EL TURCO REGRESÓ DESDE EL ÚLTIMO PARTIDO DE LIGA

Arda, la llama para incendiar el Bernabéu

Casi cuatro meses después de su último partido oficial con el Atlético, el turco regresó para ser la chispa y la magia que permitieron poner patas arriba el Bernabéu

Foto: Arda Turdan rodeado por su compañeros celebra el segundo gol del Atlético en el Bernabéu.
Arda Turdan rodeado por su compañeros celebra el segundo gol del Atlético en el Bernabéu.

En la noche del sábado, el Atlético volvió a subirse a las barbas del eterno rival (1-2). Otrora inabordable, en los últimos tiempos los madridistas han sucumbido más de la cuenta ante la ilusión, la fe y el trabajo de un grupo incansable. El triunfo, además de impregnar de dudas el tortuoso inicio de campaña madridista, supone la segunda victoria liguera consecutiva en un derbi fuera de casa para los rojiblancos. Durante 14 años la maldición se cernió sobre los Atléticos cada vez que subían el Paseo de la Castellana para visitar al Real Madrid. En la previa de cada Real Madrid-Atlético la historia se repetía.  El 1-3 del 30 de octubre de 1999, año del viaje al infierno de Segunda, con dos goles de Jimmy Floyd Hasselbaink y uno de José Mari era una retahíla insoportable retumbaba en la hastiada cabeza de los atléticos. Hasta que llegó el ‘cholismo’ y, a la tercera, pudo derrocar la dictadura blanca. Fue el 17 de mayo de 2013 en la final de la Copa del Rey. Diego Costa y Miranda dieron la vuelta al gol de Cristiano Ronaldo. Después llegó el 28 de septiembre, esta vez en Liga, y de nuevo otra machada (0-1), como la del último derbi.

Golpeó el Atlético en fútbol y en peligro latente a un Real Madrid que sólo dio muestras de fortaleza durante 25 minutos. Godín reconoció tras el choque que los pretorianos del Cholo vivieron momentos de debilidad. Ocurrió tras la inocente entrada de Siqueira a Cristiano Ronaldo dentro del área en uno de los arreones del astro madridista. La bestia negra del Atlético en los últimos años (14 goles en 17 enfrentamientos desde que  aterrizó en la capital) engañó a Moyá desde el punto fatídico y volvió a mojar ante sus vecinos. El tanto animó a la crítica grada del Bernabéu y despertó a sus jugadores. Minutos de zarandeos constantes que Miguel Ángel Moyá, el héroe rojiblanco en el primer acto, supo encajar con entereza y una buena dosis de reflejos.  Primero fue una falta de Bale que se envenenó tras impactar en la barrera; luego una contra planeada por Cristiano Ronaldo que Benzema no fue capaz de controlar cuando se encontraba solo ante el cancerbero; para terminar, de nuevo el delantero francés cabeceó con intención dentro del área un envío templado de Cristiano por la derecha, pero su disparo fue repelido con maestría por el principal culpable de que el primer acto concluyera con tablas en el marcador.

Pero llegó el segundo tiempo y el panorama tornó en desaliento, rabia y desolación para el Real Madrid. La pizarra del Cholo, reacio a cambios tempraneros, se saltó el protocolo y dictó sentencia. La jugada, igual de medida que la del primer gol de Tiago, le salió redonda. Corría el minuto 60 de partido cuando el Cholo, hecho un manojo de nervios en uno de los palcos privados que le habilitó su rival, se puso en contacto con el banquillo. Instantes después, Arda Turan, el hombre más esperado por todos los atléticos, hizo su aparición en el encuentro para incendiar un Bernabéu que veía con impotencia cómo su equipo era incapaz de generar peligro al férreo y disciplinado planteamiento de su oponente. Gabi, uno de los intocables del once, fue el damnificado de, según comentó Simeone, “una decisión desde el juego y nada más”. Al fin, casi cuatro meses después del glorioso partido en el Camp Nou que supuso la décima Liga rojiblanca, el mediapunta turco se vestía de corto en competición oficial con su club.

“Nos da pausa y mucho equilibrio en las conexiones ofensivas. Esperamos encontrar al mejor Arda”, deseaba el técnico argentino en la antesala del duelo. Sus plegarías se hicieron realidad. Su figura fue determinante desde el primer minuto. Avisó dos veces, una con un pícaro disparo cruzado desde dentro del área tras zafarse de Arbeloa y otra con un cabezazo llegando como un tren que tuvo que salvar in extremis el lateral diestro del Real Madrid, hasta que a la tercera el cántaro, de tanto ir a la fuente, acabó por romperse. Tras un saque de banda, el balón cayó en los pies de Juanfran, lateral que guarda una clara predilección por lanzarse al ataque y rememorar sus días de vino y rosas como interior. Cuando todos esperaban un balón aéreo, el internacional la puso rasa, atrás, engañando a ingenua zaga madridista, donde estaban dos jugadores atléticos. Raúl García la dejó pasar con inteligencia porque sabía que detrás esperaba Arda con el rifle cargado. El remate cruzado salió directo al palo diestro, haciendo inútil la estirada de Casillas.  

Finalmente no hubo que aguardar al estreno en Champions del próximo martes ante el Olympiacos de Míchel en el siempre imponente Georgios Karaiskakis. Además de la destacada actuación y el meritorio triunfo, el turco puso en evidencia que su lesión en el bíceps femoral de su pierna derecha está olvidada. La mejor noticia para un hombre que vivió un verano lleno de incertidumbre. Al término de la temporada, el jugador reconoció a sus compañeros el deseo de abandonar el equipo. Desde el staff técnico y la zona noble se mostraron tajantes al respecto: la única vía para salir era abonando los 40 millones de euros que figuran en la cláusula de rescisión. Cifra que el Manchester United, principal candidato para hacerse con los servicios del enganche, no estaba dispuesto a desembolsar. Al final, Arda se tuvo que hacer a la idea de que su futuro más inmediato pasa por seguir vistiendo de rojiblanco hasta el próximo verano. Una notica por la que todos los atléticos se felicitan.

¿Quién manda en la capital?

Pese a la amargura que invadió el camino de regreso de Lisboa tras la frustrante final de Champions, desde aquel 28 de septiembre de 2013, día en que un solitario gol de Diego Costa ajustició al Madrid, madridistas y rojiblancos se han visto las caras en nueve ocasiones, con un balance de victorias-derrotas favorable al equipo de la ribera del Manzanares.  Los atléticos ganaron se llevaron cuatro envites (final Copa del Rey 2013, ida de la campaña 2013/2014, vuelta de Supercopa de España y la ida de la recién estrenada campaña 2014/2015), los merengues tres (final de Champions y la ida y vuelta de las semifinales de Copa) y dos se saldaron con empate (vuelta de Liga 2013/2014 e ida de la Supercopa de España). Resultados que difieren si usamos como unidad de medida los títulos derivados de estos enfrentamientos directos. El Madrid tiene la Décima y una Copa del Rey (aunque en la final tuvo que superar al Barcelona, eliminó al Atlético en semifinales,  mientras que el Atleti se hizo con una Copa del Rey (2013), una Liga (de no ser por su bagaje ante el Real Madrid podría haberla perdido) y una Supercopa de España (2014).

“Jugadores, jugadores, hemos venido a ganar, que se enteren los vikingos, quien manda en la capital”. Así reza uno de los enérgicos cánticos con los que el Frente Atlético, y el resto del Calderón, espolean a los suyos en cada partido. Una arenga que insta a gobernar y mantener viva una rivalidad que se mantendrá intacta de por vida. En la víspera del último derbi ante el Real Madrid, Enrique Cerezo respondía con sorna al ser preguntado sobre quién es el jerarca de la capital madrileña: "En la capital de momento manda el Ayuntamiento que es quien controla el tráfico y todo. Nosotros somos pequeños actores de todo este conglomerado que es la capital”. Salió por peteneras y no quiso entrar a valorar la cuestión. Tras la última visita al Santiago Bernabéu, en su fuero interno, se muestra exultante ante el evidente cambio de tendencia en los duelos directos con el eterno rival.

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