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Cuando "Neymar, Messi o Ronaldo" se olvidan de su miseria jugando en Zakho
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UN RINCÓN AL QUE NO LLEGARÁ EL BARÇA-MADRID

Cuando "Neymar, Messi o Ronaldo" se olvidan de su miseria jugando en Zakho

Acción Contra el Hambre trabaja en Zakho, la ciudad al norte de Irak a la que miles de sirios llegaron hace unos meses huyendo del ISIS. Pese a que la pasión sea extrema, el Clásico no llegará allí

“El fútbol no cambia sus vidas, pero les posibilita, por un momento, olvidarse de sus condiciones de vida. Les da la posibilidad de ser Neymar, Messi o Ronaldo por unos segundos”. Florian Seriex es el responsable de comunicación de Acción Contra el Hambre y ahora mismo trabaja en Zakho, la ciudad al norte de Irak a la que miles de sirios llegaron hace unos meses huyendo del ISIS. El Confidencial se puso en contacto con él para averiguar de qué manera se iba a ver este domingo el FC Barcelona-Real Madrid en una zona tan inhóspita. Pese a que la pasión sea extrema, confiesa que desde que llegaron a su nuevo ‘hogar’ -unos edificios en construcción- no han podido ver ni un partido.

“Cuando estas decenas de miles de personas llegaron, a mediados de agosto, las temperaturas rondaban los 50 grados. No trajeron nada consigo salvo la camiseta y los pantalones que vestían. Estaban hambrientos y asustados. Y desesperados”. Seriex cuenta una escena que desde el lado ‘fácil’ del mundo se ha escuchado en ocasiones. En esta ocasión le ha tocado desplazarse a estos sirios y, como en cualquier otro lugar del mundo, “los niños tratan de divertirse, jugando con piedras, trozos de madera o lo que encuentren”. Las ONGs y los habitantes locales les ayudaron a su llegada y en menos de tres meses les enviaron 5.000 toneladas de comida, agua, ropa para el invierno… y balones.

Numerosas camisetas de equipos de fútbol invaden este nuevo ‘barrio’ poblado de Zakho. El diario Marca y la organización Acción Contra el Hambre idearon ‘La Liga de Zakho’ para ayudar económicamente a algunos de los pequeños que deben capear sus jornadas intentando vender cigarros, verduras, patatas fritas o lo que les caiga en las manos para ayudar a su familia. Ninguno de estos críos ha pisado un colegio desde el pasado agosto, cuando debieron huir para salvar sus vidas.

El fútbol rompe moldes… lugar, color, etnia o religión

Gracias a ‘La Liga de Zakho’ ya se ha ayudado a ‘Di María’, ‘Pato’ y otros niños que portan zamarras de sus héroes deportivos. “Andando por estas zonas, inmediatamente te sorprenderías por la cantidad de niños y adultos que llevan estas camisetas del fútbol. El fútbol rompe moldes. No importa el lugar, color, etnia o religión tan pronto como hay una pelota y suficientes jugadores. Esto es lo que entiendo cuando miro a los niños jugando sin zapatos y esprintando como si esa carrera pudiera ser la última o fuera a cambiar el mundo”. El relato de Florian estremece y sería aplicable al resto de África o zonas de Sudamérica si no fuera porque, en este caso, los niños juegan siempre en campo contrario… fuera de casa.

“Sobre sus héroes futbolísticos favoritos, como todo el mundo en la actualidad, creo que los nombres de Messi y Ronaldo son los que más se escuchan a los niños. Si pones la oreja en conversaciones de sus padres, ya surgen otros”.

“Estas personas no tienen nada. Perdieron todo”

Este domingo, los aficionados al fútbol de todo el mundo encenderán la televisión y mirarán al Camp Nou para ver el enfrentamiento de los equipos de Messi y Ronaldo. Bueno, casi todos porque estos refugiados “no tuvieron ni siquiera acceso a las necesidades más básicas o electricidad, así que es extremadamente raro encontrar un televisor. Estas personas no tienen nada. Perdieron todo. Es imposible decirte cómo podrían celebrar un gol del partido porque nunca les he visto viendo uno. Aunque estoy seguro de que se volverían locos, de la misma manera que se vuelven locos cada vez que llegamos nosotros para realizar actividades con ellos, llevándoles balones, papel, lápices, etc. O al organizar partidos con docenas de niños sobreexcitados. Cuando no tienes nada, una pelota es de repente un magnífico regalo. No se me va de la cabeza cómo acuden velozmente a nuestra furgoneta cuando nos ven llegar”.

Imagínense qué no harían si ven un gol de sus ídolos, porque en ese instante, durante unos segundos -tal vez minutos- se olvidarían de la miseria que les rodea y serían uno más. El fútbol haría su magia habitual para equiparar a todos los aficionados de todo el mundo, incluyendo a los jugadores de la ‘Liga de Zakho’.

“El fútbol no cambia sus vidas, pero les posibilita, por un momento, olvidarse de sus condiciones de vida. Les da la posibilidad de ser Neymar, Messi o Ronaldo por unos segundos”. Florian Seriex es el responsable de comunicación de Acción Contra el Hambre y ahora mismo trabaja en Zakho, la ciudad al norte de Irak a la que miles de sirios llegaron hace unos meses huyendo del ISIS. El Confidencial se puso en contacto con él para averiguar de qué manera se iba a ver este domingo el FC Barcelona-Real Madrid en una zona tan inhóspita. Pese a que la pasión sea extrema, confiesa que desde que llegaron a su nuevo ‘hogar’ -unos edificios en construcción- no han podido ver ni un partido.

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