CASILLAS VOLVIÓ A SER CLAVE EN LIGA

La autocrítica del Real Madrid al descanso sirvió de poco ante el Almería

Casillas reconoció que al descanso se había hablado de un nivel por debajo del habitual. Y la reacción no llegó hasta su parada y el primer gol de Cristiano Ronaldo

Foto: Gareth Bale durante el partido ante el Almería (Reuters).
Gareth Bale durante el partido ante el Almería (Reuters).

Algo falló en el Real Madrid sobre el césped del Juegos del Mediterráneo. Y eso que se ganó por 1-4. “No era un problema del sistema. Ellos lucharon mucho, tuvimos dificultades a la hora de tener el balón y erramos algunos pases”, explicó Carlo Ancelotti al término del partido. “No sé si en general es el partido en el que nos hemos sido más incómodos. Puede ser. Pero hoy en el descanso hemos hablado de que no estábamos a nuestro nivel”, reflexionaba un Iker Casillas. El técnico Miguel Rivera, con un equipo que podría terminar la jornada en puestos de descenso, puso en aprietos al Madrid y su récord. Pese a la autocrítica del intermedio, no fue hasta el minuto 80 cuando los blancos pisaron el acelerador.

Es lo que tiene ser un equipo grande. Golear 1-4 y, aún así, salir del estadio con la sensación de que pudo haberse acabado la racha en 19 partidos ganados. ¿Y si Casillas no llega a detener ese penalti en el 60? “Con 1-2, y si hubiésemos encajado gol, el partido hubiera sido diferente pero hemos reaccionado a partir de ahí. Hemos tenido un pelín de fortuna y también hay que sacar estos partidos adelante”, responde el guardameta mostoleño. “Con el 1-2, el partido se puso peligroso. Casillas ha hecho una parada que ha resultado decisiva”, también lo vio de ese modo Butragueño.

“Casillas está para parar”, que en su día dijo Mourinho. Lógica que no está reñida al hecho llamativo de que haya sido el capitán madridista el impulsor de esta victoria. Con la presencia en los últimos dos años de Diego López en los partidos de Liga, ha llovido desde que Casillas era un factor habitual en las victorias blancas. Este viernes, como antaño, volvió a ser una pieza clave en el torneo doméstico -quizás más que en cualquier otro desde el inicio de campaña, no detenía un penalti en Liga desde 2011-.

Mejor zaga que la creatividad del centro del campo

Al margen de la intervención de Casillas, el choque sirvió para apuntalar la efectividad en defensa -jugaron Carvajal, Pepe, Varane y Marcelo- (en el misil, gol, de Verza poco pudieron hacer) y calificar con no tan buena nota la creatividad del centro del campo. “Ellos han luchado y presionado mucho, nosotros fallamos algunos pases y no tuvimos las posesión con tranquilidad”, reconoció Ancelotti ante la prensa. Mucho trabajo de Illarramendi en labores de contención, pero del centro del campo no nacían las jugadas peligrosas. Todo fueron galopadas o acciones de los propios centrocampistas actuando como extremos –pase de Kroos a Bale en el segundo gol- o delanteros -golazo de Isco que se fabricó tras recibir un pase ya dentro del área almeriense-. Es necesario, pero el trabajo duro en el medio no luce mucho en el Madrid. “En el Real Madrid, o juegas muy atrás o lo haces muy adelante. Todo es muy fugaz”, indicaba hace poco a El Confidencial Juanma Lillo para destacar el trato de balón que da el Madrid en esa parcela del campo.

Isco, Bale y Casillas demostraron que no sólo de Cristiano Ronaldo vive el Madrid y que las acciones de talento individual es el plus que tiene un grande frente a otros rivales. Como un coche con turbo frente a otros que no lo tienen: es pulsar el botón y, si la carrera no va bien, se coge impulso con esa táctica. Normalmente funciona y es un arma tan válida como una jugada colectiva. Acción que, por cierto, llegaría en cascada a partir del minuto 80, cuando el Almería ya no tenía físico para seguir “luchando” de la misma manera, como justificó Ancelotti. Ahí se vio al Madrid letal, capaz de anotar dos goles en ocho minutos y de fallar otro par de oportunidades en otros cinco.

El Almería y su mentalidad, ‘medio controló’ al Madrid

Casillas reconoció que en el vestuario, al descanso, se había hablado de un nivel por debajo del habitual. Y la reacción no llegó hasta su parada y ese gol en el 80, que hizo mella en el Almería. Hasta entonces, la autocrítica no había servido. No se explicaban por qué su acelerador no funcionaba. Parece que la clave estuvo en el propio Almería, que hasta que no perdió la esperanza no bajó los brazos y sufrió el bajón físico. Su mentalidad y creencia estuvo cerca de cortar la racha madridista que ahora está en 20 partidos.

Con los deberes hechos en el último partido liguero de 2014, los de Ancelotti ponen rumbo a Marruecos para tratar de ganar su segundo título de la temporada –considerando que la Supercopa de Europa forma parte de esta, no de la anterior-. Si gana el Mundialito de Clubes serán 22 victorias y estarán a sólo dos de igualar el récord del fútbol mundial que posee el Curitiba brasileño. Para ello, deberá acordarse de no bajar los brazos y seguir creyendo, como no hizo el Almería hasta el final.

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