Turquía y Australia recrean un amable Gallipoli sobre un campo de fútbol
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En el centenario de la sangrienta batalla

Turquía y Australia recrean un amable Gallipoli sobre un campo de fútbol

Estambul fue la sede de la Copa Gallipoli de la Amistad, un evento que enfrentó a las sub 21 de Turquía y al combinado olímpico de Australia para conmemorar el centenario de la sangrienta batalla

placeholder Foto: Soldados de la ANZAC jugando al fútbol durante la I Guerra Mundial (FOTO: FFA)
Soldados de la ANZAC jugando al fútbol durante la I Guerra Mundial (FOTO: FFA)

El fútbol volvió a lanzar el pasado fin de semana un mensaje unívoco de amistad y concordia entre quienes un día fueron enemigos en los campos de batalla. La ciudad de Estambul, y más concretamente el estadio Recep Tayyip Erdogan, sito en el céntrico distrito de Kasimpasa, fue el escenario de la llamada Gelibolu Dostluk Kupasi o Copa Gallipoli de la Amistad, un evento que enfrentó a las selecciones sub 21 de Turquía y al combinado olímpico de Australia para conmemorar el centenario de la batalla de Gallipoli (Çanakkale para los turcos), una de las más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial.

Más de 100.000 soldados perdieron la vida y otros 400.000 resultaron mutilados o desaparecieron durante los más de ocho meses que duró el vano intento de las fuerzas aliadas por arrebatar al Imperio Otomano la estratégica península de Gallipoli y permitir así a sus navíos penetrar en el estrecho de los Dardanelos, capturar Estambul y alcanzar el Mar Negro, a la sazón objetivo último de británicos y franceses para romper el bloqueo que sufría por entonces Rusia, su gran aliado en el Este.

La también llamada Campaña de Los Dardanelos fue el primer episodio bélico en el que participó una unidad de ejercito (llamada ANZAC) formada por tropas australianas y neozelandesas. Precisamente, el abultado número de bajas sufrido por el cuerpo expedicionario venido de Las Antípodas en la tierra del Helesponto (nombre griego con el que se conocía la región en la era Antigua) y los numerosos actos de heroísmo protagonizados por sus compatriotas llevaron al país de los canguros a conmemorar anualmente la fecha del desembarco de sus soldados en Gallipoli (25 de abril de 1915) como el Día Nacional de la Memoria (Anzac Day).

Prósperas relaciones

El alto coste humano que supuso para turcos, aussies y kiwis la que fuera primera batalla con mayúsculas de la Gran Guerra acercó en los años venideros a sus contendientes hasta el punto de germinar una saludable relación que se ha ido consolidando con el correr del tiempo. En semejante marco nació hace ahora una década el Gallipoli Tri-Nations Committee (Comité de las Tres Naciones para Gallipoli), con el objeto de preparar una serie de eventos con los que homenajear a los caídos de ambos bandos al cumplirse el primer siglo del enfrentamiento armado en los campos de Çanakkale, y celebrar a un tiempo las prósperas relaciones que viven los antiguos enemigos desde que concluyera aquel conflicto en 1918.

Precisamente, el último capítulo de esta batería de actos ha tenido al balompié como protagonista estelar con ese duelo sobre el verde de australianos y otomanos en la capital turca. “Queríamos rememorar de algún modo lo que pasó en Çanakkale, pero sustituyendo la sangre derramada allí por el sudor de los jugadores. Y creo que lo hemos conseguido con este partido que, además, ha servido para refrendar las excelentes relaciones de nuestros países y poner el broche de oro a lo que hemos venido a llamar 'El Año Turco y Australiano de la Amistad', explicó a El Confidencial Tarkan Batgün, uno de los miembros más activos del citado comité, al tiempo que su portavoz.

Fútbol entre cadáveres

El apoyo de las federaciones nacionales de ambos países resultó decisivo para recrear un episodio que, de hecho, se vivió en más de un escenario bélico de la Gran Guerra: los improvisados partidos entre soldados enemigos aprovechando pequeñas treguas para recoger cadáveres. “Está claro que el fútbol ya entonces tenía una fuerza social importante. Aquellos derbis en mitad del campo de batalla lo certifican. Por eso era importante que fuera el fútbol y no otro deporte el que simbolizara la paz y la armonía en la que viven hoy día Turquía, Australia y Nueva Zelanda. Organizar un evento de este calado nunca es sencillo. Han sido muchos viajes a los tres países, reuniones, promociones, emails… Pero he de reconocer que tanto las autoridades como las federaciones implicadas han puesto todo de su parte para que el encuentro y los actos que le han rodeado hayan podido realizarse según lo previsto”, sentencia este periodista turco forjado académicamente en Las Antípodas.

Aunque sea lo de menos cuando de lo que se trataba era de recordar a aquellos cientos de miles de soldados que dieron la vida por defender su patria, para la posteridad quedará que los Olyroos (equipo olímpico australiano), dirigidos por el ex tinerfeñista Aurelio Vidmar, invirtieron los papeles respecto a lo ocurrido un siglo atrás en Gallipoli y batieron al once otomano gracias a un solitario tanto firmado por el atacante del Brisbane Roar Jamie Maclaren, a los 13 minutos de partido. Esta vez, eso sí, vencedores y vencidos acabaron con una sonrisa de orgullo en el rostro y el sincero deseo de que las batallas venideras entre ambas naciones tengan como único escenario posible la verde alfombra de un terreno de juego.

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