200 millones de euros en ventas en un año

La gestión de Mourinho en el Chelsea es un ejemplo de 'fair play'... financiero

En un año, el club inglés ha vendido a jugadores por valor de 200 millones de euros, lo que le permite cumplir sin problemas con las exigencias económicas de la UEFA

Foto: André Schürrle ha sido el último jugador del que ha prescindido Mourinho (Reuters)
André Schürrle ha sido el último jugador del que ha prescindido Mourinho (Reuters)

Con el Borussia Dortmund hundido en lo más profundo de la clasificación, el Wolfsburgo es el único equipo que puede aspirar a disputarle la Bundesliga al Bayern Múnich, siempre que los muniqueses se relajen, porque si muestran el nivel de la primera vuelta sus rivales no tienen nada que hacer. El fin de semana pasado ambos equipos se enfrentaron y ganó el Wolfsburgo por goleada (4-1), un resultado sorprendente. Uno de los más destacados del partido fue el belga Kevin De Bruyne, que hace un año fue el primer movimiento del Chelsea para asegurar su estabilidad financiera. El último, hace dos días, también tiene que ver con el equipo de la Volkswagen. Se trata de André Schürrle.

El internacional alemán fue vendido por 32 millones, siete más que lo que pagó el Chelsea por él hace un año y medio al Bayer Leverkusen. Su caso es muy similar al De Bruyne, traspasado al mismo club por 22 millones, más del doble de lo que costó en enero del 2012. En esos dos años como jugador del Chelsea apenas estuvo en la plantilla seis meses, el resto del tiempo estuvo cedido. Ambos movimientos son solo dos ejemplos de la política reciente del club inglés en, que se puede resumir de la siguiente manera: vender por más dinero que lo que costaron a jugadores prescindibles para José Mourinho. En la segunda etapa del portugués en Londres, el Chelsea ha pasado de ser un club comprador a uno vendedor, o al menos uno que realiza una gestión económica más responsable.

El Chelsea sacó casi 100 millones por Mata y David Luiz (EFE)
El Chelsea sacó casi 100 millones por Mata y David Luiz (EFE)

En el último año, el Chelsea ha ingresado 202,8 millones de euros (según datos de la web Transfermarkt) por la venta de seis futbolistas: los citados De Bruyne y Schürrle y Juan Mata (vendido por 45 millones), David Luiz (50), Lukaku (35), Bertrand (12,8) y Demba Ba (6). Salvo este último, todos han sido vendidos por más de lo que costaron. Y la plantilla no se ha debilitado. En ese tiempo, el Chelsea también ha fichado. Y no barato. El pasado verano, por Diego Costa, Cesc, Filipe Luis, Rémy y Pasalic pagó 106,7 millones de euros. A eso hay que sumarle los 33 que acaban de pagar por el colombiano Juan Cuadrado o los 60 gastados en Willian y Matic en el mercado invernal de la 2013-2014.

Al mando de todas esas opreaciones no está Roman Abramovich, dueño del Chelsea desde el 2003, sino su mano derecha en el club: Marina Granovskaia. Esta rusa que antes trabajaba en Sibneft, empresa petrolera de la que era propietario Abramovich, es la que rige el día a día de la entidad, cuenta Marcador Internacional. Y ella es una de las culpables de esas ventas, que permiten al Chelsea mantener el equilibrio entre ingresos y gastos, principal exigencia del Fair Play Financiero (FPF) desde que la UEFA lo implantara en 2011.

Entre otras cosas, el FPF establece que los clubes que se clasifiquen para competiciones de la UEFA "tienen que asegurarse de cumplir con los requisitos de equilibrio, los cuales en principio significan que no gasten más de lo que ganan". Las medidas imponen un límite de 5 millones de gasto por encima de los ingresos, aunque pueden pasarse si está cubierto por una aportación del propietario. Para la temporada actual, esa cantidad es de 45 millones. Desde este curso, además, el cómputo comenzará hacerse en base a las tres últimos años.

La segunda etapa del matrimonio Abramovich-Mourinho ha traído un cambio de política en el club (Gtres)
La segunda etapa del matrimonio Abramovich-Mourinho ha traído un cambio de política en el club (Gtres)

Con las últimas operaciones, el Chelsea evita problemas y una posible sanción de la UEFA, que puede ser una advertencia, una multa o una restricción para inscribir jugadores en las competiciones, como le ha pasado al Manchester City en la actual Champions League. La solución que han encontrado los citizen es un ejemplo de que la norma al final afecta de manera diferente a los grandes clubes: repartirá sus pérdidas entre dos de las compañías nacidas alrededor del club para sus inversiones en todo el mundo.

El Chelsea no tiene una red global de equipos como el City, por lo que ha tenido que equilibrar sus cuentas a base de vender jugadores. Y lo ha hecho de la mejor manera: vendiendo a los que no contaban para José Mourinho. El exentrenador del Real Madrid está muy pendiente de las normas de la UEFA, a las que aludió en diciembre cuando le preguntaron por la posibilidad de fichar a Messi. "No tenemos esa posibilidad porque en este momento existe el Juego Limpio Financiero y tenemos que seguir ciertas normas, cumplir ciertos números", dijo. A pesar de lo bien que lo está haciendo el Chelsea, para afrontar el fichaje del argentino (250 millones de cláusula) necesitaría vender a todos sus suplentes. Y a la mitad de los titulares.

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