LA OPERACIÓN MÁS GRANDE DEL MERCADO ASIÁTICO

Jackson Martínez pone rumbo al Guangzhou Evergrande chino por 42 millones de euros

Jackson Martínez se ha convertido en uno de los grandes movimientos del mercado invernal, después de que haya dejado el Atlético de Madrid en dirección al Guangzhou Evergrande por 42 millones

Foto: Jackson Martínez en un partido de Copa (Reuters).
Jackson Martínez en un partido de Copa (Reuters).

Este martes, Jackson Martínez no participó en el entrenamiento del Atlético de Madrid. El delantero colombiano tenía permiso del club para ausentarse de la sesión diseñada por Simeone y la razón no era otra más que su salida del Vicente Calderón. Jackson Martínez ha firmado por el Guangzhou Evergrande a cambio de 42 millones de euros... teniendo en cuenta que costó 35. A pesar de que el mercado invernal de las ligas europeas echó el cierre el 1 de febrero, en China el plazo termina el próximo 26 de febrero por lo que han tenido tiempo de sobra para llevar a cabo este tipo de operaciones.

La venta del colombiano estaba entre las prioridades del Atlético de Madrid que, hasta este lunes, buscó sin cesar un destino para el delantero. La semana arrancó con movimiento en el Vicente Calderón: por allí no sólo pasaron emisarios chinos, sino que también se vio a Jorge Mendes. Los mismos protagonistas visitaron de nuevo la orilla del Manzanares este martes para reunirse con Miguel Ángel Gil Marín, Caminero y Andrea Berta con el fin de retomar las negociaciones y rematarlas. El Guangzhou Evergrande terminó pagando la cláusula de Jackson Martínez, según ha confirmado el Atlético este mismo miércoles.

Lo cierto es que el jugador colombiano no veía con buenos ojos su salida del Atlético de Madrid. A pesar de ello, su nombre se había transformado en una de las claves para cumplir la misión que el club rojiblanco se había propuesto en el mercado de invierno: reforzar la delantera ante la alarmante falta de gol. Con Griezmann como única apuesta segura, Simeone volvió a dejar patente su deseo de recuperar a Diego Costa. El problema es que para realizar ese movimiento, Jackson tenía que hacer las maletas. No era una empresa fácil para Jorge Mendes que, a pesar de negociar y mover los hilos, no consiguió colocar al colombiano a tiempo para que el internacional español regresase a la que él considera su casa. Simeone tendrá que esperar para comprobar si el Atlético cumple su deseo de tener a sus órdenes a un jugador que considera perfecto para su estilo.

De la lista del técnico argentino ha desaparecido la obligación de activar a un goleador que no estaba ejerciendo como tal en el Atlético de Madrid. El colombiano fue uno de los fichajes más caros del verano pasado (35 millones) y su cuenta goleadora estaba famélica: tres tantos (dos en Liga y uno en Champions). No estaba cumpliendo las expectativas del bloque duro del vestuario. Y es que los pesos pesados de la plantilla, incluido el entrenador, alzaron la voz mostrando de manera patente su desconfianza hacia sus compañeros del ataque entre los que estaba Jackson. Consideraban que el resto del equipo hace un buen trabajo y que no se ve compensado por los delanteros. Opinan que tanto el colombiano como otros atacantes estaban jugando a un nivel inferior del que pueden y que deberían siendo jugadores del Atlético. Y por esta misma razón no sólo se barajaban nombres de delanteros para el futuro, también los nominados para abandonar la disciplina rojiblanca.

Jackson Martínez nunca llegó a despertar de su largo letargo. No se le fichó para firmar esos números tan pobres. Por estatus internacional y calidad individual, debería haber marcado las diferencias en cualquier equipo en el que jueguen. Además, la rotación de delanteros no funcionó: necesitaba continuidad, confianza, minutos. Y minutos de la basura también, de esos en que el equipo contrario está cansado y se encuentran más espacios para marcar. Tampoco le ayudó desconocer qué quería Simeone de él. El colombiano carecía del papel determinante que han tenido los pasados arietes colchoneros, era un apoyo directo para Griezmann. Un hombre que bajaba el balón que le llegaba llovido, lo soltaba rápido y luego intentaba rematar lo que hubiera caído en el área. No era un punta participativo en el juego, nunca lo ha sido. Es un goleador aunque en el Calderón hayan tenido escasas pruebas de ello. Ahora, tendrá oportunidad de demostrarlo en China.

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