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El deportista a seguir | El pupilo de Bergkamp al que forjó Emery y que triunfa con Arteta
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EL ATLETA DEL MOMENTO

El deportista a seguir | El pupilo de Bergkamp al que forjó Emery y que triunfa con Arteta

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

Foto: Smith Rowe celebra un gol con el Arsenal. (Reuters/Andrew Couldridge)
Smith Rowe celebra un gol con el Arsenal. (Reuters/Andrew Couldridge)

"Diez metros antes de que me llegara el balón, ya sabía lo que iba a hacer: girar sobre él". Así de fácil explica Dennis Bergkamp cómo marcó uno de los goles más bonitos de la historia de la Premier League y, seguramente, del fútbol mundial. Sucedió el 2 de marzo de 2002, en St. James Park y, casi 20 años después, parece imposible poder pensar que el delantero neerlandés tenía todo en la cabeza para poder hacer esa genialidad: la velocidad del balón, la posición de su cuerpo, el toque exacto para superar el defensa, dónde caería el balón tras el giro y cómo batir al portero para marcar uno de los grandes goles del siglo XXI.

Corría el minuto 10 del partido que enfrentaba a Newcastle y Arsenal. Robert Pires, a banda cambiada, comenzó a subir el balon a campo contrario, cuando encontró un espacio perfecto para dar un pase sencillo a Bergkamp. El genio decidió hacer un regate pocas veces visto: con el exterior de su pie, acariciaría a la pelota lo suficiente para superar a Nikos Dabizas en su intento de presión; tras botar en el suelo, volvería a su posición original y le dejaría mano a mano con Shay Given. La ejecución fue perfecta, sorprendió a todo el mundo y definió a las mil maravillas para adelantar a los 'gunners' en el marcador de un partido que ganarían por 0 a 2.

Foto: Connor Williams, en un partido con St. John Fisher. (Youtube)

Bergkamp era uno jugador que no dejaba a nadie indiferente. Hacía fácil lo difícil, con una plasticidad digna de un artista y capaz de inventar gestos imposibles sobre la marcha. Aquella increíble acción ante las 'urracas' quedó en el imaginario colectivo como una de las mejores acciones de todos los tiempos sobre un campo de fútbol y, posiblemente, como uno de los grandes sellos de aquel '10' mítico del Arsenal. Ahora, dos décadas más tarde, los de Anfield han vuelto a encontrar un '10' con magia en sus botas: de perfil diferente, pero con mucho fútbol en sus pies y en su cabeza, Emile Smith Rowe está llamado a ser uno de los grandes de los próximos años.

Smith Rowe es uno de esos jóvenes talentosos que puede escribir la historia del fútbol inglés en la década que viene. Formado en Hale End, la Academia del Arsenal, desde los 10 años, pronto demostró que su talento podía llevarle a conseguir grandes cosas. Es uno de esos jugadores pequeños, con no demasiado cuerpo, pero con tanta calidad que es capaz de cambiar un partido cuando el balón pasa por sus botas y, desde que solo era un crío, lo demostró. ¿Y saben precisamente quién fue su primer ídolo en el mundo del fútbol? Ni más ni menos que Dennis Bergkamp. Ahora, con un estilo diferente, quiere continuar con su legado.

Tras convertirse en uno de los jugadores importantes de la Inglaterra campeona del mundo sub 17 de 2017, el Arsenal fue consciente de que tenía un diamante entre manos. Solo necesitó unos meses más para debutar en el primer equipo: Unai Emery le dio la alternativa en la Europa League, ante el Vorskla Poltava ucraniano... y, solo 14 días más tarde, anotaba su primer gol como profesional, frente al Qarabag azerí. A partir de ahí, su carrera ha ido en ascenso hasta convertirse, con solo 21 años, en uno de los grandes reclamos de un Arsenal que busca recuperar la esencia perdida, encomendándose en buena parte al centrocampista inglés.

Después de su debut con el Arsenal, el jugador fue cedido al RB Leipzig y al Huddersfield, donde fue fogueándose para crecer como futbolista. Sería la pasada temporada en la que daría el salto definitivo al primer equipo, firmando 4 goles y 7 asistencias en los 33 partidos disputados. El Aston Villa se lanzó a por su fichaje, pero Mikel Arteta lo frenó: no podía permitirse perder a un jugador de su nivel. ¿Y saben qué vino tras renovarle a lo grande? La gran petición de Smith Rowe: llevar el '10' de su ídolo, una de las camisetas con más historia de los 'gunners'. No solo no le queda grande, sino que ha demostrado que ya es el gran líder de un equipo en crecimiento.

El Arsenal quiere reverdecer viejos laureles y ha apostado buena parte de sus cartas a los jóvenes talentos del equipo: Aaron Ramsdale, Bukayo Saka, Martin Odegaard o Smith Rowe son las grandes esperanzas de un equipo que el pasado curso se quedó sin jugar en Europa -por primera vez en los últimos 26 años- y que sueña con volver a ser un 'grande' de Inglaterra y del viejo continente. Y, para ello, confía en un joven canterano que es la manija de su equipo: talentoso, con gran calidad en ambas piernas, facilidad para superar líneas y con gran disparo que se ha convertido en la gran razón para creer en los de Arteta.

"Ha sido un viaje loco, con altibajos y lesiones, desde que llegué al club con 10 años. Llevo mucho tiempo esperando este momento. Todo el mundo sabe que la 10 es una gran camiseta y también una gran posición. Estoy emocionado. Cuando era más joven solía ver a Bergkamp y, cuando pasaba por la Academia, Özil también estaba aquí. Tener la oportunidad de jugar con él fue increíble. Sólo quiero seguir trabajando duro y espero poder jugar como ellos", afirmaba Smith Rowe hace escasas fechas. De momento, ya es el líder del Arsenal y viste el '10' a su espalda: ahora, le queda por recorrer el camino del gran Bergkamp. Pero eso son palabras mayores.

"Diez metros antes de que me llegara el balón, ya sabía lo que iba a hacer: girar sobre él". Así de fácil explica Dennis Bergkamp cómo marcó uno de los goles más bonitos de la historia de la Premier League y, seguramente, del fútbol mundial. Sucedió el 2 de marzo de 2002, en St. James Park y, casi 20 años después, parece imposible poder pensar que el delantero neerlandés tenía todo en la cabeza para poder hacer esa genialidad: la velocidad del balón, la posición de su cuerpo, el toque exacto para superar el defensa, dónde caería el balón tras el giro y cómo batir al portero para marcar uno de los grandes goles del siglo XXI.

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