Su amigo Unai no seguirá en el PSG

Monchi y su primer papelón en la Roma: dar boleto a Spalletti para fichar a Emery

El nuevo director deportivo de la Roma deberá tirar de ingenio para forzar el adiós de un técnico de su agrado, pero en mala sintonía con la cúpula del club. El ex del Sevilla sería su reemplazante

Foto: Monchi quiere sentar a Unai Emery en el banquillo de la Roma. (Reuters)
Monchi quiere sentar a Unai Emery en el banquillo de la Roma. (Reuters)

“¿Emery? Hemos hablado hace poco. Un mes atrás. Sabía que estaba por irme del Sevilla y quiso desearme suerte. Hemos charlado, sí, pero como amigos. Sé que se habla mucho del entrenador, pero juro que sólo somos amigos y que únicamente nos hemos llamado para desearnos suerte el uno al otro. La Roma tiene un técnico al que quiero convencer para que se quede. Mi deseo es que siga Spalletti, pero si decide marcharse, entre el club y yo pensaremos qué hacer”. Monchi repitió el jueves, en esencia, ante los micrófonos de ‘Onda Cero’, el mismo discurso que había largado 24 horas antes durante su puesta de largo oficial como nuevo director deportivo del conjunto italiano.

Con una vasta experiencia a sus espaldas y avispado como el que más, si algo ha aprendido a toda prisa el nuevo hombre fuerte del ‘calciomercato’ en la escuadra romanista en los pocos días que lleva ejerciendo como tal es a medir cuidadosamente sus palabras, tratando de buscar un equilibrio entre sus deseos y los de la cúpula dirigencial del club, al fin y a la postre quienes le han contratado con el afán de acometer un cambio de dirección necesario para dar ese salto de calidad que les acerque a la intratable Juventus y les permita luchar codo a codo por el Scudetto a partir de la próxima campaña.

Como en todo proceso revolucionario que se precie, hay que dejar salir antes de que aparezca en escena la savia nueva. En el caso que nos ocupa, la ‘sociedad’, con el ‘capo’ James Pallotta al frente, tiene claro desde hace meses que la nueva hoja de ruta tiene que pasar inexorablemente por hacer rodar las cabezas de Francesco Totti y Luciano Spalletti, icono máximo y el técnico con más partidos en el banquillo 'giallorosso', respectivamente. Monchi consiguió salir indemne en su primera comparecencia pública del siempre candente ‘affaire Totti’, a quien alabó reiteradamente mientras confirmaba lo que era un secreto a voces para todos menos, quizás, para el propio ‘Capitano’: que no volverá a lucir la única camiseta de su longeva carrera más allá del 30 de junio.

Monchi es el nuevo hombre fuerte en la política deportiva de la Roma. (EFE)
Monchi es el nuevo hombre fuerte en la política deportiva de la Roma. (EFE)

Tensión interna

Pero el verdadero marrón para el de San Fernando llega ahora con el inquilino del banquillo romanista. Monchi fue sincero al reconocer que le encantaría trabajar al lado de Spalletti, del mismo modo que lo fue al señalar que no había hablado en los últimos días con Emery para sondearle. Lo que ocurre es que los hechos, la situación real de ambos técnicos, que el ex dirigente sevillista conoce al dedillo, avanza en sentido contrario a sus afirmaciones. Y no precisamente a su pesar puesto que si hay un entrenador al que le gustaría ver al mando de los capitalinos, ese es precisamente su querido compadre Unai.

Para empezar, sabe Monchi que la relación del mencionado Pallotta y del director general, Mauro Baldissoni, con Spalletti es inexistente. No es santo de la devoción de los dos pesos pesados del club el técnico toscano, al que lanzaron un S.O.S. hace año y medio para que volviera al Olímpico y cogiera el relevo del francés Rudi García. Las tiranteces han presidido una relación más próxima al odio que al amor que se acentuó después de que el equipo cayera eliminado en la ronda previa de la Champions ante el Oporto, lo que les relegó a disputar la Europa League.

Pese a ello, el balance de su labor en esta segunda etapa romana se puede calificar de positivo, con una tercera plaza en Serie A en el pasado ejercicio, al que hay que unir el segundo puesto actual. Monchi lo tiene por un entrenador capaz, pero sabe que sus diferencias con el dueto Pallotta-Baldissoni se hallan en un punto de no retorno y el propio Spalletti tampoco está muy por la labor de seguir estirando mucho más el chicle romanista. Máxime siendo a día de hoy el más accesible de los candidatos a ocupar el banquillo del Inter, a tenor de las dificultades para convencer a Conte, Simeone o Sarri, los primeros de la lista de los nuevos dueños chinos del conjunto ’nerazzurro'.

En la imagen, Emery, Monchi y José Castro, presidente del Sevilla. (EFE)
En la imagen, Emery, Monchi y José Castro, presidente del Sevilla. (EFE)

La noche del Camp Nou

Y es justo ahí donde aparece en escena la figura de Emery. El técnico del PSG ya era del agrado en las altas esferas del conjunto italiano mucho antes del arribo de Monchi. De hecho, su nombre como futurible a corto plazo volvió a ponerse encima de la mesa después de la virulenta eliminación de los franceses en la Liga de Campeones a manos del Barça. Una nueva derrota sangrante, esta vez en la Ligue 1 ante el Niza, que prácticamente dejó en bandeja el título doméstico al Mónaco el pasado fin de semana, tiene visos de ser la puntilla definitiva para el preparador de Hondarribia, cuyos días en París, ahora sí, están contados.

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Así que Monchi, efectivamente, no ha tenido necesidad de contactar con Emery. La precipitación de los acontecimientos se ha encargado de abrir de par en par una vía que pone de acuerdo a toda la cúpula romanista. Ahora sólo falta que el Inter mueva ficha para cerrar el círculo y saque de paso a Monchi del primer atolladero de calado en el que se haya de momento inmerso en su recién estrenada aventura romana.

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