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Drogba, el guerrero al que rechazó Wenger y que no quería ir al Chelsea, triunfa en la MLS
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SUMA 9 GOLES EN LOS 9 PARTIDOS QUE JUGÓ EN EEUU

Drogba, el guerrero al que rechazó Wenger y que no quería ir al Chelsea, triunfa en la MLS

A sus 37 años, el costamarfileño vive su segunda juventud, demostrando en los Montreal Impact que no ha perdido ni una pizca de esa puntería que le llevó a ser uno de los mejores jugadores del mundo

Foto: Didier Drogba celebra su última Premier League con el Chelsea (Efe).
Didier Drogba celebra su última Premier League con el Chelsea (Efe).

Corría el minuto 88 de partido y Didi sabía que era el momento de aparecer. Su equipo perdía por 1-0 ante el Bayern en la final de la Champions, un equipo sobre el papel netamente superior al Chelsea y que jugaba el gran partido en su estadio. Pero Drogba, a sabiendas de que era el gran momento de su carrera, tiró de galones para sacar un soberbio testarazo que llevaba el encuentro a la prórroga. Tras los 120 minutos, el choque llegaba a la prórroga y el destino le tenía reservado su gran momento: el africano anotaba el último penalti, el que daba la primera Champions al Chelsea.

Ese 19 de mayo de 2012 es, posiblemente, uno de los partidos más importantes de la vida deportiva de Didier Drogba que, a la vez, es un claro reflejo del carácter del costamarfileño dentro de un terreno de juego: inconformista, ganador y, sobre todo, enamorado con el gol. Y es que a sus 37 años, sigue demostrando que tiene la pólvora intacta. Así, en los 9 partidos que ha jugado en la MLS con los Montreal Impact, Drogba suma nueve tantos. Un delantero eterno al que la edad no pesa y que demuestra que su idilio con la meta rival sigue más vivo que nunca, dando igual el idioma en que hable el balón.

Convertido en un idolo en la Major League Soccer, Drogba sigue disfrutando de sus últimos años como futbolista. Pero el fútbol no siempre sacó una sonrisa al delantero costamarfileño. Sobre todo en sus primeros años, en los que se vio obligado a superar todo tipo de complicaciones para llegar a triunfar. La difícil situación política y de pobreza que atravesaba su país provocó que, con sólo cinco años, sus padres tomaran la decisión de mandarle a vivir a Francia junto a uno de sus tíos -el futbolista Michael Goba-, pero la nostalgia le pesó demasiado y pronto regresó a su Abiyán natal.

Muchas tardes se le podía ver jugando en un aparcamiento cercano a su casa, donde el balón y él eran inseparables. Pero su regreso a Costa de Marfil no iba a durar ni tres años, pues los problemas económicos de sus padres provocaron que toda la familia se estableciera definitivamente en Francia. Y, ahora sí, con toda su gente a su lado, decidió probar suerte en el fútbol galo, pasando a formar parte de las categorías inferiores de Levallois. Tan espectaculares fueron los registros del pequeño Drogba que el Le Mans se lanzó a por su fichaje, equipo con el que debutaría al más alto nivel.

Sólo necesitó tres años para demostrar que era un delantero que tenía gol, aunque no contaba con demasiada continuidad en el conjunto galo. Pese a ello, los ojeadores del Guimgamp de la Ligue 1 vieron algo en el delantero, por lo que le ficharon por 80.000 euros: sus tres goles en la segunda vuelta evitaron el descenso de su equipo, pero no convencieron a su club de que mereciera seguir. Por ello, fue ofrecido a muchos equipos del viejo continente, entre ellos el Arsenal, que rechazó hacerse con Drogba por 100.000 euros al considerarlo muy caro. Arsene Wenger rechazaba a su gran estrella.

Pese a querer venderlo, el Guimgamp no encontró comprador, por lo que se quedó con Drogba. Esa temporada, en la que no contaban con él, no sólo se ganó el puesto, sino que terminó anotando 21 goles que le sirvieron para que el Olympique de Marsella lo fichara sólo un año después. Sus 32 tantos en el conjunto galo provocaron que el Chelsea se rascara el bolsillo: 20 millones para hacerse con un Drogba que no quería irse de Francia. Y parece que los 'blues' tampoco estaban muy seguros de lo que estaban haciendo, pues nadie fue a buscar al jugador al aeropuerto el día que llegaba a Stamford Bridge.

Pero con su carácter, el costamarfileño no sólo aceptó el reto, sino que llegó al Chelsea decidido a triunfar. Sólo unos meses después, ya era el gran ídolo de la afición, al llevar a su equipo a lograr su primera Premier en más de cincuenta años y anotar el gol que le daba el título en la Copa de la Liga. Durante sus ocho temporadas en el Chelsea, no sólo se convirtió en un delantero de talla mundial, sino que pasó a ser el gran ídolo de una afición que descubrió en el delantero africano a su gran héroe, al ser 'culpable' directo de tres Premier, cuatro FA Cup, dos Copas de la Liga, dos Community... y una Champions.

No era un 'adiós', era un 'hasta luego'

A sus 33 años, tras ocho campañas como 'blue', decidió que era el momento de bajar la intensidad, de probar suerte en ligas menos competitivas, fichando por el Shanghái Shenhua chino. Pero después de marcar 8 goles en 11 partidos, descubrió que seguía necesitando la adrenalina del más alto nivel para ser feliz, lo que llevaba a fichar por el Galatasaray. En dos temporadas, Drogba fue básico para llevar al equipo turco a levantar una Liga, una Copa y una Supercopa, lo que le iba a llevar de vuelta al lugar de su felicidad: Stamford Bridge se engalanaba para recibir, de nuevo, al gran ídolo.

Sus siete goles ayudaron al Chelsea a conseguir la Premier y la Copa pero, al término del curso, el sueño iba a darse por acabado: ahora sí, había llegado el momento de buscar otros retos lejos de Inglaterra y la MLS fue el destino elegido, concretamente los canadienses Montreal Impact. Y, lo cierto, es que la decisión ha sido realmente acertada, pues con 9 goles en los 9 partidos que ha jugado sigue demostrando que es un delantero de primer nivel. Y ya tiene un nuevo objetivo en mente: meter a su equipo en los 'play-off' y, por qué no, soñar con la MLS. ¿Imposible? No si Drogba está por medio.

Corría el minuto 88 de partido y Didi sabía que era el momento de aparecer. Su equipo perdía por 1-0 ante el Bayern en la final de la Champions, un equipo sobre el papel netamente superior al Chelsea y que jugaba el gran partido en su estadio. Pero Drogba, a sabiendas de que era el gran momento de su carrera, tiró de galones para sacar un soberbio testarazo que llevaba el encuentro a la prórroga. Tras los 120 minutos, el choque llegaba a la prórroga y el destino le tenía reservado su gran momento: el africano anotaba el último penalti, el que daba la primera Champions al Chelsea.

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