HA SIDO CONDENADO POR EVASIÓN FISCAL

Uli Hoeness, el apóstol moralista que criticó las deudas del fútbol español

Hasta Merkel ha declarado estar "decepcionada" con Uli Hoeness, uno de los iconos más respetados en los círculos económicos y políticos de Alemania

Foto: Uli Hoeness, presidente del Bayern de Múnich (Reuters).
Uli Hoeness, presidente del Bayern de Múnich (Reuters).

Un año de exposición pública y cuatro días de un juicio mediático que ha dictaminado una condena de tres años y seis meses de cárcel. El estado de bienestar de Alemania está vertebrado en una fuerte carga de impuestos por lo que el rechazo hacia la evasión fiscal es total… aunque el culpable sea uno de los iconos más respetado en los círculos económicos y políticos del país alemán. Hasta Angela Merkel ha declarado estar “decepcionada” con Uli Hoeness (62). El alma y rostro del Bayern de Múnich ha visto cómo sus finanzas personales le dejaban al desnudo después de haber criticado las prácticas del resto del mundo. El mismo hombre que acusó a los clubes españoles de “eximirse de su deuda” ha sido acusado de defraudar 27,2 millones a través de especulaciones bursátiles a las que se dedicaba con fervor ludópata a través de una cuenta suiza.

Este martes, Hoeness, decidió no presentar recurso contra la condena a 3 años y 6 meses de cárcel -con lo que entrará a prisión- y anunció que dimite de sus cargos en el club bávaro. Por tanto, Hoeness dejará tanto la presidencia del club como la del consejo de vigilancia del conjunto alemán.. "Tras hablar con mi familia he decidido aceptar la sentencia de la Audiencia Provincial de Múnich. He dicho a mis abogados que no interpongan recurso", dijo Hoeness en un comunicado. "Eso es algo que corresponde a lo que entiendo por decencia y responsabilidad personal. La evasión fiscal ha sido el gran error de mi vida y asumo las consecuencias", agregó. "A mis amigos personales y a los seguidores del Bayern les agradezco por el apoyo que me han dado", dijo.

Hace un par de años, el presidente del Bayern de Múnich dio a conocer su opinión sobre la deuda que acumulaban los clubes españoles y que en ese momento ascendía a 752 millones de euros: “Para mí es el colmo, es impensable. Pagamos cientos de millones de euros (a España) para que salgan de la mierda y luego los clubes se eximen de pagar la deuda. Esto no puede ser así”. Uli Hoeness, estandarte de la solidez y la integridad, no acertaba a comprender semejante situación. Valores que ha aplicado al actual Bayern de Múnich. La eficacia y la gestión del presidente bávaro han sido aplaudidas y alabadas por el mundo del fútbol. La idea de Hoeness pasa por fichar con el dinero que el club tiene en sus arcas, no por endeudarse con los bancos.

Precisamente, este fue el motivo que llevó a Uli a criticar al Real Madrid en más de una ocasión. En 2009, con motivo de la llegada de Cristiano Ronaldo y Kaká al Santiago Bernabéu, el alemán advirtió que el club blanco tendría “un problema cuando le embarguen el estadio, cuando un agente judicial lo cierre porque no puede seguir pagando las deudas. Permitamos que sigan yendo a la fuente y ya van a ver cómo se rompe el cántaro”. Un año después volvió a incidir en el tema asegurando que el Real Madrid “tenía más deuda que toda la Bundesliga”. Años después, se ha demostrado que Uli Hoeness es el ejemplo del cazador cazado.

Los focos mediáticos han incidido, especialmente, en el caso del presidente del Bayern de Múnich porque su figura no se limitaba al palco del Allianz Arena. Se había convertido en un icono del país adoptando un papel de apóstol moralista. En 2009 se sentó por primera vez en el sillón presidencial y desde ahí ha defendido a capa y espada los valores en los que él cree y que van desde la efectividad hasta la integridad pasando por la generosidad y la lealtad ante los suyos. Férreo defensor de las finanzas racionales y del ataque al crecimiento basado en el endeudamiento, las principales figuras políticas de Alemania han querido incorporarles a sus círculos más cercanos. Así lo hizo Edmund Stoiber, exprimer ministro, Peer Steinbrück, rival de Angela Merkel y la propia canciller.

Ahora, con las cartas boca arriba sobre la mesa, muchos han dado un paso atrás distanciándose del presidente del Bayern de Múnich. Incluso la posición de la afición ha variado: han pasado de mostrar su apoyo a darle la espalda asegurando que mancha la imagen del club. Algo de lo que, precisamente, él es el autor. Hoy es un consorcio con una facturación de más de 300 millones de euros al año, uno de los equipos más temidos que en 2013 no sólo colocó cinco títulos en sus vitrinas, también logró seducir a Pep Guardiola para que pusiera punto final a su retiro y regresara a los banquillos. Ha hecho del Bayern una familia liderada por una figura que se preocupa por los suyos hasta el extremo.

Antes de llegar a la presidencia pasó por el cargo de manager, puesto al que accedió después de retirarse a los 27 años debido a una lesión. Con las botas puestas y jugando como delantero, fue uno de los mejores futbolistas del Bayern en los años 70: ganó tres Bundesligas, una Copa de Alemania, una Intercontinental y tres Copas de Europa siendo clave en la 1974 contra el Atlético al firma dos de los cuatro tantos. Con la selección alemana puede presumir de haber levantado una Eurocopa (1972) y un Mundial (1974).

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