EN CUATRO TEMPORADAS PASA DE UEFA A SEGUNDA B

El esperpento del Racing: de Piterman a Lavín, un camino lleno de dudas y deudas

El Racing de Santander vive uno de los momentos más convulsos de su historia deportiva, una situación reflejada tras lo ocurrido en el palco durante la Copa

Foto: Angel Lavín es el actual presidente del Racing de Santander.
Angel Lavín es el actual presidente del Racing de Santander.

El Racing de Santander vive uno de los momentos más convulsos de su larga historia deportiva. El conjunto cántabro, que ha cumplido recientemente cien años de vida, se encuentra sumido en una grave crisis institucional, que ha afectado en el plano deportivo. Impagos, promesas incumplidas y grandes dudas a nivel directivo tuvieron como desenlace los importantes incidentes ocurridos en el palco de El Sardinero este miércoles.

Cuatro temporadas. Sólo cuatro cursos futbolísticos distan de la última participación del Racing en la Copa de la UEFA; ahora, condenado en la Segunda B, pelea por regresar a la división de plata, aunque los impagos no facilitan la labor a unos jugadores que, aún así, están demostrando gran profesionalidad. Con diecinueve partidos disputados, lideran la tabla del Grupo I con 35 puntos, una irreprochable actitud para futbolistas que no cobran desde hace meses.

Pero la esperpéntica situación que vive el Rácing de Santander viene de lejos. No se trata de una situación puntual, sino que es un proceso degenarativo que ha desembocado en los graves problemas acaecidos en el partido de Copa del Rey ante el Almería. En poco más de una década, los esfuerzos por convertir al Racing en uno de los equipos con mayor solera de Primera han quedado en el olvido, acabando con un proyecto que tuvo días de gloria.

No sería hasta la década de los noventa, con el Ayuntamiento de Santander y la Diputación Regional de Cantabria como máximos accionistas, cuando el Racing comenzara a vivir cierta estabilidad en la máxima categoría del fútbol nacional. Considerado un equipo 'ascensor', esta época, continuada por Santiago Díaz, iba a permitir que se consolidara en Primera. Sólo un descenso en 2001, subsanado una temporada más tarde, tachó el inmaculado expediente del club.

Piterman, la primera 'piedra' en el camino

Pero en 2003 iba a llegar el primer momento de dudas después de que Dmitry Piterman se convirtiera en el máximo accionista del club. Sus polémicas fueron sonadas, al intentar hacer las veces de entrenador sin tener la licencia correspondiente. Para solucionar este 'problema', el ucraniano puso en el banquillo a Chuchi Cos, mientras que él ejercía las veces de utillero, fotógrafo o incluso periodista para poder dar órdenes desde el terreno de juego.

Sólo un año después, Santiago Díaz volvía a recuperar el control de la entidad, pero sería un período efímero. Un año más tarde Manuel Huerta alcanzaba la presidencia para, en 2006, llegar al poder Francisco Pernía. A partir de este momento, la situación se complicó, pues mientras en lo deportivo los éxitos del equipo eran innegables, empezaban a surgir las primeras dudas de la afición cántabra con respecto a la presidencia.

Jugar durante dos años la Copa de la UEFA y alcanzar en dos ocasiones las semifinales de la Copa del Rey fueron algunos de los logros de un equipo que, incluso finalizó sexto de la Liga en la temporada 2007-08. Pero poco a poco, los problemas económicos comenzaron a llegar, agravándose seriamente con la entrada en la Ley Concursal y con la llegada de Ali Syed, en la que Pernía continuó presidiendo la Junta Directiva.

Ali Syed, el 'adiós' del Racing a Primera

El desembarco del magnate indio en el Racing estuvo rodeado de polémica. El 28 de enero se convertía en el propietario del Racing y poco menos de dos meses después, los jugadores se manifestaban públicamente por los continuos impagos de sus nóminas.Buscado por la Interpol, desaparecería del primer plano de la entidad cántabra, dando plenos poderes a Ángel Lavín, a pesar de seguir en la presidencia. Además, el Rácing sufría el descenso a Segunda.

Destituciones antes de empezar la temporada, supuestos amaños de partidos e incluso acusaciones de malversación de dinero del club señalaron a un Lavín, que incluso canceló una de las Juntas de Accionistas del club al no querer que hubiera periodistas presentes, a pesar de estar acreditados por el Racing. La situación económica de los jugadores continuó siendo precaria, y el equipo descendería a Segunda B, viviendo una situación más que complicada.

Pero el momento que atraviesa el club sigue siendo difícil. El Juzgado de Primera Instancia número 55 de Madrid anulaba la operación por la que Ali Syed se había hecho con las acciones del club, pero ha presentado un recurso que ha paralizado la devolución del paquete accionarial. Los jugadores siguen sin percibir sus salarios con normalidad y ante el Almería hicieron la 'estatua' a modo de reivindicación. La misma que los radicales quisieron llevar a cabo por la fuerza.

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