Manuel Llorente, luces y sombras del ‘verdugo’ de Benítez
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DEJA LA PRESIDENCIA DEL VALENCIA TRAS 20 AÑOS EN EL CLUB CHE

Manuel Llorente, luces y sombras del ‘verdugo’ de Benítez

La presión ha podido con él. Manuel Llorente ha toreado grandes miuras al frente del Valencia CF, como el estadio de Mestalla gritando al unísono aquello

Foto: Manuel Llorente, luces y sombras del ‘verdugo’ de Benítez
Manuel Llorente, luces y sombras del ‘verdugo’ de Benítez

La presión ha podido con él. Manuel Llorente ha toreado grandes miuras al frente del Valencia CF, como el estadio de Mestalla gritando al unísono aquello de “Llorente, vete ya” o una deuda económica superlativa, pero las luchas internas en el plano institucional derivadas precisamente del asunto monetario han terminado con la paciencia y la fuerza mental de un hombre que ha pasado un tercio de su vida en la directiva del club. Llegó en el año 1995 de la mano de Francisco Roig, y hasta ayer ha ido desempeñando distintos cargos dentro del organigrama hasta tomar el sillón presidencial en 2009. Veinte años de luces y sombras de un Llorente que ha puesto el punto, parece que final, a su vinculación con la entidad che.

Tras la etapa del mayor de los Roig al frente del club, el expresidente continuó en el puesto de Director general tanto con Pedro Cortes como con Jaime Ortí. Es con este último cuando se producen los éxitos deportivos más recientes de la entidad che, con Rafa Benítez en el banquillo. Dos títulos de Liga y una Copa de la UEFA pusieron al Valencia a la altura de los más grandes. Pero, casualmente, fue Manuel Llorente quien cerró el glorioso período del técnico madrileño al frente del Valencia. Una tensa negociación entre las partes provocó la salida de uno de los entrenadores más laureados de la historia del club de Mestalla.

Pero a los éxitos deportivos del equipo empezaron a unirse los números rojos en las cuentas valencianistas. Así, durante esa época triunfal, un embargo de Hacienda con motivo de las deudas que acumulaba la entidad provocó que el Valencia no pudiera realizar fichajes. Hacemos referencia al año 2002, momento en el que el club impuso el tan de moda ahora tope salarial, fijado en 1,8 millones de euros. No era para menos, y es que la deuda se situaba ya cerca de los 200 millones de euros.

Fue entonces cuando empezaron las operaciones inmobiliarias en el Valencia CF. La primera medida con Manuel Llorente como gestor fue vender una parcela del actual Mestalla por valor de 18 millones de euros. Posteriormente llegaron otros grandes quebraderos de cabeza, que fueron las obras del nuevo estadio y el crédito de 160 millones euros solicitado a Bancaja para hacer frente a las numerosas deudas del club con jugadores, acreedores, Hacienda…

La deuda alcanza límites insospechados

Éstas fueron las últimas actuaciones de Manuel Llorente como máximo responsable económico. Llegó entonces Juan Bautista Soler, que se hizo con la mayoría del paquete accionarial del Valencia y rescindió su contrato. Se produjo entonces un impás en la vida de Llorente, que pasó a presidir el Pamesa (también propiedad de los Roig) durante dos años hasta que llegó el acuerdo entre la Generalitat y Bancaja para que Llorente se hiciera con las riendas de un club a la deriva. Movimiento político al canto ante una situación que había tornado de grave a crítica.

Con una deuda situada en unos 500 millones y las obras del nuevo Mestalla completamente paralizadas por los impagos, se llevó a cabo una ampliación de capital (año 2009). Desde ese momento, Bancaja se convirtió en la principal acreedora del club y la Fundación Valencia Club de Fútbol en máximo accionista. La entidad bancaria, que pronto fue absorbida por Bankia, ha ido comprobando con el paso de los años cómo la deuda no se reducía en la medida esperada. Por eso, la propia Fundación, con el aval de la Generalitat, decidió nombrar recientemente a Federico Varona como máximo representante y eligió a un grupo de tecnócratas, expertos en economía, para regular los movimientos de Manuel Llorente y, por ende, del Valencia CF y tratar de evitar así la debacle.

La presión de las últimas jornadas ha terminado con el periplo de este valenciano de 61 años, que en el día de su despedida quiso dejar claro que "lo más importante es el Valencia, que para mí está por encima de las personas y de las instituciones", algo con lo que algunos aficionados discrepan, y agradeció el “apoyo de los capitanes”. Ésta ha sido la forma de poner punto y final a dos décadas de trabajo en el Valencia, cuyo balance, al menos en lo económico, deja mucho que desear. 

Manuel Llorente Rafa Benítez