Ancelotti vuelve a dispararse en un pie al sentar a Bale con el marcador en contra
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EL ITALIANO, EN ENTREDICHO

Ancelotti vuelve a dispararse en un pie al sentar a Bale con el marcador en contra

Critica y directivos, especialmente estos últimos, no entienden que con el marcador en contra en El Sadar, el entrenador italiano prescindiera de Gareth Bale

Foto: Carlo Ancelotti, durante un entrenamiento (Reuters)
Carlo Ancelotti, durante un entrenamiento (Reuters)

Segundo tiro en el pie de Carlo Ancelotti. El técnico del Real Madrid confundió a todo el mundo con sus decisiones en Pamplona, pero hay una que le vuelve a dejar en entredicho y señalado al italiano. Critica y directivos, especialmente estos últimos, no entienden que con el marcador en contra y, por tanto, con necesidad de apretar a Osasuna, el entrenador prescindiera de Bale con casi toda la segunda mitad por delante y menos todavía para dar entrada a Di María, jugador cuestionado durante toda la semana por su decisión unilateral de abandonar el cluby que no se reivindicó sobre el césped.

"Entró DiMaría para jugar con un sistema 4-3-2, como ante el Galatasaray. Por eso decidí que entrara el argentino. Modric tenía problemas por un golpe recibido ante el Copenhague, mientras que con Jesé busqué jugar más por banda", afirmó el entrenador para justificar los movimientos realizados durante el partido. El movimiento fue parecido, pero el resultado muy distinto. Contra el equipo turco se lograron cuatro goles y tres puntos en el grupo clasificatoria de la Champions.

La primera decisión que puso en solfa el futuro de Ancelotti la tomó con motivo de la visita al Camp Nou. El ex del PSG decidió solventar el excedente de cupo de posibles titulares, moviendo al equipo y colocando a Sergio Ramos como mediocentro y, especialmente, al galés como delantero centro, en un gesto inaudito ante la trascendencia del partido. Todo un duelo ante el Barcelona.

El italiano pensó que tenía que dar entrada a Varane y mantener a Di María, lo que le llevó a colocar al campeón del mundo por delante de la defensa y al argentino en el que parecer es el lugar natural de Bale. Consecuencia, confusión táctica, desorden y descontrol hasta la entrada de Illarramendi. Estos movimientos no gustaron en la zona noble del Bernabéu. Incluso se llegó a cuestionar su futuro si el equipo no reaccionaba, algo que parecía haber hecho hasta el partido de ayer y en el que curiosamente el entrenador volvió a sorprender con decisiones de esas que no dejan indiferentes, como la de sentar a Bale o dar entrada al señalado Di María.

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La directiva blanca, con su presidente a la cabeza, sabe que cualquier empate o derrota puede hacer perder una Liga que se presume volverá a rondar los cien puntos como cuota para el campeón. Confiaban en llegar a 2014 enigualdad de puntos o incluso por encima de Barcelona y Atlético, pero el inesperado empate ante Osasunaecha por tierra cualquier cuenta en ese sentido.

Los jugadores, debido a cierta relajación y a esa desconexión tras un cuarto de hora inicial de buen juego e intensidad, tampoco quedan exentos de ser cuestionados. Diego López, con ciertas dosis de inseguridad durante el partido, señala al árbitro. "Ha condicionado el desarrollo del partido". Al menos el portero reconoce que no fue el mejor partido de su equipo. No ha sido nuestro mejor partido, pero todo ha estado condicionado por las decisiones del árbitro".

El traspiés, tal y como está la Liga, se puede y debe considerar como tal,un simpleempate.Enfría el ambiente y supone un golpe a la moral del madridismo y de la clase dirigente, que ya hacía cuentas de cuando podrían echar mano a los dos equipos que están por delante en la tabla y se han encontrado con un ataque a la línea de la moral blanca.

Osasuna Sergio Ramos
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