaba con ganas de que llegara el descanso, porque se veía incómodo y desbordado por momentos. Así de efectivo resultó ser el planteamiento, siempre pareció que había más de un Daniel Wass en el campo (exagerada su entrega física).

Guidetti hizo un partido soberbio. (EFE)
Guidetti hizo un partido soberbio. (EFE)

Mirando nombre por nombre, este Celta no tenía demasiado que ver con aquel que goleó al Barça en la primera vuelta en Balaídos. De los pesos pesados, en el Camp Nou no estuvieron Augusto, Nolito, Aspas, Orellana ni Sergi Gómez. Medio equipo, por tanto, era completamente diferente. Y sin embargo, lo que Berizzo les hizo hacer fue bastante similar. Porque la idea no cambia, y es una idea fantástica de juego. Eso es un principio fundamental en la filosofía del Toto. La idea no se discute, se ama. Da igual quiénes jueguen, que lo harán lo más parecido posible al molde original.

Aquel día de tarde, el Celta ahogó al Barça con la presión, pero no lo hace como un pollo sin cabeza, yendo ciegamente a la guarida del lobo a atacarle, sino que razonadamente presiona en la zona del campo donde le duele al Barça: la medular. ¿Cómo hacer daño a la mejor medular del mundo? Juntando todos los elementos posibles alrededor del cerebro, que es Sergio Busquets. Antes, cuando algún equipo planteaba una situación similar, el desahogo era Xavi Hernández, pero ya no está, e Iniesta, dulce como la miel, no tiene esa mentalidad tan desarrollada. Ahí el Barça sufre porque no puede desplegarse. No encuentra ni a Neymar ni a Messi para que inventen y cada pérdida de balón es un sufrimiento para Mascherano y Piqué, y más con Guidetti, que pelea contra los centrales como haría el mejor Aduriz.

Claro que estos tíos son muy buenos, demasiado a veces. Pueden encontrar un hueco donde no lo hay y de ahí sacarse una superioridad numérica en velocidad, lo cual el Celta paró con faltas tácticas. Una vez puede fallar (o no acertar, que no es lo mismo), pero si Messi tiene dos oportunidades, ten por seguro que la clavará. ¡Ay, qué mal gusto, que la clavó por la escuadra! (¿o una 'lambretta' sí es de mal gusto y un gol por la escuadra no? El objetivo es el mismo en el fondo).

Momento en que Suárez marca el penalti indirecto de Messi. (Cordon Press)
Momento en que Suárez marca el penalti indirecto de Messi. (Cordon Press)

Y el gol de Guidetti, que vino de una jugada de delantero hábil, avispado, y de una torpeza de Jordi Alba, despertó al titán, a uno que ni el Hércules más poderoso sería capaz de cortar la cabeza. Algo hizo enrabietarse al Barça, que salió a matar. Quiso ganar el partido como ganaba batallas el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. Una guerra relámpago que iba dejando, como si fueran 'uruk-hai' cabreados, un rastro de tierra quemada. Luis Enrique plantó al Barça en campo celtiña y les 'obligó' a no moverse de ahí hasta que no rompiesen la igualada. Suena a castigo, pero lo que consigue es darles un premio a sus jugadores, que a partir de entonces se divirtieron como niños con un 'Scalextric' recién sacado de la caja.

A partir de ese momento, y con un breve receso como en las mejores obras de teatro, el Barça cogió una pluma y, sobre un lienzo en blanco, empezó a pintar la historia del fútbol. Hubo pinceladas finísimas, como el autopase de Messi sobre Jonny previo al penalti, la definición de Rakitic y la pisada de Neymar sobre Sergio, y brochazos violentos como la 'lambretta' del '11', el penalti indirecto y la jugada previa al primer gol de Suárez. El resultado de la tela final podría presidir cualquier sala principal de Versalles, o del Prado. Una alianza naturalizada del romanticismo clásico y el modernismo más punk. Una obra de arte que, como tal, se revalorizará con el tiempo. Nunca perderá valor, sino al contrario.

Ficha técnica:

6 - Barcelona: Bravo; Alves (Aleix Vidal, min.61), Piqué, Mascherano, Alba; Busquets, Sergi Roberto (Rakitic, min.61), Iniesta (Arda, min.77); Messi, Suárez y Neymar.

1 - Celta: Sergio; Jonny, Cabral, Planas, Mallo; Radoja, Wass (Pape, min.84); Pablo Hernández (Marcelo Díaz, m.65), Beauvue, Señé; y Guidetti (Drazic, min.77).

Goles: 1-0, min.28: Messi. 1-1, min.39: Guidetti, de penalti. 2-1, min.58: Luis Suárez. 3-1, min.75: Luis Suárez. 4-1, min. 83: Luis Suárez. 5-1, min. 85: Rakitic. 6-1, min.90: Neymar.

Árbitro: Hernández Hernández (C. Las Palmas). Mostró cartulina amarilla a Cabral (min.11), Planas (min.26), Hugo Mallo (min.42) y Señé (min.74).

Incidencias: asistieron 72.580 espectadores en el partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada de la Liga BBVA disputado en el Camp Nou. El club azulgrana reservó simbólicamente un asiento en el palco a la fallecida política Muriel Casals, expresidenta de Òmnium Cultural, que murió la pasada madrugada. La junta directiva del Celta no tuvo ningún representante en la zona noble en protesta por el fichaje de un jugador cadete céltico realizado por el Barça el pasado verano.

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