cisma en boca juniors por su marcha

Riquelme toma el camino opuesto al Diego: regresa a Argentinos Jrs e incendia la Boca

Román deja Boca después de una vida para volver a Argentinos Juniors, pero crea tras de sí un cisma en Boca, que busca responsables del adiós de su héroe

Foto: Román, el día que se despidió de la Bombonera (Imago).
Román, el día que se despidió de la Bombonera (Imago).

Toda leyenda está destinada a morir en lo físico, pero perdurar por siempre en lo psíquico. Quizás, es precisamente por su efímera existencia lo que transforma los magníficos hechos de una persona histórica en un mito inmortal, que perdura en el recuerdo como las hojas del olivo. Sin embargo, un héroe puede no haber tenido el final más honroso posible para su gloriosa existencia anterior. Hay muchos que abandonaron el lugar donde fueron idolatrados como los mismos seres terrenales que nadie recordará; incluso puede que aquéllos que lo amaron varíen insospechadamente su parecer y lo desprecien cual vil traidor.

Hubo alguien que soñó con un día de alegría y lágrimas en la Bombonera para despedir a Román, y todos lo creyeron posible. Pero esos vítores hacia la leyenda nunca llegaron, y nunca llegarán. Riquelme se va de Boca, y su amor, cambiante como el viento, se tornó en odio y rencor hacia su mayor emblema histórico. Cuando el Diego dijo adiós a la Boca, hace ya la respetable cifra de 17 años, cuando recordó que “la pelota no se mancha”, nadie creyó que jamás existiría un futbolista que no sólo no se viera oscurecido por la sombra del Pelusa, sino que su importancia histórica con el Xeneize sería incluso mayor.

Eso ha conseguido Juan Román Riquelme con el amor de su vida y la amargura de su cercano final. Él quería quedarse, pero nadie le tendió una mano para sentir que el amor era recíproco. Ni el presidente Daniel Angelici, ni sus compañeros, ni su “papá” Carlos Bianchi. Ahora, todos buscan culpables del adiós del héroe. La consiguiente decepción de Riquelme era inevitable y cuando recibió la llamada del club que le crio, no dudó incluso en renunciar a la ‘plata’ que pedía en Boca Juniors para firmar por Argentinos Juniors 18 años después de salir del Semillero. El domingo, el barrio de la Paternal, en Buenos Aires, se teñirá de rojo para recibir al hijo pródigo, y de azul y oro para despedir a la leyenda.

Pero, ¿por qué se marcha Román? Las versiones son infinitamente dispares. La principal y la que, probablemente, aporte mayor fiabilidad, es la mala relación que mantienen Riquelme y Angelici desde que éste último accediera a la presidencia en 2011. Román quería ser lo más grande y valorado de Boca, peor Angelici no estaba por la labor de otorgarle todos sus deseos. Durante estos tres años se han corrido innumerables rumores sobre Riquelme, su posible marcha y su opinión sobre el propio Bianchi. “Quieren hacer ver que estoy peleado con el técnico porque me llevó al banco contra Vélez y no me puso. Quiero que lo sepan: yo nunca puedo pelearme con Bianchi porque es como mi papá”, son palabras del propio Román sobre su técnico.

El otro motivo principal son las pretensiones económicas de Riquelme para con su directiva. Según se comenta en Argentina, el problema que existía y por el que el mediapunta habría preferido marcharse a Argentinos cobrando menos sería porque los Bichos le pagarían en dólares americanos (un 35% menos, eso sí, en proporción a lo que cobraba en Boca) y su exequipo sólo quería pagarle en pesos. Pero aunque la movilidad de su financiación sea más fácil con dólares, cuesta creer que un club en la Primera B como el Semillero llame tanto la atención de Riquelme sólo por la guita.

Riquelme deja Boca porque no se ha sentido todo lo valorado que la historia viva que él mismo represente merece; porque nadie de los que en teoría querían que se quedase para siempre en la Bombonera (Bianchi, Angeleci, sus compañeros) demostraron públicamente que su deseo iba más allá de las vacías intenciones nunca cumplidas; porque llegó una oferta del equipo en el que creció el jugador que dio tres Libertadores a Boca, y era, posiblemente, la última oportunidad de su vida de regresar a su casa; y porque a los 36 años tiene un reto precioso por delante, y es devolver a Argentinos Juniors a la máxima categoría del fútbol patrio. Riquelme hace lo que nunca hizo Maradona. Los dos salieron de Argentinos, pero el Diego nunca volvió.  

Muchos llorarán su marcha, pero otros tantos gritarán de rencor, de odio incipiente y deseoso de explotar, por lo que sienten que ha sido una burda “traición” del 10. Cientos, miles de mensajes en redes sociales y en foros de aficionados xeneizes tildando de pesetero al jugador más importante de la historia de Boca; algunos incluso aseguran que Román nunca ha sentido los colores del que ha sido su equipo hasta hace unos días. Pero esas muestras de respeto perdido quedarán reducidas a la nada cuando este sábado se presenten en la casa del 10 centenares de personas para dedicar un ‘banderazo’ a su ídolo. Esta iniciativa fue organizada por internet y ya tiene infinidad de adeptos.

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