Icardi, el niño mimado del Inter, mancha su carrera al insultar a su propia afición
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pidió perdón tras perder la cabeza

Icardi, el niño mimado del Inter, mancha su carrera al insultar a su propia afición

El Inter acababa de caer 3-1 contra el Sassuolo. La afición rechazó las camisetas que los jugadores les ofrecían e Icardi montó en cólera

Foto: Momento en el que Mauro Icardi increpa a su propia afición en Sassuolo (EFE).
Momento en el que Mauro Icardi increpa a su propia afición en Sassuolo (EFE).

El partido del Inter ya había terminado. Una nueva derrota por 3-1 ante uno de los presupuestos más bajos de la Serie A, el Sassuolo, hace temblar incluso al que estaba llamado a ser el salvador, Roberto Mancini. La afición desplazada a Sassuolo, una pequeña población de la provincia de Módena de poco más de 40.000 habitantes, estaba muy quemada no sólo por cómo está siendo esta temporada, sino también por las pasadas. Pitaba a sus jugadores, a los que no reconoce. Estos, en señal de paz, se acercan a sus seguidores y les lanzan las camisetas blancas con las que habían perdido. La grada las devuelve, rabiosa. Un trozo de tela no calma tanta decepción.

Uno de los que dio su camiseta fue Mauro Icardi. Fue el único de toda la plantilla del Inter que no aceptó en absoluto la reacción de la grada, y perdió los nervios. Se calentó sobremanera, él que además es de sangre muy caliente, siempre muy próxima al punto de ebullición. Comenzó a gritarles, a insultarles, a llamarles pezzi di merda (no creo que haga falta traducción). Volvió a lanzar la zamarra, esta vez con una expresión casi de odio. El capitán Ranocchia le intenta calmar, pero ni siquiera eso logra atemperar su comportamiento.

Vídeo:Momento en el que Icardi increpa a su afición.

A su lado, Fredy Guarín grita también a su tifoseria, pero lo hace de una manera diferente. Con gestos muy efusivos, lo que el colombiano les pide es que les animen, que les ayuden a superar este momento tan complicado en vez de silbarles. Se golpea el pecho como diciendo que él está dándolo todo en el campo, pero que las cosas no funcionan.

Finalmente, Ranocchia y otros compañeros consiguen llevarse de allí a Icardi, con el que enfilan el túnel de vestuarios. Unos minutos después, Ranocchia, Guarín, Carrizo, Handanovic y Palacio acompañan a Icardi de nuevo hacia la grada. El argentino esta vez pide perdón por su comportamiento previo y admite el mal partido realizado por los suyos. Eso sí, el gol del Inter fue suyo, a pesar de salir desde el banquillo.

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Los tres marcaron al Inter. Los tres italianos y jóvenes. De esos que no tiene el Inter, siempre caracterizado por hacer unos lamentables negocios con los buenos jugadores que ha tenido, como Pirlo, Cannavaro o Coutinho. Icardi asegura al Inter un buen negocio en verano, porque a pesar de su carácter y de esta tremenda salida de tono, es el niño mimado del club, al que quieren proteger todo lo que puedan, porque ahora mismo es el único que está por encima de sus compañeros en cuanto a rendimiento. Fue él el que inició la persecución de Mancini sobre Pablo Osvaldo que ha acabado con el italo-argentino de vuelta al Southampton, de donde llegó cedido. De aquí a verano será lo que Icardi diga. A partir de entonces, otro se preocupará de aguantarle, sobre todo si, como parece, el Inter se vuelve a quedar fuera de Europa.

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