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City y Liverpool ponen la Premier al rojo vivo y prometen no decidirla hasta el final (2-2)
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City y Liverpool ponen la Premier al rojo vivo y prometen no decidirla hasta el final (2-2)

Guardiola y Klopp empataron en el mejor partido que se puede ver hoy en día en Europa. De Bruyne y Gabriel Jesús hicieron los tantos locales, mientras que Salah y Mané, los 'reds'

Foto: El técnico alemán abraza a Guardiola durante el fin de semana. (Reuters/Phil Noble)
El técnico alemán abraza a Guardiola durante el fin de semana. (Reuters/Phil Noble)

El Manchester City se quedó cerca de dar un golpe en la mesa de la Premier League en el mejor partido que se puede ver ahora mismo en el mundo. Dos equipazos, con los dos mejores entrenadores del mundo, algunos de los jugadores más decisivos y, por supuesto, ambos listos para dar el mayor espectáculo posible. El Liverpool de Jürgen Klopp solo llegaba un punto por detrás del conjunto de Pep Guardiola y el partido no decepcionó. El empate a dos, tras los goles de De Bruyne y Gabriel Jesús para los locales y de Salah y Mané para los visitantes, mantiene con vida una Premier League que apunta a no decidirse hasta el último partido para dirimir un vencedor histórico.

El Manchester City salió en tromba y sorprendió al Liverpool. Los locales, con un Etihad que se hacía escuchar a diferencia de lo que sucedió entre semana, ahogó la salida de balón 'red', limitó sus salidas en largo, cerró sus contragolpes y se adueñó de la pelota hasta imprimir un ritmo endiablado. Con De Bruyne, Bernardo Silva, Joao Cancelo y Foden orbitando alrededor de la pelota y Gabriel Jesús y Raheem Sterling corriendo al espacio, el City era superior al Liverpool. La primera ocasión la tuvo precisamente el cuadro local, cuando un pase medido de De Bruyne acabó en los pies de Sterling. Sin embargo, el delantero inglés no atinó frente a Alisson y el guardameta brasileño salvó la primera de la tarde.

placeholder El belga anotó el primer tanto. (EFE/Andrew Yates)
El belga anotó el primer tanto. (EFE/Andrew Yates)

Solo un minuto después, De Bruyne se aprovecharía de la picardía de su equipo, el despiste del Liverpool y la mala suerte de Joel Matip para sacarse un disparo tenso que despejó el defensor 'red' y que batió a Alisson. El 1-0 no alteró el plan de ninguno de los dos entrenadores y el Liverpool se rehizo. Los nervios jugaban en contra de los visitantes, quizás atenazados por la presión del encuentro, pero eso no impidió que Alexander-Arnold lograse su 12ª asistencia de la temporada en liga en una jugada fugaz que Diogo Jota engatilló al fondo de la red.

La igualdad era máxima, aunque el Manchester City estaba siendo mucho mejor. Van Dijk, Matip y Alisson achicaban agua como podían, pero Guardiola había decidido atacar la espalda de Trent Alexander-Arnold con todo su arsenal ofensivo. Con Cancelo taladrando su costado y Salah muy atrás, solo un susto de Ederson que puso el corazón en un puño a toda la afición local, al dormirse y estar a punto de meterse un gol en propia, intimidó momentáneamente al City.

Pero los 'citizens' castigaron la espalda de la defensa visitante con balones largos hasta que un centro de Cancelo cogió desprotegido al Liverpool y Gabriel Jesús hizo el 2-1. Antes, los locales ya habían tenido dos claras en los pies de De Bruyne y Cancelo. Pudo empatar el partido Diogo Jota antes de enfilar el túnel de vestuarios, pero de durmió y Laporte le arrebató el balón en el interior del área.

placeholder El luso tuvo el empate. (Reuters/Phil Noble)
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En la segunda parte, Klopp y Guardiola salieron con los mismos equipos, aunque las cámaras ingleses ya dirigían su mirada hacia el banquillo en busca de revulsivos. Sin embargo, y antes de que pudiese volver a enfocarles la cámara, Salah diseñó un pase filtrado para Mané y el senegalés fusiló a Alisson. El Liverpool, que ajustó las marcas en la segunda parte y encontró mucho más espacio por la banda derecha que en la primera parte, puso al Manchester City contra las cuerdas. Klopp ajustó la presión, retrasó a su equipo, bajó a Thiago Alcántara un escalón en la salida de pelota y machacó la espalda de Cancelo.

Pudo hacer el 2-3 Diogo Jota y luego, Gabriel Jesús el 3-2. Un partido tan igualado que no se atisbaba un posible ganador y que variaba minuto a minuto. El VAR anuló, de manera correcta, el gol por fuera de juego de Sterling. Y Klopp, que veía la oportunidad de matar al City al contragolpe, introdujo a Luis Díaz por un fallón Diogo Jota. Entonces el City recuperó el pulso e inclinó el partido a su favor. Guardiola puso más leña al fuego y sustituyó a Mahrez por Sterling. El argelino tendría la mejor ocasión antes del final por partida doble, la primera cuando estrelló una falta en la frontal en la madera y la segunda cuando en el último minuto envió su vaselina por encima del portero.

El Manchester City se quedó cerca de dar un golpe en la mesa de la Premier League en el mejor partido que se puede ver ahora mismo en el mundo. Dos equipazos, con los dos mejores entrenadores del mundo, algunos de los jugadores más decisivos y, por supuesto, ambos listos para dar el mayor espectáculo posible. El Liverpool de Jürgen Klopp solo llegaba un punto por detrás del conjunto de Pep Guardiola y el partido no decepcionó. El empate a dos, tras los goles de De Bruyne y Gabriel Jesús para los locales y de Salah y Mané para los visitantes, mantiene con vida una Premier League que apunta a no decidirse hasta el último partido para dirimir un vencedor histórico.

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