Mercado de Invierno, el mercado de los desesperados

El invierno duro y helador sirve para que muchos, con las nalgas en la estufa y la nariz descarriada, hagan números y disparen balas con la

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Mercado de Invierno, el mercado de los desesperados

El invierno duro y helador sirve para que muchos, con las nalgas en la estufa y la nariz descarriada, hagan números y disparen balas con la esperanza de cazar la pieza salvadora. Le ocurrió el pasado al Zaragoza. Este año es el Málaga de un jeque (Al-Thani) el que ha puesto carne en la parrilla para evitar morir por congelación o descenso. Enero, nadie lo duda, es el mercado para salir de la desesperación.

El Sporting recurre al mercado invernal de entrenadores y tira por la borda a su patrón, Manuel Preciado. Pero no lo tira de una vez: primero vocea, luego llama a los tiburones y, finalmente, lo lanza desde lo más alto. Si el cántabro no se ahoga, al menos que se desnuque. Deportivamente.

El Atlético ha metido mirado a sus bolsillos y ha encontrado nada. De la nada ha salido el brasileño Elías. Pero también se ha marchado Simao. Eso sí, Juanfran, de Osasuna, otro de los jugadores deseados, se quedará en los fríos pamplonicas. Para evitar sofocos eléctricos de ira, los rojiblancos anuncian la renovación del Kun Agüero. Atado a la pata rojiblanca hasta que algún mecenas suelte el dinero que Gil Marín y Cerezo esperan recaudar sus millones por el yerno de Maradona.

El Barça, sin prisas pero sin pausas

El Barcelona no siente ansias por fichar, va primero, pintan oros en sus rincones y diseña con tranquilidad su futuro inmediato. Pero sus sabuesos se mueven con pies de bailarina en cuanto olisquean una buena pieza. Ha ocurrido con el holandés Afellay, un jugador de gran talento que se suma a la pléyade de virtuosos que prepara Pep Guardiola.

El Real Madrid, mientras, se debate entre si es niño o niña lo que soltará la próxima cigüeña. Resuelto el plan Higuaín, casi tan importante a nivel mediático como los eructos verbales de Belén Esteban o los arrebatos de Alvarez Cascos, los doctores acometerán la intervención del argentino a sabiendas de los millones de ojos que escudriñarán sus movimientos. Ni Neill Amstrong cuando se metió aquel garbeo lunático concentró tanta atención.

Ahora todos esperan un último tirón. Se apuntaba al portugués Almeida, que marchó al Besiktas. Se apuntaba a Dzeko, que se alistó al Manchester City por 31 millones de euros. El Real Madrid ni se inmuta. Espera. Quizás mira al norte. En San Mamés tocan madera.

En Sevilla tienen buenas experiencias

El Valencia apunta al futuro, lo mismo que el Sevilla. El Sevilla de Monchi siempre sacó brillo en el invierno de los desesperados. Es el equipo que mejor ha fichado cuando los árboles andan calvos. Un año se trajo a Dani Alves en Diciembre, otro año hizo lo propio con Adriano Correia, otro llegó el francés Julien Escudé, otra temporada de invierno aterrizaría Fazio. Perotti también debutó en invierno. Los fríos ponen al Sevilla de oro. En verano se derrite. Lástima que el último verano saliera sus fichajes tan indigestos como un atracón de sandías.

Ahora es el Málaga del jeque el que a ritmo de panderetas y dinero anima la bolsa de fichajes. O pasta o zapatiesta. Pasta: Demichelis, Sergio Asenjo, Maresca, Camacho, y por encima de todos, Julio Baptista. Un dineral para salir de la desesperación.

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