SE HIZO PASAR POR PRIMO DE GEORGE WEAH

Ali Dia o cómo debutar en la Premier League sin ser futbolista profesional

El mundo del fútbol está plagado de historias. Algunas dignas de Hollywood como la de Ali Dia, el senegalés que sin ser profesional debutó con el Southampton

Foto: Ali Dia o cómo debutar en la Premier League sin ser futbolista profesional

El mundo del fútbol está plagado de historias de todo tipo. Algunas están protagonizadas por jugadores, mejores o peores, y otras por la épica, la superación, las remontadas, el triunfo, la derrota o la desgracia de los equipos que viven de la pelota a lo largo y ancho del planeta. Muchas de ellas serían dignas de ser llevadas a la gran pantalla, algo que ya ha ocurrido en varias ocasiones. Otras, sin embargo, parecen haber sido creadas en un estudio del mismísimo Hollywood como la protagonizada por Ali Dia hace 18 años en la Premier League. El senegalés llegó al Southampton recomendado por George Weah y debutó frente al Leeds. La historia parecía responder a un guión perfecto, pero sobre el campo se descubrió la verdad acerca del peor jugador que ha visto Inglaterra que, en realidad, no era futbolista. Preparen las palomitas.

Corría el año 1996 cuando George Weah, delantero del Milan, levantó el teléfono para ponerse en contacto con Graeme Souness, el técnico que en aquel momento se sentaba en el banquillo del Southampton. El objetivo no era otro que vender las cualidades de su primo Ali Dia. El liberiano le aseguró que se trataba de un gran delantero que había defendido los colores de Senegal en trece ocasiones y que, tras jugar en el PSG, se había quedado sin equipo. A pesar de tener 30 años, Souness vio en Ali Dia la oportunidad de hacerse con los servicios de un talento africano y el delantero firmó con el Southampton un contrato de un mes de duración. Los pasos dados hasta ese momento respondían perfectamente al patrón del sueño cumplido de cualquier futbolista: llegar a una de las grandes ligas.

Souness no se quería arriesgar y planeó el debut de Ali Dia en un partido contra los reservas del Arsenal. La casualidad, el caprichoso destino o como quieran llamarlo hizo que aquel encuentro se suspendiese debido a la climatología. Agobiado por la alta ocupación de su enfermería, al técnico escocés no le quedó más remedio que convocar a un jugador al que no había visto en acción. El senegalés comenzó el partido contra el Leeds sentado en el banquillo, pero una vez más el azar apareció de su lado. Cuando en el luminoso se acababa de rebasar la media hora del encuentro, Le Tissier se lesionó. Era el momento de Ali Dia que saltó al césped con el dorsal 33 a la espalda y lo primero que hizo fue sacarse un disparo entre los tres palos.

 

 

Hasta esa ocasión, todo iba sobre ruedas. El problema es que hay evidencias que no se pueden negar cuando éstas se descubren. Quizás aquel intento de Ali Dia también fue fruto de la casualidad que nada pudo hacer para ayudarle a disimular sus carencias con el balón en los pies. El senegalés estaba completamente perdido sobre el césped, no sabía dónde colocarse, cómo interpretar la táctica dispuesta por Souness o qué hacer con aquel objeto redondo que sus compañeros le pasaban. Parecía que era la primera vez que jugaba al fútbol y lo cierto es que aquella impresión no estaba muy alejada de la realidad. Ante semejante despropósito, Souness le sustituyó 45 minutos después. El guión de la película se había quedado en blanco.

Al día siguiente, tras la derrota del Southampton (2-0) el jugador no fue al entrenamiento. No se le volvería a ver por las instalaciones del equipo inglés. Lo último que supieron de él es que iba a tratarse de una lesión y nunca más volvió. Souness no daba crédito a lo que estaba viviendo y decidió llamar a George Weah para pedirle explicaciones. Lo cierto es que fue el escocés el que tuvo que contar la historia al delantero del Milan que no tenía ni la más mínima idea de quién era aquel primo suyo llamado Ali Dia. Algunos apuntan que fue el representante del senegalés el que levantó el teléfono para hacerse pasar por Weah; otros creen que fue uno de sus compañeros de la universidad en la que estudiaba.

En esta rocambolesca historia, hay algo de verdad. Ali Dia sí era jugador de fútbol, pero, obviamente, ni era profesional ni había llegado a defender los colores de su país. Se formó en equipos menores de Francia, Finlandia, Alemania e Inglaterra. El mismo país que le vio convertirse en jugador profesional durante 45 minutos, también fue testigo de sus últimos días como futbolista en el equipo de Gateshead con el que disputó un total de ocho partidos y marcó un par de goles. Algo que comparte con el dudoso honor de haber sido el peor jugador que ha visto la Premier League. Eso sí, protagonizando una historia digna de Hollywood.

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