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El Real Madrid corta dos orejas y un rabo
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somete al barça con la ley del más fuerte

El Real Madrid corta dos orejas y un rabo

Los blancos sufrieron una cornada con el gol de Neymar a los tres minutos, pero se repusieron y remontaron a un Barça que se cayó físicamente

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Cristiano se quejó de que el Real Madrid tuviera 24 horas menos de descanso y, paradójicamente, fue el Barça quien pagó en el Clásico su falta de aire. Si en el primer tiempo los azulgranas fueron en líneas generales mejores, en el segundo el Real Madrid no dejó dudas e impuso su ley, la ley del más fuerte. Los blancos no sólo se repusieron de la cornada que supuso el tempranero gol de Neymar, sino que acabaron cortando dos orejas y un rabo, y hasta escucharon los olés del Bernabéu. Los pitos de la grada a las posesiones largas pueden ser por miedo al rival o por exigencia a su propio equipo, pero no porque a los madridistas no les guste el buen fútbol.

Eso sí, si por algo destaca este Real Madrid es por su físico, por supuesto no exento de tanto o más talento que el Barça. Prueba de ello es que mientras Luis Enrique tuvo que realizar los tres cambios para el minuto 72: Rakitic por Xavi, Sergi Roberto por el lesionado Iniesta y Pedro por Suárez, Ancelotti no introdujo el primero hasta el 83, cuando Illarra entró por Isco, que se fue una vez más entre aplausos. Después lo hizo Benzema, también merecidamente ovacionado, y entró Khedira para sellar el partido.

Sin noticias de Messi en toda la segunda parte, el Barça se vulgarizó poco a poco en su juego, se hizo tan largo que ni atacaba ni defendía y acabó a merced de un Real Madrid muy superior y que tras esta victoria se sitúa a un solo punto. Sin embargo, tan importante como recortar distancias en la clasificación fue demostrar que las distancias entre uno y otro equipo ya no son las que eran. Luis Enrique está muy lejos del Barça de Guardiola.

El Clásico empezó a jugarse en la pizarra. Sin Bale, Ancelotti se vio obligado a jugar con cuatro centrocampistas. Obligado al no poder alinear al galés, no por convicción y mucho menos una invención táctica. El servilismo del italiano es sin duda lo que más valora de él su presidente. Florentino nunca le dice lo que tiene que hacer. Los mensajes le llegan a través de sus voceros habituales. Sin opinión ni criterio propio. Ahora toca elogiar a Ancelotti para vender su renovación. El viejo arte del peloteo.

"Lo mismo pongo una sorpresa", dijo Ancelotti, intentando jugar al despiste. Pero no la hubo. Carvajal recuperó el lateral derecho, volvió al equipo Ramos y repitió en el centro del campo Isco, a quien su técnico asegura que nunca le ha reclamado que trabaje más, pero no es verdad. "Parar a Messi vamos a jugar con dos líneas que no dejen espacios", adelantó el italiano. Todo dicho... y hecho por Isco, que cumplió.

"Luis Suárez jugará, pero cuántos minutos es la pregunta del millón", dijo Luis Enrique. La respuesta sólo la tenía él, pero sería más fácil adivinarla si el uruguayo no jugaba de inicio, pues los partidos duran 90 minutos y dependiendo en el que entrara, esos jugaría. Sin embargo, de hacerlo de inicio dependería de su rendimiento para aguantar más o menos sobre el campo. Y así fue finalmente. Luis Suárez fue titular, una decisión que llevó al banquillo a Rakitic, pues Xavi repitió como titular. ¿Sorpresa? Con un tridente Suárez-Messi.Neymar, quiénes mejores que Busquets, Xavi e Iniesta para elaborar el juego. Aunque da la sensación de que el Barça vive demasiado de los recuerdos.

Claro que la otra novedad fue la titularidad de Mathieu, fichado como central, en el lateral zurdo, en detrimento de Jordi Alba, y con Piqué y Mascherano como centrales. Mientras el argentino dio la talla, el catalán se encogió, al igual que hizo por delante de él Busquets. Y fue por ahí por donde más problemas tuvo el Barça. Mathieu, salvo en un disparo que permitió lucirse a Casillas, fue un despropósito. Como suele decirse, unos de los mejores jugadores del rival.

El Madrid salió acomplejado, tal y como se pudo comprobar en el primer minuto de partido. El Barça se hizo con la posesión y a los tres ya ganaba 0-1. Neymar se fue en horizontal de Carvajal y Pepe y batió a Casillas de tiro ajustado al palo largo. Sin ningún centrocampista blanco que tapara al brasileño entre líneas. Obligado por el marcador y por la lógica impaciencia del Bernabéu, el Madrid reaccionó, se animó a hacerse con el balón y se volcó sobre la portería de Bravo. Primero, Benzema cruzó demasiado ante la salida del chileno. Después, el francés remató al larguero y el rechace lo estrelló en la cruceta. Apretaban los blancos con balón, justo lo que regalaron.

El Barça capeó el temporal, pero tenía problemas para enlazar con los de arriba, especialmente por culpa de Mathieu, que tenía espacios pero no recursos técnicos (precisión) y físicos (velocidad) para aprovecharlos. En el Madrid, Kross salía a la presión, mientras que Modric se quedaba e Isco no encotraba su sitio en el partido. Una pérdida del malagueño provocó una llegada de Luis Suárez por banda. Su centro lo remató Messi, pero Casillas evitó el 0-2. El árbitro no vio dos penaltis, uno de Piqué a Benzema y otro de Marcelo a Neymar, y no picó en el que Cristiano pidió por falta de Busquets. Sin embargo, sí fue penalti una mano de Piqué al caer al suelo. Cristiano batió a Bravo, quien 754 minutos después, encajó su primer gol como portero del Barça. Diez goles le ha marcado ya el portugués al chileno en sus cinco visitas al Bernabéu. El portugués ya suma 16 en Liga y 21 en lo que va de temporada.

El Barça se fue al descanso con el 61% de posesión, pero a su regreso al campo se encontró con un partido completamente distinto. El Madrid quiso el balón, volvió a meterle gas a su juego y a los cinco minutos Pepe puso el 2-1 en un córner. El Barça, atascado en la salida y ahogado en la zona de tres cuartos, se contagió del ida y vuelta que más le gusta a los blancos. Así llegó el 3-1, tras un error de Iniesta, que impidió a Mascherano cortar el avance de Isco. El malagueño enlazó con James y el colombiano con Benzema, que batió a Bravo. El chileno suma ya 21 goles en los cinco partidos que ha jugado en el Bernabéu. Una pesadilla.

Xavi, con 41 clásicos, a sólo uno de Gento y Sanchis, fue sustituido por Rakitic, pero el cambio no aportó nada. Tampoco la salida de Pedro por un asfixiado Luis Suárez. Messi ni se acercó a la posibilidad de igualar el récord de Zarra, 251 goles en Liga, y el partido sólo tuvo un color hasta el final. El blanco de un Madrid que volvió a imponer su descomunal pegada y que, aunque sea por la baja de Bale, está descubriendo que tener el balón es también su mejor defensa. Sin complejos ante un Barça que, se confirma, vive de lo fue mientras piensa en lo que puede ser.

Ficha técnica

Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Ramos, Marcelo; James Rodríguez, Kroos, Modric (Arbeloa, m.88), Isco (Illarramendi, m.83); Benzema (Khedira, m.86) y Cristiano Ronaldo.

Barcelona: Claudio Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Mathieu; Busquets, Xavi (Rakitic, m.60), Iniesta (Sergi Roberto, m.72); Luis Suárez (Pedro, m.69), Messi y Neymar.

Goles: 0-1, M.4: Neymar. 1-1, M.34: Cristiano Ronaldo, de penalti. 2-1, M.50: Pepe. 3-1, M.61: Benzema.

Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Messi (m.9), Neymar (m.14), Piqué (m.34), Iniesta (m.38), Carvajal (m.74) y Cristiano (m.92)

Incidencias: Partido de la novena jornada de la Liga disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 81.000 espectadores.

Cristiano se quejó de que el Real Madrid tuviera 24 horas menos de descanso y, paradójicamente, fue el Barça quien pagó en el Clásico su falta de aire. Si en el primer tiempo los azulgranas fueron en líneas generales mejores, en el segundo el Real Madrid no dejó dudas e impuso su ley, la ley del más fuerte. Los blancos no sólo se repusieron de la cornada que supuso el tempranero gol de Neymar, sino que acabaron cortando dos orejas y un rabo, y hasta escucharon los olés del Bernabéu. Los pitos de la grada a las posesiones largas pueden ser por miedo al rival o por exigencia a su propio equipo, pero no porque a los madridistas no les guste el buen fútbol.

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