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Di María y Özil, caminos paralelos y polémicos en su adiós al Real Madrid
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MENSAJE DEL CLUB AL VESTUARIO

Di María y Özil, caminos paralelos y polémicos en su adiós al Real Madrid

Los dos jugadores se marcharon del Bernabéu tras pedir varias veces un aumento de salario, pero Florentino ha fijado un tope del que no va a pasar

Foto: Di María y Özil acabaron fuera del Real Madrid tras pedir sendos aumentos de salario.
Di María y Özil acabaron fuera del Real Madrid tras pedir sendos aumentos de salario.

Doce meses atrás, las redes sociales, incluidas las de algún jugador, ardían buscando justicia para Mesut Özil. Algunos no comprendían la decisión que llevó a Florentino Pérez a prescindir del alemán. Ahora la historia se repite con Ángel di María. Si por Özil fueron 50 millones de euros una de las causas de su adiós, con el argentino son 75 que pueden ser 85 millones de euros las razones que han llevado a rubricar su adiós. Uno y otro llamaron a la puerta de la zona noble del Bernabéu pidiendo dinero. El jugador del Arsenal seis por temporada y el del Manchester United ocho por campaña. En el camino quedaban desencuentros, distanciamientos, reuniones y una decisión del club de no romper las barreras salariales que han llevado al Real Madrid a que el sueldo de los jugadores esté por debajo del cincuenta por ciento del presupuesto desde hace nueve años.

Florentino Pérez se plantó con Özil y lo hizo con Di María. Los doce millones, pueden ser quince si alcanza todos los objetivos, que percibe Cristiano Ronaldo se han convertido en el tope impuesto por el presidente blanco. Su máxima es que los siguientes en cobrar más sean los dos capitanes. Ramos (puede renovar en breve) y Casillas superan ahora mismo los siete millones de euros, seguido por Bale, James y Kroos con cinco millones de euros.

Tal y como sucedió con Özil, el distanciamiento con Di María no es flor de una última negociación, ni un desencuentro de última hora. Los dirigentes madridistas han creído que ha llegado el momento de que los jugadores sepan dónde nace el control y la autoridad en el club. "Las renovaciones y subidas de sueldo se ganan en el terreno de juego, no presionando con la prensa", circunstancia que utilizó el alemán y que después volvió a hacer uso el argentino. Tal fue así, que al regreso de la final de la Champions, tiene un nuevo contrato encima de la mesa de seis millones de euros, que le colocaba en el escalón inferior al de los dos capitanes. La subida le pareció escasa al argentino. A partir de ese momento, el club escuchó ofertas y propuestas.

En los primeros días de agosto, la zona noble estaba convencida de que continuaría vistiendo de blanco. Nadie se acercaba a esos 70 millones de euros por los que en ese momento habría salido del club. El PSG estaba atado de pies y manos por aquello del Fair Play financiero y el Manchester United todavía confiaba en su plantilla. Mientras, Ancelotti intentaba reconducir una situación que se sabía no tendría final feliz. El club quería dar una lección a la plantilla y no iba a subir la oferta presentada en el mes de junio. Lo tenían claro. "Es una cuestión estratégica".

Y así fue, Di María se dio cuenta de que debía forzar para salir, que el asunto iba en serio cuando comprobó que se quedó fuera de la Supercopa de Europa y después fue suplente ante el Atlético. NI los ruegos de Cristiano Ronaldo y Ramos surtieron efecto. "El club está por encima de todos", repetían desde la zona noble, empeñada en demostrar la teoría de que en este equipo solo está el que quiere y disfruta jugando con el Real Madrid.

Como el padre de Özil, el ex del Benfica tampoco para de largar del club blanco, no parece olvidar su desencuentro con el presidente y dirigentes blancos. No tiene pinta que la guerra haya terminado. Cada declaración suya es un ataque a los jefes blancos. Incluso Eugenio Lopes, su agente de toda la vida ya que Mendes es para Europa, afirmó ayer en Cope que el jugador nunca pidió ocho millones y que era el Real Madrid el que quería venderlo a toda costa.

En plena negociación con Di María, aparece Xabi Alonso pidiendo la baja. Nadie lloró cuando terminó la reunión en la que el centrocampista pidió su libertad. Nadie. En el club pensaba que era el momento para su adiós y en el vestuario su peso era el justo, por no decir que escaso. Iba a jugar, pero su papel en este Real Madrid iba a ser secundario. Ya no iba a ser titular indiscutible y si no quería estar, lo mejor era poner fin a una relación que duró cinco años y que con el adiós no ha tenido tiempo de enfriarse.

Hace un año se hablaba de caos, del fin de la fantasía del Real Madrid tras la marcha de Özil. El tiempo ha dicho que su traspaso fue un acierto. Nadie se acuerda del alemán. Será el mismo juez el que decida si la marcha de dos jugadores que querían irse del Real Madrid ha sido un acierto o no, pero en la zona noble están la mar de tranquilos. Veremos. Lo cierto es que en las arcas del Real Madrid hay ya 83,5 millones de euros por dos jugadores que buscaron mejorar lejos del Bernabéu.

Doce meses atrás, las redes sociales, incluidas las de algún jugador, ardían buscando justicia para Mesut Özil. Algunos no comprendían la decisión que llevó a Florentino Pérez a prescindir del alemán. Ahora la historia se repite con Ángel di María. Si por Özil fueron 50 millones de euros una de las causas de su adiós, con el argentino son 75 que pueden ser 85 millones de euros las razones que han llevado a rubricar su adiós. Uno y otro llamaron a la puerta de la zona noble del Bernabéu pidiendo dinero. El jugador del Arsenal seis por temporada y el del Manchester United ocho por campaña. En el camino quedaban desencuentros, distanciamientos, reuniones y una decisión del club de no romper las barreras salariales que han llevado al Real Madrid a que el sueldo de los jugadores esté por debajo del cincuenta por ciento del presupuesto desde hace nueve años.

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