Del "Messi es el rey" al "que te jodan Ronaldo": así se vivió el Clásico en Etiopía
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Del "Messi es el rey" al "que te jodan Ronaldo": así se vivió el Clásico en Etiopía

Nos vamos de bares para ver el Madrid-Barça en Dire Dawa (Etiopía), en un país donde las pegatinas de Ronaldo y Messi comparten espacio, en los taxis, con las de Jesucristo

placeholder Foto: Dos espectadores durante la emisión del Clásico en la Alianza Francesa de Dire Dawa (FOTO: Lola García-Ajofrín).
Dos espectadores durante la emisión del Clásico en la Alianza Francesa de Dire Dawa (FOTO: Lola García-Ajofrín).

Los bajaj (taxis motocarros) de Dire Dawa, al este de Etiopía, se adornan con pegatinas de Jesucristo, Cristiano Ronaldoy Messi, por igual. En el único país de África que no fue colonizado por los europeos y que es cuna de la Humanidad, dondelos límites de lo espiritual y lo pagano se tocan. A la salida de las cafeterías huele a incienso y a la salida de las iglesias, a café. Es fácil encontrarse con jóvenes con tatuajes de la Virgen en el brazo y peinado a lo Dani Alves, en todas sus facetas. Y en una tienda de Addis Abeba, la capital, han colocado la foto de Cristiano junto a la cantante Rihanna para anunciar la venta de 'khat', las hojas del paraíso.

En Etiopía "se sigue con especial furor la Premier League, algún partido de Francia y los más importante del campeonato español-al que se refieren como La Liga, con la palabra en castellano, para distinguirla de las otras-", explica David, un corpulento joven con rastas, que por las mañanas y por la noches ayuda a sus padres en el bar familiar, mientraspor las tardes entrena en el equipo de fútbol de su localidad. "Es una cuestión de horarios, La Ligase televisa muy tarde y como aquí son dos horas más, hay muchos que no aguantan, y por eso prefieren los ingleses", aclara.

Semanas antes del Clásico, decir que eras español en Etiopía era como decir 'Messio Ronaldo'. "Verás el sábado", retaba sonriente el vendedor de una tienda de ataúdes, en la avenida Churchill, de Addis Abeba, días antes. Y llegó el sábado 21, y Dire Dawa se paralizó. "Pero los planes siempre se truncan en África -escribe Javier Reverte en 'Los caminos perdidos de África'-y a la postre, no eres tú quien decide el libro que vas a hacer, sino que es África quien te dicta el libro que debes escribir". Así se vivió el Clásico en Etiopía.

Furor por el Barça y pocas cervezas

Una vieja radio negra con la antena torcida colocada en el suelo, junto a un puesto de refrescos, escupe a trompicones los primeros minutos del Clásico bajo un cielo negro que alumbra una luna brillante en el cenit. A su lado, un hombre sin techo, de edad indescifrable, mastica 'khat', aferrado a su bolsa de tallos verdes estimulantes y escucha el arranque del partido. Es el reflejode que hoy ningún hombre de Etiopía se pierde el Clásico.

"En Etiopía, el fútbol es cosa de hombres, esa es la principal diferencia que veo con España, que aquí, en los bares, es raro encontrarse a mujeres viendo el fútbol; eso y que los españoles quedamos para comer, beber y ver el partido, mientras aquí se ve el partido y el que puede se toma una cerveza, pero la mayoría no lo hace", explica José, un cooperante español -y del Madrid- que vive desde hace seis meses en Dire Dawa. "También creo que en España lo vivimos con más pasión, gritamos más", apunta.

A las 18:15 horas de Madrid, arranca el encuentro en un Bernabéu blindado y en las calles de Dire Dawa, casi sin luz, se respira un tranquilidad inquietante para ser sábado. La tímida luz de los televisores de los bares hipnotiza a una aglomeración en sillas y de pie, estática. La puerta de la Alianza Francesa de Dire Dawa, el único centro cultural de la ciudad, parece una concentración de motocarros.

Minuto 7. Frente a la inmensa pantalla en el escenario al aire libre, unos 300 hombres, niños y mayores, de todas las edades, sentados en el suelo y en sillas, lanza un alarido al unísono al escaparse alto el remate de Neymar. Es la primera ocasión del partido.

Cuento solo tres chicas entre la multitud. Una de ellas, con una camiseta ajustada del Madrid. Cinco chicas en total, con la de la taquilla y esta periodista. Sigue llegando gente.

Minuto 10. Gol de Suárez. Gritos incrédulos. Cautela.

Minuto 13. Una voz solitaria grita "Marcelo"desde el fondo. El Barcelona sigue tocando el balón y la taquillera sigue vendiendo entradas.Insultos a Ronaldo en amárico

Minuto 15. Disparo alto de Rakitic. Aplausos. Primer plano de un bronceado Ronaldo en la gran pantalla y abucheos al grito de "¡Enaten Beda, Ronaldo!"("¡Que te jodan, Ronaldo!", en amárico).

Minuto 23. Falta para el Barcelona y tarjeta amarilla para James. Un señor de gafas y camisa de manga larga mueve la cabeza de derecha a izquierda con desaprobación.

Minuto 35. Enfocan a Messi en el banquillo y el público se levanta en aplausos.

Minuto 39. Gol de Neymar. Euforia. Gritos y abrazos. La explanada es ahora una fiesta. Se acaba la primera parte y cambiamos de local.

El 'Paris Night Club', un modesto bar con terraza de paredes amarillas y mesas de plástico, parece un hormiguero. A su lado, en un ventanuco a la calle, dos carniceros cortan pedazos de las dos cabras que cuelgan del techo, para los últimos platos del día. Uno de ellos, mira de reojo al televisor.

Ha salido a calentar Messi. "¿Sabes quién es? El rey del fútbol", afirma emocionado Ewané, que asegura que es del Barça "desde que jugaba Maradona". También apoya al Manchester y al Chelsea, porque "los ingleses saben lo que es el fútbol de calidad". "En Etiopía no tenemos ningún equipo a ese nivel", refunfuña, en el momento en el que Iniesta marca el tercer gol. Es el minuto 54. Gritos de alegría. En este bar casi todo el mundo también parece apoyar al Barça.

Minuto 55. Suárez da un susto al Madrid. Casi el cuarto. En el ‘Paris Night’ se ríen.

Minuto 57. Sale Messi al campo. Ewané parece pletórico: "Eso es un jugador".

Cambiamos de sitio. En el bar de al lado emiten una telenovela etíope. Solo hay una pareja en la terraza. Negociamos taxi y volvemos a la Alianza. Entre el regateo y el trayecto nos hemos perdido el cuarto gol. De Suárez, en el minuto 74. En el patio del centro cultural hay aún más gente. Niños y mayores anonadados frente a la gran pantalla hasta el final del partido.

José, el cooperante español, se consuela con que "aún queda mucha Liga". Y la sala se vacía en una estampida de camisetas del Barça de distintas temporadas: naranja, amarillas, azulgranas. El Barcelona es el equipo que más camisetas vende en el mundo, seguido del Manchester United y el Real Madrid, según un informe de Euroaméricas Sport Marketing, que citaba el 'Sport'en febrero. Un negocio, por el que los equipos ingresan por temporada, unos 670 millones de euros. La fiesta del fútbol sigue, también en Etiopía.

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