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El Atlético recibe el premio de la victoria con un festival de goles ante el Córdoba
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la efectividad rojiblanca no encontró rival

El Atlético recibe el premio de la victoria con un festival de goles ante el Córdoba

Aunque costó abrir la lata, una vez que vieron puerta, los rojiblancos torturaron sin piedad a un Córdoba menor. Goles de Griezmann (2), Mandzukic y Raúl García

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‘LFP: el campeón os saluda’. El Frente Atlético no quiso pasar por alto la ocasión de dar un tirón de orejas al organismo que rige la competición doméstica. Un mensaje sucinto con el que esclarecer el bochorno de la gala del pasado lunes. Venían los rojiblancos con el orgullo en pena después del desprecio público por parte de la competición que rige con mano dispersa Javier Tebas. Y fieles a una idiosincrasia innegociable volvieron a suplir la somnolencia que provoca su juego con la eficacia del resultado. Un resultado que sirvió para que Simeone lograra su victoria número 200 como entrenador.Dos mordiscos de Griezmann y un zarpazo de Mandzukic bastaron para anular el efecto de un imperial cabezazo de Ghilas y encontrar el camino de la victoria. Con todo resuelto, Raúl García amplió la cuenta al tiempo que el delantero argelino del Córdoba, que por primera vez en el curso marcaba más de un gol, aprovechaba la falta de tensión con la que despidieron los locales el partido (4-2).

42 años después de la última vez (21 de noviembre de 1971, 2-2) el Córdoba aterrizaba en la capital con el pecho henchido tras un empate in extremis antela Real Sociedad en el primer partido de Djukic en el banco. Un recién ascendido que tras 10 jornadas sigue sin conocer la victoria (cinco empates y cinco derrotas) no encuentra antídoto para el vértigo que produce jugar ante los mejores. Ante el Atlético evidenció que esun grupo deshilachado, deslavazado. Muy por debajo del nivel exigido para inquietar a un rival con muchos kilómetros a sus espaldas. A Djukic, elegante como pocos con corbata verde y camisa blanca, le queda mucho trabajo por delante si quiere evitar un descenso al que su escuadra es, por juego y resultados, uno de los principales aspirantes.

El Atlético por su parte no engaña a nadie. Le cuesta arrancar pero cuando carbura, a beneficio de inventario y siempre con ese estilo irritante, no hay quien le tosa. Miranda presentó credenciales con un escorzo de contorsionista tras el primer saque de esquina de la tarde. Pese a impactar en el lateral de la red, el remate en el primer palo levantó al público de sus asientos y el horno del Calderón comenzó a entrar en ebullición. Un calor que no cesa y que impele a los suyos. Como decía el Cholo en la previa del choque, lo que espera encontrar cada día de partido en la ribera del Manzanares. Luego llegó un golpeo de parado de Koke desde el balcón del área tras una dejada de Griezmann que se encontró con el travesaño tras rebasar el vuelo de Juan Carlos. En lugar de abusar con los balones combados desde las bandas, los locales intentaban destripar a la defensa por el centro con un juego asociativo que llega con cuenta gotas. Agua.

En medio de la ansiedad diaria, Cholo dejaba clara la estrategia: “4-3-2-1”, espetaba el argentino a sus hombres. Como si no lo hubiera repetido hasta la saciedad en cada entrenamiento. Un esquema que le va bien siempre que consiga la victoria. Cuando el sol no brille tocará cambiar. Una consigna que dio paso al susto. Ghilas la tuvo al borde de la media hora tras un tres para dos cocinado en área propia. Xisco dirigió y optimizó el momento de la entrega, pero al delantero argelino le entró el tembleque al verse en una posición tan franca. Menos en meterla pensó de todo. El resultado fue un disparo ralo a las manos de Moyá. La mejor opción de los andaluces que sabían que había que replegarse rápido porque el Atlético no da un respiro en su protocolario asedio. Godín y Miranda, rezagados en zona de peligro tras un corner, fueron con todo para cabecear un envío envenenado desde el vértice del área, pero no hubo suerte. La desesperación era palpable. ¿Les suena, verdad?

El guión se repite al dedillo en cada partido. Desenredar la madeja es el pan nuestro de cada día. Una angustia inquietante que, de momento, da paso a una explosión de felicidad. Y esta llegó tras una falta lateral de Bouzón sobre Siqueira. El envío cerrado de Koke al segundo palo fue despejado por Pinillos de aquella manera. Un balón rifado que cayó con nieve en la bota diestra de Griezmann, que se relamía a la altura del punto de penalti. Tras zafarse de Ghilas con un recorte magistral, conectó un zurdazo que acabó dentro después de impactar en un defensa. El francés, que el próximo domingo regresará a Anoeta, saludaba a la grada con sonrisa picarona. Era el tercer gol de la temporada (ahora ya son 4, los dos primeros en Liga), para un extremo a quien el Cholo quiere convertir en un jugador total. Una liberación para el atacante, que se convierte en el undécimo jugador de la plantilla que marca en lo que va de curso.

A la vuelta de la caseta, todo marchaba bajo lo previsto. Hasta que un corner se propuso cambiar el rumbo del partido. El centro desde la derecha de Fede Cartabia lo cabeceó con poderío un Ghilas a quien su evidente sobrepeso no le impidió elevarse por encima de Juanfran. El Atlético tomaba de su propia medicina. Una afrenta que supuso el principio del fin de los sueños húmedos del Córdoba. Cinco minutos después, Koke abría a la derecha para que Juanfran centrara con su habitual entrega. Grizmann, atento en el primer palo, dibujó un sobrio testarazo para ajusticiar a quemarropa a Juan Carlos y quitar el nudo de la garganta a su afición. El Cholo, con un ojo puesto en el partido del martes en Malmö, aprovechaba el tanto para dar media hora de oxígeno a Arda. Luego Gabi haría lo propio con Saúl y el bigoleador Griezmann con el Cebolla Rodríguez.

No se equivocaba el argentino. Los cordobeses, que se aferraban para no sufrir la temible pájara, recibieron la inestimable visita del hombre del Mazo. Con la lengua fuera y el Atlético oliendo la sangre, no tardaron en claudicar. Y lo hicieron a balón parado. Koke botó una falta desde la izquierda. Con la connivencia de un Juan Carlos desquiciado, el balón llegó templadito a la testa de Mandzukic, que remató a placer. Otra muestrade que el laboratorio del Cholo sigue funcionando a pleno rendimiento. Ya son 12 goles, 10 en Liga, que emanan de la prodigiosa pizarra del cuerpo técnico rojiblanco.

Con todo el pescado vendido, Raúl García acudió fiel a su cita con el gol. Tras un centro de Koke desde la izquierda, el navarro se anticipó en elprimer palo para hacer una maniobra poco ortodoxa que engañó a todos. El primero, a Íñigo López, que se agachó y recibió el impacto del esférico en la chepa, antes de batir a su propio portero. Clos Gómez le dio el gol al rojiblanco, que no celebró con demasiada efusividad el tanto. Todavía quedaba más. El vaivén de la traca final, con el Atlético destensando los músculos antes de tiempo, provocó un barullo grotesco dentro del área que Ghilas solventó con un trallazo sin miramientos. "Todavía no estamos en el nivel que podemos estar. Tenemos mucho para mejorar”. Simeone tiraba de autocrítica el pasado viernes. 90 minutos despuésmla cita podría repetirse. Eso sí, con tres puntos más en el zurrón.El mejor premio y la mejor recompensa para seguir creciendo.

Ficha técnica:

4 - Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran, Miranda, Godín, Siqueira; Arda (Raúl García, m.61), Gabi (Saúl, m.66), Mario, Koke; Griezmann (Cristian Rodríguez, m.77) y Mandzukic.

2 - Córdoba: Juan Carlos; Pantic, Íñigo López, Iago Bouzón, Pinillos; Cartabia, Luso, López Garai (Abel, m.78), Fidel (Vico, m.66); Ghilas y Xisco (Rossi, m.63).

Goles: 1-0, m.44: Griezmann. 1-1, m.53: Ghilas. 2-1, m.58: Griezmann. 3-1, m.61: Mandzukic. 4-1, m.81: Raúl García. 4-2, m.86: Ghilas.

Árbitro: Clos Gómez (C. Aragonés). Amonestó a los visitantes Iago Bouzón (m.37) y Cartabia (m.60).

Incidencias: partido correspondiente a la décima jornada de la Liga BBVA, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 54.000 espectadores, entre ellos unos 2.000 aficionados del Córdoba. Lleno.

Vicente Calderón