Gusztav Sebes dirigió a puskas y compañía

Aparece un manuscrito inédito del entrenador húngaro que inventó el 'fútbol total'

Gusztav Sebes revolucionó el fútbol a mitad del siglo XX, al inventar lo que conocemos como 'fútbol total'. Un genio de la estrategia que cambió este deporte

Foto: El manuscrito de Sebes está lleno de sabiduría futbolística (REUTERS)
El manuscrito de Sebes está lleno de sabiduría futbolística (REUTERS)

Muchos son los equipos que han dejado una profunda huella en el mundo del fútbol. Desde hace años, la televisión ha puesto a disposición de cualquier humano este deporte. En cualquier lugar del planeta se conocen equipos, jugadores, tácticas, estilos… Muy pocos secretos quedan escondidos. Pero hace muchos años, prácticamente sólo el que acudía a los estadios podía opinar con conocimiento de causa. O los que tenían un televisor en casa, que no eran todos. Por ello, pocos pudieron hablar de Gusztav Sebes, un entrenador que revolucionó el mundo del fútbol y que hace unos días ha vuelto a ser protagonista al encontrarse un bloc de notas suyo 'escondido' en una colección privada.

Este húngaro dirigió a una de las mejores selecciones de la historia. Fue la que revolucionó el balompié, el primer equipo que practicó el ‘fútbol total’. Con el tiempo han sido muchos los equipos que han practicado un juego coral, pero aquella Hungría fue irrepetible. Y Gusztav Sebes continúa siendo considerado uno de los mejores estrategas de los banquillos.

Gusztav dirigió a la selección húngara entre 1947 y 1957. Aquel equipo fue bautizado como los ‘Mágicos Magiares’. De la mano de Gusztav, su equipo ganó las Olimpiadas de 1952, logrando la Copa Internacional y el subcampeonato del Mundial de Suiza 1954, perdiendo una inolvidable final por 3-2 ante Alemania Federal.

El libro de anotaciones encontrado, y que ahora se expone en la Academia de Fútbol Puskas en Felcsut, aporta datos sobre las ideas futbolísticas de este entrenador que ayudó a cambiar el mundo del fútbol. Y es que dirigió un equipo que se hizo famoso por la plasticidad y belleza de su juego. Dejando al margen el talento de sus jugadores, esta escuadra destacó por su inteligencia al interpretar el juego.

De la mano de este estratega, dicen los entendidos, la historia del fútbol cambió un miércoles 25 de noviembre de 1953. Aquel día se enfrentaron en Wembley las selecciones de Inglaterra y Hungría. Gusztav Sebes ‘mató’ ese día el sistema WM (3-2-2-3), apostando por 4-2-4, sentando las bases de la táctica moderna. El fútbol de ataque triunfó como nunca se había hecho hasta entonces. Hungría se impuso por 3-6 bajo la batuta del sabio Sebes, alineando una delantera inolvidable formada por Kocsis, Czibor, Puskas, Hidegkuti y Budai.

Los ‘Mágicos Magiares’ pasaron por encima de Inglaterra, que aquel día perdió en casa contra un equipo no británico por primera vez en la historia. Las crónicas de la época dicen que Hungría bien pudo marcar otros seis goles. Syd Owen, central del equipo británico aquella tarde, resumió el repaso magiar diciendo que "fue como jugar contra gente del espacio exterior". ‘El partido del siglo’, bautizó algún medio de comunicación el partido. Una frase empleada mil veces desde entonces.

Bobby Robson reconoció tiempo después de aquella exhibición que “cambió mi forma de pensar sobre el fútbol. Nosotros pensábamos que éramos los maestros y que los húngaros eran simples alumnos. Al final fue al contrario. La verdad es que no conocíamos a ningún jugador de Hungría, pero nos demolieron. Nos enfrentamos a un equipo de marcianos”. Otra leyenda británica, Stanley Matthews, declaró que “fue el mejor equipo contra el que he jugado. El mejor de todos los tiempos”.

Sebes apostaba por lo que él llamaba ‘fútbol socialista’. En una palabra, todos los jugadores debían hacer de todo. Era un entrenador tenaz y muy exigente. Famosas eran sus sesiones en las que la carga física era descomunal. Y como la genialidad de los jugadores era más que evidente, el resultado final fue el nacimiento de un equipo prodigioso. Hasta aquel momento no se había visto otro igual. Puskas lo definió perfectamente, al decir que "cuando atacábamos, lo hacíamos todos, y cuando defendíamos era lo mismo. Fuimos el prototipo del 'fútbol total'…".

El entrenador húngaro empleaba la política a la hora de aplicar su sistema en un terreno de juego. Comprometido con el socialismo, todos los partidos se convertían en algo más que un juego. Sebes siempre hablaba de la lucha entre el capitalismo y el socialismo, que en su opinión también se libraba en un terreno de juego. Y sus jugadores le hacían caso en todo, de ahí que formaran una escuadra casi indestructible.

En el bautizado como 'fútbol socialista', todos los jugadores tenían una gran influencia en el juego. La solidaridad era la clave del equipo, ganando en dinamismo, velocidad y espectacularidad. Hungría era como un acordeón en el que los futbolistas no permanecían en una demarcación fija, ocupando muchos espacios en todo momento. En el fútbol moderno, no se entiende este deporte sin estos conceptos que un visionario húngaro aplicó en un equipo irrepetible...

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